A la contra

Merecido

Por Jorge Nagore - Sábado, 18 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

No tenía especial interés en que la nieta del que fuera rey de Grecia entre 1947 y 1964, sobrina del rey de Grecia entre 1964 y 1973, hija del rey de España entre 1975 y 2014 y hermana del rey de España desde 2014 hasta hoy fuera a la cárcel, ni siquiera que pagara una multa o la dejara de pagar, porque esta clase de premios de consolación o victorias pírricas son eso: victorias pírricas, pequeñas y bobas satisfacciones que a los mortales de declaración trimestral de IRPF o de IVA y anual de Hacienda nos ofrece la vida para tratar de hacernos ver que somos todos iguales, cuando es que no, es que no y además por mucho. Es que no somos iguales que esta gente. Y no es que no lo seamos porque cuando roban no se les juzga igual que a los demás, no. No somos iguales porque cuando no roban también nos están robando, no somos iguales porque legalmente está establecido que somos diferentes. Esta gente debería de entregar las portadas del Hola, las escaleras de Marivent y las líneas presupuestarias declaradas y las ocultas que les sustentan por ley y disolverse. Así de simple, así de sencillo, no hay más recorrido. Pero eso no va a ocurrir, por mucho que de vez en cuando alguno de la familia les salga manolarga, yonki u otro retozón, como le llamó hace poco Inocencio Arias al anterior rey, “retozón”, con esa mezcla de salero, resignación y sumisión que hace de este país un lugar subdesarrollado. Porque este es un país subdesarrollado, que no ha superado las fases embrionarias de la libertad civil plena, que sigue atado constitucional y socialmente a cuestiones atávicas y medievales y que, para más inri, aún cree en su gran mayoría que esta banda ha hecho más bien que mal, porque qué mal van a hacer unas gentes que puestas en fila en una escalera de Mallorca todos rubios y morenos por el sol parecen sacados de Los Hollister. Este país se merece a estos y a los que vengan.