En fin

Celebra el carnaval todos los días

por javier arizaleta - Sábado, 18 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

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El carnaval ya se barrunta en el ambiente y con él arrancan las fiestas que saben gloria en pleno invierno. Ese fue siempre su espíritu, el de sacar las rutinas del frío antes de que llegara la extenuante primavera rural con tantas faenas que hacer. Hoy el carnaval se ha recuperado y esa es una gran noticia porque con él también se ha hecho un poco del inventario de lo que fue. Faltan todavía por recoger algunos datos que nos hablan de la gran transformación que sufrían las pueblos en carnavales. La tradición cristiana camufló varios de estos en representaciones más o menos teatralizadas previas a las Semana Santa como suelen ser los Judas, que en realidad fueron una de las mejores maneras de celebrar carnavales con el beneplácito del clero que tanto mandaba en aquel tiempo. Un tiempo en el que -hay que recordárselo a los más jóvenes-, los carnavales se prohibieron por diferentes razones pero con argumentos peregrinos. El orden público fue uno de ellos y ya ven qué lejos están los carnavales actuales de alterar a la ciudadanía más que para disfrutar de esta fiesta. Una experiencia que suele ser gratificante esta de cambiar por unas horas de personalidad y asumir otra con todo el convencimiento. Un ejercicio que debería ser obligatorio para todo el mundo porque supone un chute de empatía con la comunidad. Los mayores pueden vestirse de jóvenes y entrar sin llamar la atención en sus bares, los jóvenes pueden pensar por un día lo qué supone ser mayor, los chicos pueden hacerse chicas y las chicas experimentar qué se siente al formar parte de una tribu de guerreros, por poner un ejemplo. En fin, el carnaval es tan importante que deberíamos celebrarlo, por lo menos un rato, todos los días del año. ¿A que sí?