Cosmonauta

Fraude

por Iñaki González - Sábado, 18 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

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Parecía a simple vista un cuaderno de bitácora, donde el antiguo morador de esta nave anotaba las incidencias del viaje. Lo que llamaba poderosamente la atención era su titulo;Fraude. Lo encontré hace tiempo tras un mamparo de la bodega que cubría la obra muerta de popa, junto al huerto. El mamparo tenía algo distinto, un no se inquietante, que llamaba la atención. Las hojas eran de un amarillo mohoso y tan quebradizo, que daba miedo abrirlo. Ocupó un lugar, en un estante alto, esperando el después que precede al olvido.

Tras los lingotazos de bourbon, hoy me he acordado de él. La primera parte del cuaderno son anotaciones, latitudes, verticales, fotos seguimientos de masas polares, concentraciones de gases y parafernalia técnica. Pero es la segunda mitad la que llama la atención, la alarmante.

Ya no hay anotaciones, ni fechas, ni reportes. Toma el cariz de un diario. Esta escrito con rabia, con asco, con nombres y fechas, con inmundicias. También dejó escrito que el descubridor tenía la responsabilidad moral de darlo a conocer.

Allá donde transmitía las coordenadas trigonométricas de un punto como supuesta zona de emergencia humanitaria, era en realidad un dato clave para que los aviones lanzaran las bombas que matarían a la población civil. Aquí donde fotografiaba extensos campos de cultivo, era el objetivo para fumigar plagas y arruinar la cosecha. Información privilegiada que luego usarían en bolsa los especuladores de futuros. Y acuíferos, y manantiales que llevaban el agua a las casas. Todo valía para conseguir el preciado Eldorado. Grabo a políticos que se pasaban por el arco del triunfo a su pueblo, los que les habían elegido, y aun más a sus seguidores, para conseguir fines oscuros y propios.

Estoy en la vertical, veo el Puente, sobrio, inmutable, majestuoso, certero. Mil años y sus piedras siguen sin engañar al mundo.