A impulsos

Jota Vasca y Jota Fandago de Estella

por Javier Lana * Dantzari - Sábado, 18 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Tarde luminosa de octubre, aprovechando los rayos de un sol que para noviembre se irán apagando obligando a la chaqueta y al abrigo. Tarde de otoño y de domingo y ya las viñas vacías de racimos, las uvas macerarán en las bodegas viejas , en la del Tino, el Cabezón o en la de Lacalle... En cada barrio cuando el vino tenga sabor y aroma correrá por las mesas, tablas muchas veces donde apoyaran los codos los hombres invitando al pulso, donde las cartas esconderán jugadas de mus enrevesadas y las caras serán un escaparate de cruzados guiños.

Viejas plazas y viejas calles de la Estella eterna por donde aún pasean los artistas, los poetas y el caminante que busca la paz de espíritu en su andadura hacía Santiago. Viejas tascas donde el pendón ondeará como la vela de un barco cuando el viento arrecie en la Cuesta Entrañas.

Tarde de otoño y de paseo mientras la Banda del Cuartel de Infantería Marqués de Estella interpreta una mazurca y las parejas se entretienen hilando pasos entrenados, ajustados los cuerpos y una mano en el hombro de él y la otra recogiendo la espalda de ella para buscar el equilibrio en esas vueltas que elevan hacía el cielo las miradas en esa especie de magia y de mareo dibujando en las bocas la sonrisa.

Un rato esta tarde y la siguiente y les mostrarán los pasos de jota que ellos hacen

Tarde de otoño y de paseo. Victoria y Josefina del brazo ya cansadas de bailar, soportales arriba y abajo. Y ese olor agradable a café que parte desde dentro del Casino o del Café Moderno . Ese fino aroma del hojaldre de la Pastelería Napal o los montaditos de merengue que te llenan la boca de un blanco azucarado como de nieve.

Victoria y Josefina que ríen mientras voltean los brazos en el aire mientras cuentan sus historias, y ese vals que les sorprendió casi cogidas por esos mozos de reemplazo que tan bien bailan. Y que ahora como tantos otros soldadicos caminan como ellas por una plaza donde el humo de la churrería espanta a las palomas .

Victoria y Josefina y esos soldadicos que les miran que les piden caminar a su paso que les dicen que vienen de Guipúzcoa de Berástegui, allá en la muga con Navarra, que vaya casi navarricos como ellas. Y paseo arriba y abajo y que majos les han invitado a una limonada en el Bar la Estrella, una limonada que refrescó el cuerpo cansado de bailar.

El cielo va luciendo rojos sobre las torres de San Juan, la iglesia, y ya por la estación la luna enciende su farol anunciando que la tarde ya se va. Victoria y Josefina buscaran un pretexto para irse, bailan en el grupo de danzas Baile de la Era “que dirige Don Francisco, el secretario”. Tienen que ensayar porque enseguida llegarán las ferias y tendrán que bailar en la procesión al santo. Ellos también bailan les dirán, bailan en un grupo allá en su pueblo así que subirán con ellas. Un rato esta tarde antes de que la corneta toque a retreta. Un rato esta tarde y la siguiente y les mostrarán esos pasos de jota, los que ellos hacen . Y ellas aprenderán a moverse como ellos. Para los días de invierno ensayaran un nuevo baile, un baile que ellas coreografiarán con Don Francisco. Será la Jota Vascaa la que pondrá música Luis Usua. Con los años, cuando Victoria nos escuche referirnos a esta danza como la Jota Fandango de Estella, se enfadará casi, porque de siempre a esa danza se la llamó la Jota Vasca.