Más que bikers

Sábado, 18 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Paso de los arguedanos por una pista paralela al emblema bardenero, el cabezo de Castildetierra.

Paso de los arguedanos por una pista paralela al emblema bardenero, el cabezo de Castildetierra.

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Paso de los arguedanos por una pista paralela al emblema bardenero, el cabezo de Castildetierra.Los socios saludan en cabeza del pelotón de la Extreme Bardenas, al comienzo de la prueba por el casco urbano.Homenaje a los organizadores de la Extreme en 2007.

Cuando después del boom de Indurain en el Tour del 91 comenzaron a venderse bicicletas de montaña como churros, en Arguedas la fiebre de este deporte ya había calado hondo. Aquella combinación de deporte y naturaleza le iba como anillo al dedo al carácter arguedano, inquieto y pegado a un paisaje cargado de posibilidades para una disciplina tan agradecida con el barranco, el polvo, el barro, las subidas, las bajadas y todo lo que se ponga por delante. Así, no era difícil ver por las pistas de la Blanca o entre los pinares de La Negra, solos o en pequeños grupos, a bikers de la localidad, disfrutando de lo lindo. Y Carlos Conde, uno de ellos, empezó a darle vueltas a la idea de que todos ellos, aprovechando que compartían una afición común, se juntaran de alguna manera. “En realidad él fue el que movió aquella mata, el auténtico iniciador del club, el que empezó a contactar con toda esa gente que andaba en bici”, recuerda Carlos Juan Martón. Luego, remontándose a1994, establece un 6 de mayo como la fecha oficial de fundación del Club Ciclista Arguedano, un colectivo que cumple 23 años y que actualmente cuenta con 135 socios, herederos de la filosofía de los 25 primeros miembros de esta familia sobre dos ruedas.

El germen

Amistad y afición

José Ignacio Urmeneta, ya fallecido, fue el primer presidente de los seis que, durante más o menos tiempo, se hicieron con la responsabilidad del club. “Ellos, quieras o no, asumieron esa responsabilidad y ahí queda;pero la verdad es que alrededor del club siempre ha habido gente echando una mano. Para llevar a cabo todo esto y sacarlo adelante hacen falta muchas manos, hace falta la mano de todos”, considera Martón, recordando su llegada, en 1996, al colectivo. Por aquel entonces, Manolo Domínguez, el propio Carlos Juan y su hermano Juan Manuel ya iban y venían por Aragón y el País Vasco, a pruebas de mountain bike. “Urmeneta y el secretario, Alfredo Samanes, nos pasaron un poco el testigo y nosotros tres agarramos las riendas para empujar el club hacia adelante”, rememora.

Era una época en la que el grupo, con apenas dos decenas de integrantes, salía a pedalear los fines de semana, organizaban actividades en fiestas para que los críos fueran sintiendo el gusanillo de la bici y procuraban realizar una salida al año un poco más especial en la que procuraban estar todos juntos. “Mira, eso sí que se ha mantenido siempre, lo de los niños. Los hemos tenido muy en cuenta porque en una asociación sin ánimo de lucro como ésta tiene que haber relevo, tiene que haber gente joven que se anime, que entre a formar parte de la Junta y aporte ideas nuevas”, apunta Martón.

punto de inflexión

El fenómeno Extreme

A estas alturas de la película es imposible hablar del Club Ciclistas Arguedano sin asociarlo, de inmediato, a la Extreme Bardenas, que este año cumplirá 20 ediciones. Salida de la mente de Manolo Domínguez y los dos martones una mañana que iban charlando en la bici, la prueba es la joya de este grupo y ha trascendido el ámbito deportivo para convertirse en un elemento de cohesión social y turístico. “Lo que nosotros encontrábamos eran pruebas de mitad de distancia (50 kilómetros) como muy explosivas porque eran de competición pura. Y un día se nos ocurrió que hay más formas de disfrutar de la bicicleta. Queríamos contagiar la parte más deportiva, sin presiones, lo bien que lo pasábamos nosotros y mostrarle a la gente cómo era Arguedas y la Bardena”. Dicho y hecho. De esa idea nació la inmensa Extreme Bardenas, una marcha cicloturista de larga distancia que se abre en canal para recibir al biker. Con el apoyo y el amparo sin fisuras del Ayuntamiento y la tremenda respuesta de las empresas locales, la máquina se puso a funcionar. “Los que realmente han hecho posible la Extreme desde el primer día hasta hoy han sido los voluntarios. La Junta directiva ha tratado siempre por encima de cualquier cosa al voluntario”, apunta Martón, recalcando que la gente de Arguedas “ha sido siempre muy participativa” y reconociendo también que la respuesta del pueblo en las reuniones que se celebraron en la antigua biblioteca para explicar el proyecto, “nos dejó alucinados”. Particulares y empresas pusieron a su disposición coches, motos y furgonetas, se cubrieron todos los puestos de avituallamiento, aparecieron cocineras y cocineros, se organizaron los servicios de ducha, las brigadas de limpieza que dejan la Bardena como si por allí nunca hubieran pasado 1.500 tipos en bici...En total 3.000 voluntarios. “La Extreme Bardenas ha pasado a ser una prueba del pueblo”, sentencia.

efecto retroactivo

Más pruebas, más visitantes

La retroactividad que ha logrado el Club Ciclista Arguedano se materializó en 2007, cuando la peña Los calvos les concedió el título de Arguedano Popular. “Realmente era un premio para toda Arguedas”, opina Martón. Gracias a ellos se han entablado relaciones entre el Ayuntamiento y otros clubes, lo que han propiciado la celebración en el municipio de otras pruebas puntuables en el calendario nacional. Los arguedanos, por su parte, se lanzaron con otro invento, la Media Extreme que les permite conseguir recursos económicos en primavera para poder afrontar los primeros gastos de la prueba grande con menos apreturas. “Los dos primeros años fueron durísimos en ese sentido, hubo que hacer encaje de bolillos”, reconocen.

La repercusión de la prueba, finalmente, tiene que ver con el turismo. La plataforma que proporciona una marcha en la que se agotan las inscripciones en cuestión de horas es indiscutible. De ahí que la aportación del club al turismo de la zona sea incuestionable.

En definitiva, 23 años siendo mucho más que bikers.