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La zonificación ha muerto: DEP ‘LFV’

Por Txus Iribarren - Domingo, 19 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

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La semana empezaba con la noticia de que localidades como Sangüesa, Olite o Tafalla se sumaban a la docena de pueblos que habían pedido un cambio en la Ley Foral del Vascuence para ser incluidos en la “zona mixta” y terminaba con el avance de los primeros datos de campaña de la preinscripción. Tiempo habrá para valorar los resultados de la prematriculación desde todas las ópticas (idioma, red...), pero a primera vista se observa cómo el modelo D -mayoritario en el Norte- crece en el núcleo de mayor concentración poblacional de Navarra (Pamplona y su Comarca, donde en clave de titularidad la concertada en castellano tiene su bastión) y avanza en Tierra Estella (donde se abrirá posiblemente una línea en Ancín) y la Zona Media (con la sorpresa de un grupo de 8 alumnos en Olite) mientras que le cuesta despegar de Castejón para abajo (no confundir el todo de “zona no vascófona” con la parte, “Ribera”), pese a que se consolidan los centros públicos del año pasado y las ikastolas amarran su alumnado canalizando parte de esta demanda social en el tercio inferior el mapa. Un balance que será peor del esperado para unos, mejor de lo temido para otros... Porque absurdamente la campaña de prematriculación se sigue tomando con una especie de partida de ajedrez. Una pugna con ganadores y perdedores, campañas y contracampañas, batallas políticas y guerras sucias... Cada cual analizará lo que ha hecho y sería necesaria una reflexión autocrítica por todas las partes, para ir superando esta visión partidista que la realidad acaba desmontando. Como también sucede con el propio concepto de “zonificación”, acuñado en una ley que tuvo el valor práctico de buscar una salida entre el todo y la nada, pero que, 30 años después, ya no tiene mucho sentido. Realmente, en pleno siglo XXI donde la globalización ha barrido todo tipo de fronteras (para bien y para mal) suena arcaico e irreal eso de hablar de “zona vascófona”, “zona mixta”, “zona no vascófona”... No hay “zonas” sino personas que viven donde quieren y eligen -o debieran poder hacerlo- una escuela en el modelo (bien de lengua, bien de titularidad) deseado para sus hijos e hijas. Hasta ahora eso no era posible por la interpretación restrictiva de la Ley Foral del Vascuence felizmente actualizada en la legislatura anterior con la vía a ofertar el modelo D público sin más limitaciones que la demanda. Una ley que ahora también va a ser mejorada con otro cambio parcial ampliando la “zona mixta” a efectos administrativos. Pero, sin necesidad de apelar a grandes términos como la “oficialidad”, la realidad está demostrando que el propio concepto de “zona”, según lenguas, hace aguas. Sigue habiendo “zonas”, pero no desde un punto de vista lingüístico, sino por idiosincrasia cultural, social, política, geográfica... Hay una Navarra verde, otra pirenaica, otra bardenera, otra que mira a Montejurra, otra que mece el Ebro, otra el Ega... Y sus habitantes comen, festejan, votan, hablan y matriculan según su cosmovisión, por muchas rayas que se pongan en el mapa, muchos anuncios que divulguen o panfletos que se buzoneen... Sólo hay que dar la libertad de elegir. Y poco a poco, entre el ruido y las nueces, se va avanzando.