RECORRIDO POR EL PATRIMONIO DE NAVARRA

Ciudadela, la querida hermanastra

Esta gran obra geométrica del Renacimiento (1.750 m de perímetro amurallado exterior) no es herencia directa del viejo Reino de Navarra, pero tras 400 años de vida, en 1971 se convirtió en uno de los principales símbolos de Pamplona

Un reportaje de Manuel Mª Sagüés Lacasa - Domingo, 19 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Espectacular foto aérea de la Ciudadela de Pamplona y los glacis de la Vuelta del Castillo.

Espectacular foto aérea de la Ciudadela de Pamplona y los glacis de la Vuelta del Castillo. (D.N.)

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Espectacular foto aérea de la Ciudadela de Pamplona y los glacis de la Vuelta del Castillo.

La mejor alternativa para conocer la murallas de Pamplona es acudir a su centro de interpretación que está situado en el Fortín de San Bartolomé y entregarse a la esmerada, brillante y sentida guía de alguno de sus trabajadores, como Aitziber o Jon. Si, además, como ayer, la aventura está prologada con tanto rigor como excelencia por Jesusmari Usunáriz Garayoa, doctor en Historia Moderna y uno de los mejores conocedores del devenir histórico de esta capital desde el siglo XV al XVIII, la mañana luminosa, como la sabatina, se hace inolvidable.

En esta visita de dos horas se puede descubrir el increíble mundo de una de las ciudades fortificadas más importantes de Europa. Se puede disfrutar de un festín de patrimonio, conociendo uno a uno los más de 5.000 metros de lienzos de las murallas pamplonesas y recrearse con ilustraciones y datos;del porqué y forma de los baluartes, revelines contraguardias, fosos, puentes... E, incluso, hay opción de abrir la mente e imaginar la forma de vida de la ciudad en esos siglos, la convivencia del ejército con la población, los avances en la forma de guerrear, el urbanismo... En fin, se trata una amplia catequesis del mundo de las ciudades fortificadas a base de sonidos, imágenes, películas y narraciones que ponen en valor el colosal, nunca mejor dicho, patrimonio que suman estas murallas.

Hasta final del mes de abril, de martes a domingo (horario: 10.00 a 14.00;y 16.00 a 18.00) se pueden realizar vistas a un precio muy ajustado (3 euros por adulto -1,50 los jueves- y niños menores de 12 años, gratis). Otros precios (grupos, jubilados, en paro...) y completa información en: www.lasmurallasdepamplona.com.

la ciudadelaUno de los hitos más importantes y admirados de las construcciones amuralladas de Pamplona es su ciudadela. Este enorme recinto estrellado fue recortado lamentablemente por la Avenida del Ejército entorno a 1970. La pérdida patrimonial fue enorme y el tachón, en forma la tilde, fue el bautizar a esta importante vía como del ejército.

Como muy bien recuerda el colega historiador, y actual alcalde de Pamplona, Joseba Asirón, el Ayuntamiento de 1971, con su alcalde Joaquín Sagüés Amorena a la cabeza, se vio obligado a titular la avenida de esta manera para cumplir los anteriores acuerdos municipales con el ejército, de 1963 y 1964, siendo el primer edil Miguel Javier Urmeneta. Años 60 en que el arranque del baby boom, otras necesidades de espacio y variados intereses obligaron a ambas instituciones a ponerse de acuerdo. Acuerdos tomados con demasiada prisa y valoraciones incorrectas que, hoy en día, serían inadmisibles.

No estaría mal que surgiera la iniciativa por cambiar el nombre a la avenida, titulándola con el propio nombre de los baluartes desaparecidos: Avenida de San Antón y la Victoria. O, puestos a homenajes a militares, podría dedicarse, al modo que se mentan en calles y plazas a reyes del Reino de Navarra, a algún mando militar de las últimas huestes defensoras de este pequeño estado pirenaico, como el mariscal Pedro de Navarra.

Tras la conquista de Navarra en 1512 Pamplona se convirtió, también Fuenterrabía, en uno de los principales puntos estratégicos de la defensa de Castilla y, luego, de España frente a Francia. Los ocupantes se dedicaron a construir fortalezas y dotarlas de grandes contingentes de oficiales y soldadesca, donde fueron tomando mucha importancia los arcabuceros. La relación del ejército fue tensa durante siglos con la población autóctona, que fue sufriendo gruesas mermas en su libertad y en sus fueros. Antes de erigirse la ciudadela, Fernando el Católico sustituyó el viejo castillo de la Navarrería por el de Santiago, que comenzó a construirse en 1513 en el espacio que actualmente ocupa la sede del Gobierno de Navarra. Enseguida quedó obsoleto por la revolución militar que llevaba a una modernidad necesitada de construcciones resistentes a la artillería;lo que se conocía como trazza italiana, donde los puntiagudos baluartes resistían mejor a las sofisticadas armas.

La construcción de la Ciudadela de Pamplona, una fábrica insigne para la época a nivel mundial, se inició en 1571, siendo virrey Vespasiano Gonzaga. La magna y moderna edificación no caló en el pueblo por escaso valor en la báscula del sentimiento de pertenencia. Fue como tener que aceptar en la familia, sin quererlo, a una hermana, una hermanastra, hija de falsario extranjero. Tras espectaculares tuneos a comienzos del siglo XVIII al estilo de la ingeniería militar Vauban por parte del hispano-flamenco Jorge Próspero de Verboom, esta gran mujer (monumental bellezón renacentista), se vio mutilada por primera vez: 1888 fue testigo de la desaparición de los baluartes de San Antón y la Victoria. La grandiosa estrella perdió dos de sus puntales para la creación del primer ensanche de la ciudad. A la ruina de los dos muñones de la estrella se sumó el 25 de julio de 1915 el derribo de parte de las antiguas murallas para el segundo ensanche. Llegando a los años 30 se empezó a valorar a las murallas como un símbolo histórico y patrimonial. En 1928 se declaró a la ciudadela y resto de murallas como Monumento del Tesoro Artístico Nacional;y en 1939, Monumento Histórico Artístico. De su restauración se ocupó desde el principio la recién creada Institución Príncipe de Viana y, desde 1950, se unió a ella el Ayuntamiento de Pamplona. El 21 de mayo de 1964 el Ramo de Guerra cedió la ciudadela al ayuntamiento. Y el 29 de julio de 1970 se aprobó un proyecto de reconstrucción que finalizó en junio de 1971.

La hermandad de ciudadela, murallas mayores y ciudad fue rubricada en esa primavera del 1971 con la plantación de medio centenar de árboles a pie de los 300 m. del lienzo de la nueva calle. El 1º de ellos, justo a la derecha de la entrada, lo plantó el alcalde. Un gesto recordado de hace casi 46 años. Además, un año más tarde la ciudadela hizo un guiño atrevido y secreto a la necesaria y cercana democracia, siendo marco de los famosos Encuentros de Pamplona, 1972. En 1973 es declarada como Monumento Histórico Artístico Nacional, lo que impulsó futuras actuaciones de conservación y aprovechamiento como encantador parque hasta hoy.