Colores de carnaval en Lekunberri

Con la magia de esta fiesta se poblaron sus calles de variopintos personajes en un día primaveral

Un reportaje de Nerea Mazkiaran - Domingo, 19 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Un grupo de pitufos instaló su casa-seta en la plaza de Lekunberri.

Un grupo de pitufos instaló su casa-seta en la plaza de Lekunberri. (NEREA MAZKIARAN)

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Un grupo de pitufos instaló su casa-seta en la plaza de Lekunberri.

Traviesos pitufos alrededor de su casa seta, cerditas de cuento, rosados flamencos, intrépidos piratas, princesas, indios, vaqueros, rockeros y muchos más personajes se dieron cita ayer en el carnaval de Lekunberri con una mañana radiante que invitaba a transformarse por unas horas y sumergirse en la fiesta. Además, en Lekunberri les gusta tanto homenajear a don Carnal que se adelantan una semana a las celebraciones oficiales para así poder continuarlas el próximo fin de semana. Y lo hacen en un solo día, una jornada concentrada en la que tiene cabida la cara urbana y la rural de esta fiesta irreverente que año tras año los lekunberriarras derrochan ingenio y ganas de pasárselo bien.

Lo cierto es que nadie quería perdérsela. Del lejano Oriente acudió un grupo de chinos con sus dragones que todavía estaban celebrando el año nuevo. De décadas pasadas era un grupo de setenteros que acudieron con su discoteca a cuestas. Y no paraban de moverse al ritmo de canciones de Abba y los Jackson Five, entre otros grupos de aquella época, con unos gogós que se lanzaron a la pista para moverse alrededor de una bola de espejos que ayer brilló más que nunca a pleno sol. Este grupo fue el ganador de coreografías organizado por el Ayuntamiento al mediodía, al que se presentaron siete grupos. El premio era una cena para la cuadrilla.

A falta de barracas, un grupo de amigas instaló un tirapichón con grandes premios para aquellos que tuvieran puntería, aunque según algunos, las carabinas tenían el tiro desviado. Mientras, otras amigas no se bajaban de la montaña rusa. Así, una nutrida y variopinta comitiva estuvo de ronda mañana y tarde, con paradas en las que vecinos les ofrecieron algo que llevarse a la boca.


QUEMA DE AITTEZARKO El carnaval de Lekunberri mostró su cara rural al anochecer. Fue entonces cuando los personajes mitológicos y los joaldunak de Orritz de Irurtzun inundaron de sonidos de cencerros las valles de la localidad. Y es que, según dicen, ahuyentan los malos espíritus, llamando a la naturaleza a despertar. Después fue la quema de Aittezarko, personaje del carnaval de Arruitz que personifica los aspectos negativos y que es condenado a la hoguera en un ritual de purificación.

Las celebraciones comenzaron el viernes con el carnaval infantil en las escuelas.