Altsasu, Santa Águeda, ¿cómo vuelvo a casa?

Álvaro López Mata - Lunes, 20 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Y me explico, el fin de semana pasado se celebraba en Altsasu Santa Águeda, buen día para ir a Altsasu por la noche, pero a la hora de volver, ¿cómo vuelvo a casa? La pregunta parece sencilla, pero la solución complicada. La primera solución, llamar al taxi. Respuesta del teléfono del taxista: apagado o fuera de cobertura, y así sucesivamente, hasta que hay que buscar otra solución, ¿hacer dedo? No es mala solución, ¿ir andando hasta casa? En Sakana está todo cerca, ¿llamar a un familiar o amigo para que te recoja en Altsasu? Aunque parezca mentira, esta es la solución más utilizada en la zona, ante la falta de un taxi que te pueda llevar a casa un sábado por la noche desde Altsasu. En el año 2017, en Altsasu en este caso, y en la zona de Sakana, con un área de influencia directa de unas 10.000 personas, no existe transporte público por la noche, ni siquiera un taxi (parece que existe, pero en la práctica no está, está apagado) con el que poder llegar a casa por la noche, increíble. Imagínense ustedes que en Pamplona no existiera transporte público por la noche los fines de semana, ni villavesas, ni taxis, ni nada, y que únicamente dependieran de el uso del coche privado, ¿a que no parecería bien, ni medio normal? No sería muy lógico en el año 2017, pues así estamos en la mitad de Navarra, prácticamente toda la población que no reside en Pamplona y alrededores no tiene ni la posibilidad de un taxi para volver a casa un sábado cualquiera. Visto lo visto, a quien corresponda, Ayuntamiento de Altsasu, ayuntamientos de Sakana, Mancomunidad de Sakana, Servicios Sociales de Base, Gobierno de Navarra... un servicio de transporte público para poder llegar a casa en Sakana un fin de semana cualquiera, sin tener que utilizar el coche privado. Por cierto, al Ayuntamiento de Altsasu, para esperar el transporte público actualmente hay una parada de autobús abierta por casi todos los lados, sería de agradecer que estuviera un poco más cerrada, que, como comprenderán, el sábado llovía, hacía un poco de frío y un poco más de aire de la cuenta, y casi parecía que no había nada, como se suele decir, lo habitual por la zona, con ocho meses de invierno al año.