Editorial de diario de noticias

La conflictividad en la adolescencia

El dato de que en los últimos dos años 50 menores han sido denunciados por sus padres por distintas conductas inadaptadas es la punta del iceberg de un problema que exige un abordaje desde el punto de vista comunitario

Lunes, 20 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

El dato de que en los últimos dos años 50 padres o madres han tenido que tomar la drástica medida de denunciar a sus propios hijos es cuando menos preocupante. Los datos de evolución son contradictorios ya que según unos parámetros suben y, si se adoptan otros, bajan. Pero cualitativamente son la punta del iceberg, el síntoma de que algo no va bien en ese siempre delicado tramo de edad de la adolescencia, ya que en el mismo periodo de tiempo otros 230 niños y niñas cometieron alguna falta o delito y hasta 641 se vieron envueltos en algún episodio de conflicto. Las situaciones son variadas y van desde entornos familiares aparentemente normales hasta contextos de separaciones o importantes ausencias de los padres del domicilio. En este sentido es un hecho que el 50% de los menores atendidos por diversos sistemas de protección de la Administración foral son de origen extranjero. Pero los expertos -además de en la detección precoz de todos estos problemas en los que a veces son los hijos las víctimas y en otras, los padres- ponen el énfasis en plantearlos desde un abordaje social por encima del personal o el cultural. Es decir, cuando se da un problema de estos normalmente no tiene que ver con una determinada manera de ser (nivel psicológico) ni de algunas visiones culturales (nivel colectivo), sino de un contexto social más complejo del que esta disfunción en las relaciones humanas es una consecuencia. En el caso de menores de origen extranjero un ejemplo de esto es que algunas conductas inadaptadas no se derivan de una forma de ver el mundo, sino de algo tan obvio como es el hecho de que a veces tienen que pasar todo el día sin estar con sus padres porque trabajan 16 horas fuera o conviven en pisos minúsculos. La adolescencia es un periodo de la vida complicado. Siempre lo ha sido, porque confluyen una serie de transiciones vitales y decisiones para las que no todos los jóvenes están preparados. Ni siquiera sus padres y madres saben cómo acompañarlos. Y más en un mundo cambiante y más exigente que nunca tanto en las relaciones intergeneracionales como en las horizontales. Por eso los expertos abogan por abordar el tema desde una óptica comunitaria, mirando al joven en su contexto y conjunto;con una filosofía preventiva;y, en todo caso, tendentes a su pronta reinserción mediante diferentes recursos en una vida común de respeto mutuo.

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