Ordenanzas y sentimientos

la considerada ‘carta magna’ de baztan ha ido decayendo de forma inexorable y conformista al paso de los siglos

Un reportaje de Lander Santamaría. Fotografía Juan Mari Ondikol - Lunes, 20 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

El sillón del alcalde y presidente de la Junta General y “capitán a guerra”, una auténtica pieza de museo.

El sillón del alcalde y presidente de la Junta General y “capitán a guerra”, una auténtica pieza de museo. (JUAN MARI ONDIKOL)

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El sillón del alcalde y presidente de la Junta General y “capitán a guerra”, una auténtica pieza de museo.

Episodios municipales

lasOrdenanzas del Valle de Baztan están de moda;otra vez podría decirse, o quizás se trate de cosa cíclica que como las golondrinas o puede que como nuestra conciencia parece que se van y siempre vuelven. Históricamente, su texto se encabezaba y abría con la encomienda a Jesús, María y Josef, y sus textos eran el testimonio puesto negro sobre blanco de los acuerdos a los que habían llegado los baztandarras para la mejor organización y gobierno de cuanto eran las formas y las labores de vida habituales en una sociedad rural y cerrada y una economía de subsistencia.

Hace unos días, el profesor José María Imizcoz, de hondas raíces en Baztan y uno de nuestros mejores expertos y estudiosos de la historia del valle, del siglo XVIII, las redes familiares y sociales y todo cuanto significó la llamada hora navarra que fue “la nuestra” como ninguna otra, dictó una conferencia en Elizondo sobre el asunto. La afluencia fue masiva, como hace tiempo no ocurría, lo que es motivo de satisfacción para el ponente, organizadores y para todos los implicados, y enseña un encomiable interés o curiosidad por algo parecido a un cuento de hadas. Una película entrañable y romántica que agrada por mostrar cómo nuestros antepasados trabajaban con voluntad, conocimiento y criterio por reglamentar lo que se entendía mejor para la comunidad.

Las primeras Ordenanzas, Cotos y Paramentos datan de 1603, aunque parece que con anterioridad hubo otras y así debió ser. Para entonces Elizondo ya hacía algo más de medio siglo (1544) que tenía las suyas, que se encontraron entre el polvo del tiempo y los legajos desempolvadas por el historiador elizondarra Pedro Mari Esarte, como ha ido hallando luego versiones de la historia de Baztan y de Navarra ocultas porque no se sabía de ellas o porque contradecían la versión oficial y la realidad no interesaba.

El paso de los años, los avances de la técnica y de la industria, la agricultura (¿quién recuerda la primacía absoluta del trigo respecto al maíz que se daba en el valle, incluso la del tabaco mucho más reciente?) y la ganadería, han modificado nuestros usos y costumbres de una forma insospechada. Las ordenanzas se fueron acomodando a ese calendario cuyas hojas han pasado en un vuelo, pero han sucumbido al final, víctimas de Madrid, de Pamplona y de Baztan mismo para qué nos vamos a engañar.

El nacimiento de los ayuntamientos tras la promulgación de la Constitución de 1812 fue el primero de los hachazos a las ordenanzas, a la Junta General, al batzarre vecinal y en definitiva a las formas de gobierno por las que se había venido rigiendo Baztan. Después han ido llegando otros, no sé ni entiendo si había oposición posible, lo que es evidente es que no la hubo siquiera para dejar constancia y aplicar el viejo aforismo: se acata, pero no se cumple.

cosas de la vida

Propuesta. Insisto. Los de Pamplona, en lugar de llamarse pasos de cebra deberían llamarse de tigre, por su peligrosidad y accidentes continuos. ¿Consulta popular?

Refrán. “A cuadrúpedo donado, no le periscopées el incisivo”. (A quien acierte de qué se trata, le damos un caballo de ventaja en una partida de ajedrez).

La frase. “La amistad, como el diluvio universal, es un fenómeno del que todo el mundo habla, pero que nadie ha visto con sus ojos”. (Enrique Jardiel Poncela, escritor español, 1901-1952).

El tiempo. La juventud, enfermedad que como es sabido se cura con el tiempo, finaliza a los 35 años. Y a los 50, cuando se coge la curva, empieza la época del chascarrillo y las batallitas, y de vivir (o de sobrevivir) de los recuerdos.

los clásicos

valle-inclán “el trueno dorado”

“Al fondo del patio, un zapatero que batía la suela, silbaba el Himno de Riego. De tiempo en tiempo , ponía el reojo en la jaula de un mirlo, colgada al sol mañanero. El pájaro acompañaba algunos compases, y el remendón se afirmaba en el propósito de sacarle maestro en aquella solfa progresista”.

de casa

Fiesta del árbol. ”Por la tarde, los escolares plantaron dos largas filas de árboles en la anchurosa (sic) avenida de la Estación, que el día que la primavera cubra de hojas las nuevas plantaciones quedará notablemente embellecida” (Fue el día 15 de febrero de 1917, Jueves Gordo, hace ahora un siglo y el cronista firmaba Agustino (¿?).