Pellejería, el rincón de los de ‘lo Viejo’

un centenar de personas acudió al auzolan para comenzar a construir el huerto urbano

Un reportaje de Sara Huarte. Fotografía Unai Beroiz - Lunes, 20 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Los interesados o interesadas en participar o conocer más información sobre este proyecto pueden hacerlo a través de la página de Facebook ‘Piparrika. Huerto Comunitario’.

Los interesados o interesadas en participar o conocer más información sobre este proyecto pueden hacerlo a través de la página de Facebook ‘Piparrika. Huerto Comunitario’. (UNAI BEROIZ)

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Los interesados o interesadas en participar o conocer más información sobre este proyecto pueden hacerlo a través de la página de Facebook ‘Piparrika. Huerto Comunitario’.Antes de comenzar a construir los bancales, se retiraron y apilaron todas las hojas caídas.Los txikis no dudaron en echar una mano en todo lo que podían.

Más de 100 pares de manos de todas las edades y una ilusión;crear un espacio del Casco Viejo y para el Casco Viejo. Ese es, a grandes rasgos, el resumen del auzolan que organizó ayer la asociación Piparrika para construir el huerto urbano en la plaza de Pellejería, el espacio que ha cedido el Ayuntamiento de Pamplona para los próximos 4 años. “El fin de semana pasado fue la presentación del proyecto a los vecinos y vecinas y cuando anunciamos esta actividad, a la que han venido bastante más de 100 personas a lo largo de toda la mañana”, explicó Andrea Rozo, en representación de Piparrika.

Todo con el objetivo de dotar a la parte vieja de un lugar propio en el que “hacer barrio” y fomentar el sentimiento de comunidad entre sus vecinos y vecinas. “El objetivo no es solo construir un huerto urbano, sino crear un espacio en el que también se puedan desarrollar otro tipo de proyectos educativos, por ejemplo un aula al aire libre para los colegios de la zona, o sociales con entidades como Gaztelan, París 365 o Fundación Ilundáin”, apuntó.

Ayer comenzaron a verse los primeros frutos de este proyecto para “hacer barrio”. “Hemos estado muy agusto, haciendo un trabajo intergeneracional e intercultural con personas de todas las edades, desde los más txikis hasta los más grandes”, señaló Rozo, que durante toda la mañana se dedicó, junto al resto de voluntarios, a limpiar la zona y a construir los bancales que acogerán parte de los cultivos de este huerto urbano que también contará con un jardín vertical, semilleros, bancales de sol y de sombra, compostadoras, una zona de juegos, una fuente, una mesa con bancos, una pérgola, una caseta de herramientas y un jardín comestible. “El contrato es para cuatro años, pero nos gustaría seguir independientemente del Ayuntamiento que esté. De cualquier forma, no hemos dañado nada y todo lo que se está construyendo se puede quitar y no daña el terreno”, aclaró.

Mientras tanto, y a pesar de que algunos prefirieron ayudar con los bancales, los txikis disfrutaron con un taller sobre la biodiversidad de la zona a cargo de Leire Aliende y con una actividad de dibujo libre con tizas.