A Lionel Messi se le agria la sonrisa

Cuando marcó ante el Leganés mostró un semblante distante en la celebración que preocupa en Barcelona

Un reportaje de Àlex Santos. Fotografía Alberto Estévez - Martes, 21 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Los compañeros abrazan a un Messi serio.

Los compañeros abrazan a un Messi serio.

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Los compañeros abrazan a un Messi serio.

como otras veces, Leo Messi salió al rescate de los suyos y gracias a un segundo gol le dio una victoria al Barcelona, que de no haber llegado contra uno de los equipos que lucha por no descender, el Leganés (2-1), el Camp Nou se hubiese incendiado, tras el 4-0 del martes anterior frente al PSG.

A pesar de la gran aportación goleadora, tras el tanto a Messi se le agrió la alegría. Marcó, mostró un semblante distante y, aunque aceptó el saludo de los suyos, se recogió sin ningún gesto para su campo.

Fue la imagen del partido para un Barcelona que vive un momento desconcertante;cada vez tiene menos fútbol, está llegando a los momentos clave y se ve más fuera que dentro de la lucha con sus rivales.

Messi, que está negociando su renovación por el Barcelona, es el termómetro del club catalán desde hace años. Si el argentino está en forma y con ganas, es más fácil que el Barcelona sea imparable o, como mínimo, difícil de batir.

Todo lo que no sea tener a Messi conectado se traduce en problemas, especialmente desde que el fútbol del Barça lo haya volcado todo a la suerte de los tres de arriba.

El jugador argentino marcó ayer los dos goles, pero después de hacer el primero en los compases iniciales nadie podía imaginar cómo acabaría el partido: anotando el gol del triunfo del Barça contra el Leganés en el último suspiro y mostrando un rostro impasible tras el tanto. Después fue el primero en abandonar el campo. Un Messi desconocido.

Si Messi no está bien en lo anímico, al Barcelona le va a costar reconducir este final de temporada y afrontar su renovación a final de año

Entre el primer y el segundo gol, a Messi no le salió un buen partido. No es la primera vez en las últimas semanas. Pero quizá no fue sólo que las cosas no se arrancaban por donde él quería, sino porque debió escuchar a parte del estadio regresando al silbido, a increpar a algunos de sus compañeros y a manifestarse una fractura en el barcelonismo que llega en el momento menos indicado, justo cuando al Barça lo peor que le podría pasar es que, además de jugar mal, que su público le dé la espalda.

Messi lo vio todo, lo escuchó y lo sufrió. A pesar de que en los tropiezos no es un usual de quedarse deambulando por el campo dando abrazos o estrechando manos, lo que no que es habitual es que Messi en una victoria enfile el vestuario con un semblante de pocos amigos y sin dejar deslizar ni una tímida sonrisa.

Si Messi no está bien en lo anímico, al Barcelona le va a costar reconducir este final de temporada. A pesar de haberse puesto otra vez como Pichichi tras los dos tantos contra el Leganés (19 goles;uno más que Luis Suárez) a Messi no le satisfizo nada lo que sucedió. Y su renovación como música de fondo.

Desde la entidad se hace circular que todo lleva su tiempo y que las cosas van a acabar bien con la renovación del jugador. Messi tiene claro que quiere quedarse, porque el Barcelona es su equipo, pero hay aspectos que necesita que se la aclaren: el proyecto futbolístico y su situación en los juzgados.

El trance de pasar por un tribunal y las penas contra él y su padre se presentan como espadas de Damocles, ya que parece como si el jugador ya no tuviese más comodines ante la justicia ante un nuevo error.

El jugador necesita interlocutores en la parte del Barça que le den garantías y requiere protección, más que dinero. Messi está cómodo en Barcelona, en la localidad de Castelldefels, pero necesita que el club le arrope como cree que no sucedió en las causas judiciales.

La suerte que tiene el Barça es que Messi siempre quiere estar y que ante el Atlético no escatimará fuerzas para que su equipo no se quede descolgado de la Liga, pero después del choque contra el Leganés todo se ha vuelto más difícil de interpretar.

Más que nunca el barcelonismo quiere saber de Messi, qué le pasa por la cabeza y qué planes tiene, qué inquietudes padece o qué le inquieta en el actual Barcelona para conocer de primera mano lo que acontece con el mejor jugador del mundo y no fiarlo todo a lo que se pueda interpretar tras un penalti en el jugador decide no celebrar.