Xavier Güell director de orquesta y escritor

“El arte es el mejor instrumento para denunciar el sufrimiento que los seres humanos se infligen entre sí”

El director de orquesta barcelonés presenta hoy en la Biblioteca de Navarra su libro ‘Los prisioneros del paraíso’. La cita, a las 19.00 horas, será presentada por Begoña Aos

Fernando F. Garayoa - Martes, 21 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Xavier Güell, apasionado de la música y la literatura... y del ser humano.

Xavier Güell, apasionado de la música y la literatura... y del ser humano. (Foto: cedida)

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Xavier Güell, apasionado de la música y la literatura... y del ser humano.

pamplona- El hablar pausado de Xavier Güell, acompasado a una respiración profunda, no deja sino un poso tan indeleble como sus argumentos: duros, certeros, coherentes y harto reflexionados.

Los prisioneros del paraísorefleja un mundo en el que la supervivencia es casi un milagro, por un lado, mientras que por otro nos relata una deshumanización brutal representada por los nazis. En esta confrontación, ¿qué papel juega la música, ya que en un principio podíamos pensar que se transmuta en esperanza, pero habla de sinfonías compuestas por aullidos, lo que refleja dolor más que cualquier otra cosa?

-La música refleja la vida con toda intensidad, refleja, principalmente, el sufrimiento y la alegría, y el viaje que transcurre entre estos dos conceptos. Esto es fundamentalmente el mensaje de las composiciones que se realizaron en el campo de concentración de Theresienstadt entre 1942 y octubre de 1944, cuando la mayor parte de artistas encerrados allí fueron obligados a tomar un tren camino de Auschwitz, donde fueron asesinados. La música y el arte en general sirven para entender mejor la vida y, sobre todo, ayudan a sobrevivir porque le dan un sentido profundo. De alguna manera, lo que hay dentro de la novela es mucho más que el sufrimiento, que la lucha por sobrevivir, en el sentido de que plantea preguntas como sobrevivir a qué precio o sobrevivir para qué. La música nos ayuda a escuchar y a comprender nuestra propia melodía interior;cada ser humano tiene una melodía interior serena, plácida, que debe saber interpretar y poner en relación con el sonido de la naturaleza y encontrar así un sitio en ella. El mensaje final es que no estamos solos, que tenemos que vivir entregándonos a los demás, entregándonos a lo otro. Esto es lo que hicieron, con un coraje excepcional, todos los artistas, no solo músicos, que allí estaban encerrados, ya que en este campo se encontraba la mayor parte de la inteligencia judía centroeuropea. Más allá de esto, la música y el arte te enseñan que la esperanza no se acaba hasta que termina el amor, porque, en definitiva, es el único secreto que tenemos para enfrentarnos a un mundo que no hemos elegido y para el que no hemos pedido permiso para entrar. Pero necesitamos ese instrumento para entender la misión que tenemos cada uno de nosotros en ese mundo.

Parafrasaeándole, y al hilo del término supervivencia, y del precio de la misma, ¿no hay moral que valga con el estómago vacío?

-Eso es lo que plantea uno de los protagonistas de la novela, el compositor Viktor Ullmann. Y cuando le dicen esta frase, él entiende que no es correcta, porque sobrevivir, que es un instinto intrínseco al ser humano, debe tener una justificación mayor, debe tener una respuesta más poderosa. Y eso es lo extraordinario de este gente, que no solo tenían dificultades para poder alimentarse, sino que vivían en unas condiciones terribles, en el límite absoluto de lo humano e infrahumano, y sin embargo eran capaces de continuar con su trabajo creativo, con una constancia, fuerza y decisión admirables. Ese es el mensaje que tenemos que aprender. Y también nos enseña que cuando pones al hombre en el límite es cuando mejor respuesta sabe dar, porque es cuando se plantea de verdad todas esas preguntas que tarde o temprano uno se tiene que hacer, y que el ruido del mundo te disturba para planteártelas con toda claridad. Preguntas como, ¿qué justificación tiene mi vida?, ¿de dónde vengo?, ¿a dónde voy a ir?, ¿por qué es mejor el bien que el mal? o ¿qué es lo que quiero dejar como legado en esta vida? Y las respuestas a estas preguntas no vale darlas solo con palabras sino con los hechos que conforman tu vida entera.

En la narración, aunque cobran especial importancia los valores o la cultura, usted no renuncia a relatar, incluso con detalle, la brutalidad salvaje de algunos acontecimientos, como la ejecución de un bebé introduciéndole una pistola en la boca y pegándole un tiro mientras ríe. ¿Es una forma de abrirle los ojos a una sociedad que sí, sabe de la existencia de las cámaras de gas, pero todavía se niega a mirar con detalle lo que sucedió?

-Me parece importante porque es el momento histórico de la humanidad más terrorífico. Ha habido muchos y los volverá a haber, pero el nazismo es el punto culminante de la crueldad del ser humano con sus hermanos, y eso es algo que no se puede olvidar, que debemos tener presente... No puedo decir para que no se repita, porque el mundo es tan cruel como entonces, y comete errores extraordinariamente importantes a la hora de no entender que lo otro forma parte de ti mismo, que el tú y el yo deben ser conjugados como una unidad indisoluble. Pero sí es cierto que donde la crueldad llega casi a un punto de sibaritismo es con el nazismo, y de eso tendremos que aprender y analizar cuál es el interior del ser humano, esa cara y cruz que tenemos. Y debemos potenciar la que te ayuda a salir de tu yo y que te dice que el mundo está para servirte y empujarte a la entrega más total hacia el otro, a ese mundo fuera de ti con el cual tienes que colaborar y contribuir para hacerlo un poco mejor.

Una lección que, como seres humanos, algunos judíos, con todo lo que sufrieron, parecen no haber asimilado. Basta con mirar hacia las barbaries que están cometiendo en Palestina.

-El judío como tal es un ser humano y tiene esas dos partes. El sufrimiento que implica no haber aprendido la lección de tu propia historia y poder llevar a cabo todo lo que está pasando con el pueblo palestino, me parece una gran lección que te hacer ver lo difícil que es aprender a vivir con este sentido de lo otro, de que lo otro no es ajeno a ti, no es tu enemigo, hay que comprenderlo. Es un buen ejemplo de lo que le cuesta aprender al ser humano, y que su propia experiencia no le sirve para aprender el significado real de lo que es el mundo.

Aunque ahora la situación no sea tan extrema, y no es comparable, ¿siente que una gran parte de la cultura, del arte, es ahora superficial, sin atender a la defensa de los valores éticos y a que las nuevas generaciones los hagan propios, o por lo menos les lleve a cierta rebeldía contra el sistema establecido?

-El arte si no es denuncia, si no es colaboración con lo otro, si no es comunicación, si en definitiva no es amor hacia lo otro, pierde parte importante de su significado. Me pregunta si el arte ha perdido parte de su identidad para resolver ese dilema, yo le diría que no. La esencia del arte y del artista no es solo la radiografía del mundo en el que vive sino esa involucración, complicidad y entrega con el mundo que te ha tocado vivir. Lo que el arte pone en evidencia de forma clara es que no puede ser solo un pasatiempo estético, amable... El arte afecta a lo más íntimo del ser humano, y en consecuencia revela todos sus sentimientos: el ansia de libertad, de amor, de verdad, el desgarro, la angustia... Y demuestra también que es el mejor instrumento para denunciar el sufrimiento permanente que se infligen los hombres entre sí.