Música

Entre el elogio y el desencanto

Por Teobaldos - Martes, 21 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Concierto de la Coral de Cámara de Navarra y proyección del Documental dedicado a Don Fernando Remacha.

Director:David Guindano. Programa: Canciones Castellanas, Vascas, Tonadilla, Juegos, Jota, de F. Remacha. Programación:Ciclo Encantando de la C.C. de Navarra. Lugar:sala de cámara del Baluarte. Fecha:18 de febrero de 2017. Público:media entrada (5 euros).

Después de ver el documental de la productora Ecay, con guion de Iñigo Osés, y auspiciado por la Coral de Cámara de Navarra, la conclusión que uno saca, sin haber conocido personalmente a Remacha, es que Don Fernando fue un gran músico, un precursor absoluto en la enseñanza musical en España, un compositor con una obra no muy extensa -un músico sin música, decía él- pero de una extraordinaria calidad, -tres veces premio nacional de música-, con un estilo contemporáneo a su época y al ambiente en el que se movió -la alta intelectualidad de la república-, poco popular, salvo algunas canciones;universal de formación, pero también atento a la vida cercana -La Bajada del Ángel, por ejemplo-;marcado por un exilio interior de años, fecundo, no obstante, como para dar la obra sinfónico -coral más importante, quizás, del siglo XX español -La Cantata de Jesucristo en la Cruz-;profesor entregado a sus alumnos;y, sobre todo, un hombre fundamentalmente bueno;como decían los clásicos: “La bondad como primer y principal fruto de la inteligencia”.

Todos los testimonios nos acercan a un Remacha del que conocemos muchos más hechos que palabras. Desde el conservatorio de Pamplona -pionero en su época-, hasta la inquietud de programación musical, -música antigua de Estella, o los encuentros de Pamplona con Cage o Stockhausen-. Y, un reguero de buenos alumnos, que han seguido el campo de la composición;de intérpretes que no dejan de hablar bien de él;o de estudiosos de sus obras. Quizás hay una pequeña laguna en los testimonios del documental, y es la de no incluir a José Antonio Huarte, alumno que, mientras fue director del Orfeón Pamplonés -más de 25 años-, prácticamente no hubo ningún concierto a voces solas en el que no programara a Remacha;aún recuerdo el éxito del Llanto a la muerte de Sánchez Mejías, cuando lo cantábamos en los festivales franceses. Por eso me gustó que David Guindano, el director de la coral, lo mencionara -junto a Manoli Jimeno- en la presentación del concierto. Yo lo recuerdo, ya mayor, en el Orfeón, escuchando y corrigiendo algún ensayo de sus obras. Afable y venerado, tampoco le faltaba el sentido del humor: “Dicen que no se componer músicanormal, pues ahí tienen una fuga clásica, y doble” (El Magníficat de las Vísperas de San Fermín).

David Guindano, después del documental -(muy bien hecho, ágil y aportando documentos)-, dirigió varias canciones -Castellanas, Vascas, Juegos, Tonadilla- con un denominador común: el pulimento de versiones que, en adaptaciones de algunos coros, habían viciado las partituras originales. Especialmente las canciones vascas sonaron con una pureza de ritmo mejor entendido. Se lucieron los solos -B. Lorente, B. Aguirre e I. Casalí-;también sonó muy bien la cuerda de tenores;y el coro, en general, en unas partituras siempre complejas y difíciles de interpretar. La deconstrucción de la jota, que cerró la velada, es todo un hallazgo, también con su sentido del humor.