Precariedad: el día a día en Atención Primaria

Por Ainhoa Fernández Arenaza y Josetxo Mandado Aguerri - Martes, 21 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

eLA quiere hacerse eco de las quejas de los y las trabajadoras y de los usuarios del Servicio de Salud, porque la estrategia mantenida por la Administración con la excusa de la crisis ha sido el desmantelamiento de este servicio. El gasto público en Salud de Navarra es del 4,9 % del PIB, por debajo de la media estatal, que está en el 6,0% y mucho más alejado de la media de la Europa de los 28, que está en el 7,2%. Países como Portugal (6,7%) o Grecia (5,1%) destinan más porcentaje de su PIB a Salud.

Osasunbidea tiene una plantilla con una contratación temporal media superior al 40%. Pero hay sectores que llegan al 70%. Además de esto, la desorganización de la Dirección de Atención Primaria es evidente, y la falta de recursos también.

Y a los datos nos remitimos: la contratación en atención primaria para cubrir las vacaciones de los profesionales se hacen al 94%, es decir, no se cubre la totalidad del servicio, y la parte que queda sin cubrir la tiene que realizar el trabajador fijo correspondiente, sumando así esta carga de trabajo a la suya propia. Las zonas de especial atención, que incluyen localidades como Goizueta, Zugarramurdi, Petilla de Aragón o Viana, viven una situación dramática: son zonas que quedan lejos de Pamplona y las contrataciones son muy precarias;con lo cual, los y las profesionales en cuanto pueden, se van a otro destino. Las contrataciones se hacen al mínimo posible, y no se tiene en cuenta la distancia geográfica entre los pueblos de algunas zonas, y cuando el médico asiste a un paciente y necesita traslado a otro pueblo, el centro de salud se queda sin atención médica. Sumado esto a las características propias de las zonas, es evidente que en Navarra existen dos tipos de ciudadanos: los de primera y los de segunda. Las equipaciones de los Servicios de Urgencias Rurales no existen: no hay uniforme, no hay coche para los traslados de los trabajadores, con lo cual tienen que utilizar el suyo propio, y tampoco se les proporcionan dietas.

Y seguimos con más despropósitos: muchas contrataciones de las trabajadoras sociales que trabajan en centros de salud están en fraude de ley, porque se saltan los ratios que establecen cuál es la cantidad de trabajadoras: para una población entre 10.000 y 20.000 habitantes, la normativa fija un mínimo de 1 trabajador social. ELA no comparte estos ratios, que son insuficientes, pero es que ni siquiera se cumplen. Existen sentencias en esta línea que ratifican este hecho, pero desde Salud no se está ampliando la contratación, muy al contrario, se contrata por debajo: en Rotxapea, 25.301 habitantes, debería haber 2 trabajadores sociales, hay 1. En Zizur, con 17.688, debería haber 1 y hay una persona al 70% de la jornada, en Huarte, con 14.169 habitantes, hay una persona a media jornada, y según el ratio debería haber una jornada completa. Y así más de una docena de poblaciones, según la plantilla de 30 de septiembre pasado.

Todo esto ocurre al mismo tiempo que los incentivos en los centros de salud se reparten entre el personal según estamentos en función de los objetivos alcanzados: ¿es que estamos ya en el sector privado? No hay dinero para contrataciones dignas, para equipamientos, para vehículos adecuados a las zonas a visitar, pero se reparten incentivos por realizar un trabajo para el que se ha contratado al profesional, y se realiza en el horario de trabajo. ¿Pero de qué estamos hablando? ¿Objetivos cumplidos? ¿Dónde está contemplado este reparto de dinero?

Este sistema de precarización con un evidente objetivo de privatización debe ser atajado de inmediato. Desde ELA reivindicamos que la salud, un derecho universal, es prioritaria y así se debe recoger tanto en los presupuestos del Gobierno de Navarra como en la organización de servicio, aportando los recursos tanto de personal como material para que los y las ciudadanas de toda Navarra tengan la asistencia sanitaria necesaria, independientemente de la zona geográfica en la que vivan, y para que los trabajadores y trabajadoras de la salud puedan realizar su labor en condiciones, con una contratación a tiempo completo, sin poner en peligro su integridad física en la carretera, ni su profesionalidad al tener que realizar labores prohibidas legalmente.

ELA-Osasunbidea