Vecinos del Ensanche piden cambiar el plan que dibuja 9 torres en Salesianos

Reclaman al Ayuntamiento que promueva una modificación del Plan Especial que aprobó el Gobierno - Han presentado un recurso ante el impacto en Aralar y Leyre con ‘pantalla’ de 85 metros a 14 metros

Ana Ibarra / Unai Beroiz - Martes, 21 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Vecinos que impulsaron el recurso judicial, desde un sexto piso de la calle Leyre, con las actuales vistas. :: (Javier Bergasa)VER GALERÍA

Vecinos que impulsaron el recurso judicial, desde un sexto piso de la calle Leyre, con las actuales vistas. (Javier Bergasa)

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  • Vecinos que impulsaron el recurso judicial, desde un sexto piso de la calle Leyre, con las actuales vistas.
  • Vista de las instalaciones del colegio Salesianos de 13.500 metros cuadrados donde se proyectan 400 pisos.

pamplona- Viviendas en medio de la ciudad que se quedan sin soleamiento y sin línea del horizonte, con vistas a grandes moles de entre 31 a 55 metros de altura y separadas por apenas 14 metros de distancia de las manzanas colindantes, pérdida de espacios públicos y saturación de tráfico en la zona... Así justifican los vecinos del Ensanche afectados por las torres proyectadas en el solar Salesianos su petición al Ayuntamiento de Pamplona para que promueva ante el Gobierno de Navarra una modificación del Plan Especial en vigor que posibilite un cambio en la ordenación urbanística y evite así las afecciones en el entorno urbano que resultan de apilar un total de 400 viviendas en una parcela de 13.500 m2. “Estamos a tiempo, supone apenas unos meses buscar otra solución técnica y son las mismas fuerzas las que componen el Gobierno y el Ayuntamiento de Pamplona”, reiteran. Los vecinos, que tildan de “ilógica” la propuesta ganadora en su día a través de un concurso público, creen que el diseño urbanístico elegido impacta de forma negativa en la calidad de vida de las viviendas más próximas, siendo los portales de las calles Leyre y Aralar los más afectados. El Plan Especial dibuja torres de entre 7 y 17 alturas entre las calles Leyre, Media Luna, San Fermín y Aralar. En su recurso también señalaban que el número de plantas de los nuevos edificios proyectados en el Plan Especial no respetan las alturas máximas previstas en el PERI del Ensanche de Pamplona como norma urbanística (baja más 4-5 y ático).

No cuestionan la necesidad de que el colegio de formación profesional salga del centro ni la operación urbanística pactada en su día entre las administraciones y Salesianos: “la congregación tiene unos derechos edificatorios que les reconocemos, para nosotros el problema es el Plan Especial”. El impacto visual es una de las razones por la que, precisamente, recurrieron (contencioso administrativo) en septiembre de 2016 el proyecto y su colisión con el planeamiento municipal. Previamente vieron desestimadas las alegaciones presentadas al Gobierno foral a la aprobación del Plan Especial, así como la medida cautelar solicitada para evitar “la autorización de la venta hasta no resolver el contencioso”.

El recurso fue presentado por el abogado Julián Cañas aunque de fondo es respaldado por los vecinos de los portales de las calles Leyre y Aralar.

Reabierto el debate sobre el futuro de Salesianos y coincidiendo con la petición del equipo de gobierno municipal para darle la vuelta al proyecto, reclaman mayor transparencia a la hora de conocer el alcance de las negociaciones mantenidas con Salesianos y los compromisos que realmente puedan existir. De las informaciones publicadas deducen que el posible pacto con la congregación ha decaído y que el Gobierno por lo tanto tendría en sus manos la posibilidad de introducir modificaciones.

“Cuando se promovió el concurso de ideas nadie consultó a los vecinos sobre la posibilidad de construir frente a nuestras viviendas”, subrayan. “No nos oponemos a que se haga un número determinado de viviendas pero no esta solución porque nadie ha hecho un estudio del impacto visual y sonoro sobre las manzanas limítrofes”, abundan. “En aquel momento cuando vimos torres de 16 y 17 plantas fuimos escépticos sobre su futuro. Si en Maristas no salió adelante la propuesta, y en Gorricho tampoco y se quedó con baja más cuatro alturas, en Salesianos ir más allá del Plan Especial del Ensanche nos parecía una tomadura de pelo. Con la única diferencia era que la propiedad del suelo pasaba a ser del Gobierno”, explica Cañas.

Recuerdan que desde la firma del protocolo entre Salesianos, el Gobierno y el Ayuntamiento de Pamplona (2011) todavía no se ha firmado la escritura de compraventa en favor de la sociedad pública Nasuvinsa. No hay licencia del Ayuntamiento de Pamplona a la reparcelación, “ni tan siquiera del Ayuntamiento del Valle de Egüés para la construcción del nuevo centro”.

En relación al detalle del Plan Especial aprobado por el Gobierno el 26 de junio de 2015, destacan que las viviendas proyectadas no son torres entendidas como “un cuadrado con una base, exento, y de mucha altura rodeada por zonas libres. En realidad se crean grandes manzanas con parte de los edificios escalonados salvo una torre de baja más 16 alturas (lote P8) que queda aislada”, expone Yolanda López. La primera “manzana” que agrupa seis edificaciones tiene nada menos que 4.597 metros cuadrados de base y dista a apenas 14 metros de las viviendas de la calle Leyre. “Los edificios están pegados unos a otros y se nos echa encima todo el vecindario”, exponen.

Los tres bloques más próximos a la calle Leyre conforman una pantalla que mide 85 metros lineales, con alturas escalonadas de entre 31 y 55 metros. “No se ha hecho un estudio de soleamiento de fachadas porque los portales 2, 4 y 6 de Leyre son los más perjudicados. Y los usuarios de Cruz Roja y la ONCE tienen el mismo problema”, indican.

Tampoco se generan espacios libres de cierta entidad puesto que los accesos a los portales (P5, P6, P7, P8 y P11) invaden el ya “escaso espacio público”, por no hablar del tránsito de ambulancias, bomberos o vehículos de reparto para proveer el espacio comercial en subsuelo de 4.500 m2, además de los respiraderos del gran aparcamiento que se crea en el subsuelo. Ni es una solución permeable para acceder al parque de la Media Luna, indican, puesto que los vecinos que vienen de Aralar deben recorrer más de 20 metros por la calle Leyre para dar la vuelta hasta llegar al parque.

tráficoObservan además que 400 viviendas con una media de dos vehículos por unidad va a suponer la presencia de más de 800 vehículos con su “tarjeta azul” para aparcar, sin que exista, “un estudio de impacto sonoro y atmosférico, ni se sepa de qué manera van a entrar todos a un espacio tan reducido”. “No es que nos neguemos a que se construya nada pero si se fuese a un planteamiento de doble manzana con baja más cinco alturas, con un poco más de profundidad que la que permite el PERI podrían entrar todas las viviendas”, puntualizan. “Es una tomadura de pelo. Los que vivimos en la calle Leyre ya no veremos el sol, ni el parque ni los árboles... Los propios residentes de las nuevas torres no van a ver nada en las cinco primeras plantas, no tienen vistas”, asegura Yolanda. “Los edificios que dan a la calle San Fermín emergen 67 metros, y los chalés de la Media Luna van a tener en frente torres de baja más once”. “No entendemos el porqué no se modifica el Plan Especial porque se puede hacer. Es el Gobierno el que lo tramita y aprueba, y en la anterior legislatura el cuatripartito se oponía al proyecto. El protocolo de 2011 sólo habla de los 41 millones que necesita Salesianos”, detallan. Tampoco entienden por qué el Gobierno ha invertido ya más de siete millones en la urbanización de Sarriguren. Los vecinos también tuvieron conocimiento por colaboraciones en prensa del tripartito municipal que hubo un contrato de compraventa fechado el 22 de mayo de 2015, la víspera de las elecciones, entre el anterior Gobierno y Salesianos, el cual finalizaba el 30 de junio de 2016, de modo que sería un documento “caduco”. Al parecer el 13 de junio de 2015 se aprobó definitivamente una modificación del PSIS de 2012. En la última sesión plenaria del ayuntamiento de Pamplona se hizo alusión a su vez a un nuevo convenio donde se establecía un mínimo de beneficio para Salesianos de 26 millones. Un convenio que “nadie ha visto” tampoco.