Constantini, el color de Rivera dialoga con el barroco español

La Academia de Bellas Artes de San Fernando expone 13 piezas de la colección del argentino

Carmen Sigüenza - Miércoles, 22 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:11h

‘Baile de Tehuantepec’, de Diego Rivera, una de las joyas de la colección Constantini.

‘Baile de Tehuantepec’, de Diego Rivera, una de las joyas de la colección Constantini. (Foto: Sergio Barrenechea)

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‘Baile de Tehuantepec’, de Diego Rivera, una de las joyas de la colección Constantini.

madrid- El empresario, coleccionista, mecenas y fundador del museo MALBA, el argentino Eduardo Costantini, ha hecho posible que la obra Baile de Tehuantepec, de Diego Rivera, dialogue desde ayer con el tenebrismo del barroco español de José de Ribera, en la Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Una exposición, que bajo el título Arte latinoamericano. Una mirada a la colección Costantini y comisariada por la crítica y académica Estrella de Diego, reúne una selección de trece piezas de Lucio Fontana, León Ferrari, Xul Solar, Víctor Grippo, Lidy Prati, Yente y las fotógrafas Grete Stern y Annemarie Heinrich.

Obras, todas ellas, pertenecientes a la colección personal de Eduardo Costantini (Buenos Aires 1946) que dialogan con otras de la Academia de Bellas Artes elegidas por Estrella de Diego.

La estrella de la muestra es la pintura del muralista mexicano Baile de Tehuantepec, que batió récord de precio para una obra de arte latinoamericana el pasado año. Costantini llegó a pagar 15,7 millones de dólares por ella , una obra que perseguía el coleccionista desde hacía tiempo y que no había expuesta has ahora. “Vi el cuadro en el 95 cuando se vendían los dos, el Rivera y el autorretrato de Frida Khalo, pero en ese momento no tenía dinero para comprar los dos, era mucho, y compre a Frida y el otro, lo perdí de vista. Sabía que estaba en Manhattan, pero no sabía dónde, hasta que el pasado año, me llamaron para decirme que estaba en venta. Rompí mis finanzas y lo compre”, explica el coleccionista argentino.

Ambas obras, que pertenecieron a la colección IBM, se separaron en 1995 y volverán a estar juntas, pero será ya en el Museo MALBA de Buenos Aires, creado en 2001 gracias a las primeras 200 obras que donó Costantini de su colección privada.

Así es que esteBaile de Tehuantepec, que Rivera pintó en 1928, tras pasar un mes en la Academia de Bellas Artes de San Fernando, viajará a México para ser expuesto en el Museo Nacional de Bellas Artes y finalmente terminará donde quiso verlo Costantini, en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA), que dirige el español Agustín Pérez Rubio.

El gran mecenas, que ha sido galardonado este año en ARCO con el premio A al coleccionismo privado, explicó que se sentía “muy emocionado” al ver su obras integradas “dentro de la narrativa de la historia de los grandes maestros del arte español”. “Estoy muy agradecido a la Academia por abrirnos sus puertas de esta forma y también a Estrella de Diego por cómo ha hecho la integración. Ha puesto a Diego con el tenebrismo español y después en la otras salas, las otras obras con los pintores españoles más modernos”, ha precisado Costantini.

El coleccionista confesó que hoy irá a ARCO “seguramente a comprar”. “Seguro que compro, si me dejan;tendré que ir temprano”, comentó con humor este gran mecenas. Costantini cree que “siempre quedan cosas, siempre hay huecos en la colección”, añade. “Siempre hay que estar renovándose porque aparecen nuevos artistas y la colección del MALBA y la mía, en particular, siempre se van actualizando con artistas contemporáneos”. “La labor, por suerte, nunca termina. La vida del coleccionista está para quedarse”, concluye Costantini.

Estrella de Diego destacó que uno de los valores “más sobresalientes” de la colección Costantini es “la voluntad temprana y decisiva de su propietario por escoger obras especiales y descubrirlas en su valor antes que el resto de las miradas”.

Baile de Tehuantepec, que se exhibió por primera vez en el MOMA, en 1930, es uno de los cuadros más importantes de Rivera, y en él se muestra una escena de baile sandunga, con seis bailarines vestidos con colores muy vivos.