Gonzalo Torné escritor

“Me llama la atención la cantidad de planes que la gente hace con las vidas de los demás”

El escritor catalán presentó ayer en el Foro Auzolan su novela ‘Años felices’, una historia que arranca como un cuento en el país de las hadas y termina en la vida real

Ana Oliveira Lizarribar Iban Aguinaga - Miércoles, 22 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:11h

Gonzalo Torné, ayer en el Casco Viejo pamplonés.

Gonzalo Torné, ayer en el Casco Viejo pamplonés.

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Gonzalo Torné, ayer en el Casco Viejo pamplonés.

pamplona- “Es un libro realista que trata de dar una visión lo más adulta posible de la vida”. Así definió ayer Torné (Barcelona, 1976) su novela, una historia sobre la evolución de una amistad a lo largo de los años y sobre cómo en la madurez cambiamos unos valores por otros sin querer ver la traición que eso supone.

En esta novela recupera la figura de Alfred Montsalvatges, que ya aparecía en ‘Hilos de sangre’, ¿se le quedó algo pendiente con este personaje?

-En Hilos de sangre sale de una manera un poco lateral y es cierto que esta novela tiene cierta relación con aquella porque sigue siendo la misma familia, la de los Montsalvatges, y la vida de la generación mayor está vista por los nietos y los sobrinietos. Aunque las novelas son muy independientes de momento, se va configurando una especie de visión panorámica de toda esta familia.

Es su primera novela fuera de Barcelona, y se va nada menos que a la Nueva York de los años 60.

-Todas mis novelas pasaban en Barcelona, y yo intento exigirme salir a sitios que no conozco para no aburrirme. Y escogí Nueva York porque la novela en cierto sentido plantea un experimento social, es decir, cogemos a un grupo de chicos que lo tienen todo, son guapos, simpáticos, tienen más o menos dinero, se caen bien... les quitamos todos los problemas sociales e históricos y a ver si pueden mantener su amistad en el tiempo. Y me pareció que, además de que es una ciudad que todo el mundo conoce y no hay que caracterizar, Nueva York tiene esta cualidad de país de las hadas, de país donde todo es posible.

También parece mágico e inverosímil este grupo de jóvenes formado por un rico de estirpe, dos hermanas de clase media, un judío de familia trabajadora de Queens y un exiliado catalán. No parece lógico que personas tan diferentes llegaran a cruzarse.

-Es verdad que es poco verosímil desde el punto de vista de la realidad social, pero, en cambio, yo pensaba que es muy habitual ver a estos personajes cruzarse porque son característicos de cuento. Prototipos. Tenemos al Rey Midas, a la princesa gélida, a la Cenicienta, al judío malvado, al príncipe que despierta a las bellas durmientes... En los cuentos, estos personajes interactúan mucho. Luego, claro, en la novela evolucionan y se separan mucho de esa primera impresión.

En esta conjunción de personalidades están muy presentes en la etapa de la juventud las ambiciones artísticas, místicas y sociales. La rebeldía, en definitiva.

-Son grandes vividores en el buen sentido de la palabra. Incluso el personaje más serio, que igual es Kevin, dice lo mucho que le gusta vivir. Como cualquier persona joven, quieren tener una vida intensa y satisfactoria y, también como cualquier persona joven, no son capaces de representarse la vida adulta. Y echan mano de roles muy extremos: uno será un grandísimo poeta, otro un grandísimo místico y otra se casará con un príncipe. Ellos quieren ser especiales, han venido al mundo a hacer cosas importantes y no se van a conformar con una vida ordinaria, aunque no tienen ni idea de lo que todo eso significa;lo irán descubriendo.

Esa primera mitad de la novela en la que ellos disfrutan de una juventud espléndida parece estar atravesada por una cierta tensión, como si estuviéramos esperando a que todo se rompa en cualquier momento.

-Romper o evolucionar. Hay que tener en cuenta que en la primera parte ellos están sometidos a muchas tensiones;a sus padres, a no tener dinero, a no saber dónde van a dormir al día siguiente o en qué van a trabajar. Lo que sí que se rompe es el vínculo entre una vida satisfecha y hacer cosas extraordinarias y hacerlas juntos. Eso, efectivamente, se va deteriorando, pero, aunque puedan tener ciertos desengaños, parece que, por ejemplo, el matrimonio que se forma en el grupo funciona;Harry se olvida de lo que tenía que ser su vida artística, pero llega a compromisos caballerescos con él mismo... O sea que tampoco hay un hundimiento, sino una evolución de esa demanda de intensidad entusiástica a esas vidas más reposadas.

¿Y no se autoengañan?

-Los personajes son muy autoconscientes de lo que están haciendo, el propio Kevin se da cuenta de que los demás no han llegado a verlo;Jean desaparece porque no está de acuerdo con lo que sucede... Más que autoengañarse, llegan a un acuerdo y reconocen que esas cosas magníficas que iban a pasar no van a pasar, pero que tienen una vida por vivir. Es cierto que el tiempo de las grandes expectativas es el momento de la juventud y también que la vida adulta supone una traición a ciertas ideas que tuvimos entonces, pero a la vez puede ser más satisfactoria que la que nos habíamos imaginado cuando estábamos en esa especie de éxtasis teresiano.

Lo cierto es que la vida está llena de contradicciones, la misma Claire, que siempre dijo que iba a ser una mujer excepcional, independiente y brillante, resulta que está obsesionada con enriquecerse.

“La vida adulta traiciona las ideas de juventud, pero también puede ser más satisfactoria”

-El dinero tiene una presencia obsesiva en el libro, los personajes lo tienen casi constantemente en la cabeza, su espíritu es monetario, y es importante porque esta sociedad nos dice todo el tiempo que es eso lo que nos hará felices, que cuanto más progresemos en nuestros trabajos, mejor. Y eso, sin necesidad de que intervenga ningún elemento exterior, se pone en contradicción con esos valores altruistas de juventud de compartir y, de hacerlo todos juntos. En ese punto sí hay una traición a lo que ellos sostenían o una contradicción entre los valores cívicos y el bombardeo de valores neoliberales, de lo que nos dicen que tenemos que conseguir para ser felices, que supone la destrucción de una vida basada en la simpatía, el altruismo...

En esos círculos de amabilidad de los que habla la historia.

-Sí, esos círculos misteriosos están teorizados todo el tiempo. Hay un momento en que Harry lo dice: ‘tenemos que ser amables los unos con los otros mientras sea posible’. Es la idea de que una vida lograda no es aquella en la que uno consigue más cosas, sino aquella en la que uno logra abrazar con amabilidad a la mayor cantidad de gente. Es una especie de leitmotiv en la novela y se hace más doloroso a medida que cada vez es más difícil ponerlo en práctica.

De hecho, el desapego entre varios de los amigos se va haciendo grande y no teme mostrar sus mezquindades y emitiendo juicios durísimos los unos de los otros.

-Todos son bastante inteligentes y muy capaces de ver muy bien al otro, lo que a veces envuelven en discursos cómicocariñosos y otras, directamente despellejan. Lo que me llama mucho la atención es la cantidad de vidas imaginarias que cada uno de nosotros llevamos sobre nuestras cabezas y que han creado familiares, amigos... Imaginan cómo vas a ser, qué vas a hacer... Trazan planes contigo, pero, claro, eso son las fantasías de los demás y tú no siempre puedes responder a eso. En la novela está constantemente en tensión las locuras o lo que los demás piensan del resto de personajes respecto a lo que los personajes son en ese momento. Y en el libro también me interesaba expresar que no siempre pensamos lo mismo de las mismas personas. Incluso los afectos fluctúan. A veces son tan duros unos con otros porque en ese momento han cambiado un poco el ángulo desde el que se miran, pero creo que en la mayor parte del libro se tienen afecto, aunque hay momentos en que son bastante duros y crudos.

Alfred llega a Nueva York huyendo de una familia de la burguesía catalana que colabora con el franquismo. Ahí introduce el elemento político en la historia.

-Alfred está ahora en el país de las hadas, pero había que recordar que viene huyendo de un lugar donde están pasando cosas. Esta es una denuncia recurrente en mis libros, y es que en Cataluña la Guerra Civil a veces se explica como un prefacio del Barça-Madrid y no fue tan así. Hubo mucha parte de la burguesía catalana que se rindió a Franco. Unos no pudieron soportarlo, como Alfred, y otros llegaron a otros acuerdos, como Gabriel. Pero esto lo desarrollé más en Hilos de sangre, aquí aparece más para darle una densidad de pasado a un personaje que para los demás es un príncipe.

El pasado, la familia... Cómo marca a los personajes.

-La familia es fundamental en el arranque de la vida. El manual de instrucciones, sobre todo antes de Internet, te lo daban la escuela y la familia. La familia te cuenta las primeras historias y te da el cristal con el color con el que miras el mundo. Ante esto puedes hacer dos cosas, asumirlo o forcejear, y estos personajes forcejean.

¿Por qué ha optado por dos narradores?

-Hay un tema que me interesa mucho, y es de quién son las historias, quién tiene derecho a contarlas. Porque quien las cuenta es el que tiene poder sobre lo que ha sucedido. En este caso, se reparte mucho el juego entre los personajes para que no nos quedemos con un solo punto de vista, pero en particular me interesaba mostrar lo distintas que son las historias cuando hay alguien como Álvaro, sobrinonieto de Alfred, que está muy, muy interesado en ese grupo de amigos, a los que casi mitifica;frente a otra persona, Kitty, a la que le importa tan poco que resume 40 años en ocho páginas. Ese contraste me parecía un juego literario interesante.

el curso

Protagonistas. Gonzalo Torné impartirá en Auzolan entre hoy y el sábado un curso sobre cuatro Premios Nobel: Patrick Modiano, Alice Munro, Orham Pamuk y Elfriede Jelinek.

la motivación

“El Nobel es el único premio que se resiste al mercado”

“La idea era ver qué premia el Premio Nobel”, explica Torné, que escogió a los cuatro autores junto con Roberto Valencia. “Son cuatro tipos de proyectos literarios muy distintos con los que creo que la Academia quería premiar cosas muy concretas”. El escritor afirma que este es el único premio “que tiene una resistencia tremenda al mercado”. “Por un lado es el más importante, es el único que para el telediario, y por otro es el que más se resiste al mercado”.