El sitio de mi recreo

La película de Ana

Por Víctor Goñi - Miércoles, 22 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

su tono iracundo en la tribuna llegará a suscitar repulsión entre quienes no pertenecen a su parroquia, pero los que nos confesamos subyugados por la épica del perdedor no podemos por menos que sentir ternura por ella. Porque en un escenario político infestado de pelotas y tocaídems, profesionales de la ingesta de quina para conservar el puesto, genera admiración que alguien ose retar a la dirección nacional de su partido con una autoproclamación como presidenciable autonómica por las bravas, sin el plácet de la superioridad y sin convocatoria formal del congreso de marras. Y más si se trata del PP, sigla regida con una férrea verticalidad bajo conducto reglamentario. La apuesta unilateral de Ana Beltrán constituye un colosal desafío conformado por la certeza de que la cúpula del PP la ignoró en el pasado -cuando en 2012 tuvo que retirar su candidatura ante el respaldo orgánico a Martín de Marcos y al elegir dos años después la diligencia a Zalba como rector de la gestora vigente- y la convicción de que desde Génova se rastrea un competidor para neutralizar a la zaragozana por tercera vez. Así que Beltrán se ha adelantado pero no cantará victoria, salvo que resultase baldío el casting a la búsqueda del quinto presidente en nueve años del refundado PP foral. Cabe pronosticar sin embargo que el proceso de selección alumbrará un contraperfil oficialista de la actual portavoz en el Legislativo foral, sin descartar en absoluto al referido Zalba pese a su designación como gestor del Instituto de Crédito Oficial. Desde la evidencia de que Rajoy no ambiciona tanto una marca navarra pujante en las urnas -dos parlamentarios hoy, la mitad que la pasada legislatura- como una sucursal meramente representativa y sumisa que garantice una relación cordial con UPN en calidad de fiel socio en las Cortes, asumiendo que tal subsidiariedad respecto al regionalismo conlleva indefectiblemente la irrelevancia institucional. Si lo tendrá crudo Beltrán que puede morir matando, en efecto, pero convirtiendo en víctimas colaterales a quienes la apoyen en esta lucha fratricida en el seno del cainita PP navarro.