De las excusas varias al respeto por el arte

Por José Mª Muruzábal del Solar - Miércoles, 22 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:10h

días atrás, miembros del llamado Ateneo Basilio Lacort han publicado, en las páginas de DIARIO DE NOTICIAS, una especie de reflexión titulada La excusa del arte o el arte de la excusa. Lo he leído hasta tres veces, con atención y sosiego, para intentar comprender las razones esgrimidas y no encuentro más que una, profundo odio. El citado artículo lleva en la parte final una idea preciosa, “el arte es respetado por todos porque creemos que, como la educación, eleva a las personas y desarrolla el entendimiento social”. Es lo único en que puedo estar de acuerdo con los firmantes, algunos de ellos colegas historiadores como yo mismo. Las personas que firmamos la propuesta de reconvertir el Monumento a los Caídos de Pamplona en un Museo de la Ciudad, entre los que me honro estar, no utilizamos el arte y la cultura como coartada para perpetuar injusticias. Que quede meridianamente claro que el asesinato de unos miles de navarros en las cunetas y campos de Navarra, a manos de quien debiera haber velado por la justicia, fue una profunda injusticia y barbarie, al igual que fue una profunda injusticia y barbarie asesinar cruelmente a cientos de monjas, frailes y otros destacados miembros de la sociedad navarra, a manos de los afines al gobierno de la República. Así fue la peste de una guerra civil que terminó hace casi ochenta años. Pero una sociedad no puede estar perpetuando el odio y el rencor que aquellos episodios causaron. Ya está bien del ¡y tú, más!

Los firmantes de la propuesta, que los miembros del Ateneo Basilio Lacort tratan con tan poca reflexión, deseamos de corazón superar todo eso y mirar al futuro. Es absolutamente necesario reconvertir el Monumento y qué mejor manera de hacerlo que a través de la cultura. Derribar el edificio es, para nosotros, una nueva barbarie digna de los talibanes que aparecen en el telediario. El edificio es símbolo de una época de la historia de Navarra en la que se hicieron muchas cosas mal, pero la historia fue así. Alimentar odios es perpetuar la injusticia y la desgracia que denuncian los miembros del Ateneo Lacort. Ya está bien de echarse en cara muertos y atrocidades. Si es verdad la frase que he entrecomillado de su artículo déjense de odios viscerales y construyamos el futuro entre todos. De otra manera estaremos condenados al total fracaso social y ciudadano.

Tuve la ocasión de asistir a parte de las conferencias y debates del Colectivo ZEN, en el Condestable de Navarra, acerca del Monumento. Allí pude contemplar la especie de contexto histórico con que inauguró las sesiones el señor Urtasun… ¡Que profunda tristeza!, imágenes de odio y revancha, chistecitos a costa de alcaldes democráticamente elegidos por los pamploneses, un ejercicio de presentar la historia de manera nefasta. Así no vamos a ningún sitio. El jurista Rafael Escudero explicó, en mi opinión a la perfección, la Ley de Memoria Histórica y puso encima de la mesa las dificultades objetivas que existen para dinamitar el Monumento, cosa que pareció no gustar nada a gran parte de los asistentes a las sesiones. El artículo de mi amigo y compañero Viñes en DIARIO DE NOTICIAS, al que se refieren, no les cataloga a ustedes de “guerracivilistas”;solamente dice que actitudes de odio fomentan esa idea, que es precisamente lo contrario de lo que intentamos aportar nosotros.

Reconvertir el Monumento, para servir a la cultura de Pamplona y de Navarra entera, entendemos que es una buena opción para todos. Nosotros no decimos que no se quiten toda una serie de elementos que hablan de cruzadas y sentimientos guerreros. Pero habrá que analizar, entre todos, que hay que quitar y que hay que conservar. Yo, como historiador del arte que soy, tengo bien claro que el edificio es uno de los más notables que se han levantado en la Navarra del siglo XX y que es absolutamente vital conservarlo. Estoy convencido que la inmensa mayoría de los historiadores del arte, serios, sensatos y que no estén cegados por el odio, pensarán igual. Y dentro del edificio existen elementos estéticos muy notables, para Navarra y para el arte español del siglo XX;creo firmemente también que hay otros elementos que es absolutamente necesario retirar. Las pinturas de José Mª Sert se cuentan entre los elementos artísticos más notables. Igual les convendría a uds leer las pinturas correctamente. Yo me atrevo a lanzarles el reto (en el sentido amable de la palabra) de que acudamos un día todos, ustedes y nosotros, a reflexionar qué representan las pinturas en cuestión. O si lo desean, me ofrezco a analizar con ustedes las pinturas en una sesión de su Ateneo. Igual, los elementos históricos y religiosos, con Sancho el Fuerte y Ximénez de Rada, con Uxue ama, Mikel aingeru, con el patrón de Navarra San Francisco de Javier en las Indias, con las guerras carlistas del siglo XX, lo llenan casi todo. Salvo que pretendan ustedes eliminar también todos los símbolos religiosos.

Y termino, en nuestra propuesta no vean ofensa a la verdad, ni tapar vergüenzas ni nada por el estilo. De todo eso no hay absolutamente nada. La efectuamos desde el máximo respeto a todos los muertos y represaliados, pero a todos sin distinción. Y, por supuesto, vamos a trabajar intensamente en esa labor. Hemos presentado nuestra propuesta a la prensa, al señor alcalde de Pamplona, al Arzobispado, a la Consejería de Cultura del Gobierno de Navarra y próximamente comenzaremos a presentarla a partidos políticos y entidades ciudadanas de todo tipo. Y vamos a trabajar con la razón, los argumentos y la palabra, con el mejor espíritu para que nuestra sociedad avance y mire hacia el futuro. Hemos firmado el manifiesto trece personas, pero estén seguros que tenemos detrás, sin solicitarlo, miles de apoyos que vienen de todos los segmentos y sectores de nuestra Comunidad, muchos de ellos de simples trabajadores y obreros. El trabajo y el debate va a ser largo y seguro que fructífero.

El autor es profesor e historiador del arte