El Supremo ratifica la nulidad de la autorización ambiental de Zalain (Lesaka)

Entiende que la firma infringe la emisión de ruidos y no realizó evaluación de impacto ambiental

Enrique Conde - Miércoles, 22 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Polígono industrial en el barrio de Zalain.

Polígono industrial en el barrio de Zalain. (ONDIKOL)

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Polígono industrial en el barrio de Zalain.

pamplona- La Sala de lo Contencioso Administrativo del Tribunal Supremo ha ratificado la anulación de la autorización ambiental integrada de la empresa Zalain Transformados y Mecanizados Zalain de Lesaka, nulidad que en diciembre de 2015 ya había dictado el TSJN, que consideró que la factoría (que fabrica tubos de acero para uso industrial) disponía de dos cubetas de aceite reactivo que no habían sido sometidas a evaluación de impacto ambiental. Ello no paraliza la actividad de la firma, pero obligará a corregir sus deficiencias. El asunto se origina en la demanda de una familia, vecina de las instalaciones, que solicitaba principalmente que la empresa corrigiera la emisión de ruidos procedente de las actividades de la factoría que llegaban a afectar a la vivienda y a convertirse en una injerencia considerable.

La sentencia del TSJN fue recurrida en casación tanto por el Gobierno de Navarra como por los demandantes, una familia particular cuya vivienda es casi colindante a la empresa. El Supremo da la razón a estos, y revoca en parte la sentencia recurrido del Tribunal Superior de Justicia de Navarra, debido a que acepta sus planteamientos en cuanto a que la autorización ambiental integrada queda anulada totalmente porque se ha permitido a la empresa “emitir ruido por encima de los niveles máximos legalmente establecidos”. Para ello, argumenta el Supremo que no se trataba de una instalación o empresa existente, puesto que de hecho Zalain no contaba con todas las autorizaciones necesarias y de hecho llevaba años realizando su actividad sin contar con licencia municipal de apertura.

El Gobierno de Navarra alegó que se trataba de una instalación existente, que ya contaba con una cubeta antes del año 2000 y, además, que el volumen de ninguno de los dos recipientes era superior a 30 metros cúbicos. El Supremo recuerda en su sentencia el informe de 2008 del Servicio de Calidad Ambiental del Ejecutivo foral, emitido con ocasión de la solicitud del Ayuntamiento de Lesaka sobre la posibilidad de conceder licencia de apertura y de actividad a la firma. Del contenido de dicho informe se desprende, como ya hizo constar la sentencia recurrida, que la autorización ambiental integrada comprende “la autorización de dos cubas con aceite reactivo de 26 metros cúbicos de producto cada una para el tratamiento superficial de las piezas fabricadas, que requieren evaluación de impacto ambiental y que no contaban con autorización ambiental previa”. El Alto Tribunal entiende que “la conclusión a la que llega el TSJN no puede ser más correcta al no haberse acreditado que alguna de las cubas en cuestión hubiera sido autorizada con anterioridad, por lo que no son instalación existente”.

Pero el Supremo no se queda solo en esa estimación parcial del recurso que ya decidió el TSJN, sino que además declara que la nulidad afecta a la totalidad de la resolución recurrida, incluida la de los valores de inmisión de ruidos. El Tribunal subraya que dicha referencia está indisolublemente vinculada a la pretensión principal de los recurrentes, por lo que anulada la resolución ya por el TSJN (que consideró conforme a derecho la emisión de ruidos) ya no procedía a entrar en el examen de dicha cuestión. Y en tal sentido el Tribunal Supremo decide estimar también el motivo de recurso vinculados a los ruidos.

medio sin ruidosTal y como expone José Luis Beaumont, abogado de los demandantes, “mis clientes no quieren en modo alguno perjudicar ni a la empresa ni a los trabajadores ni que se adopte ninguna medida cautelar una vez ha sido anulada la preceptiva y necesaria autorización ambiental integrada, antes al contrario, sólo desean que la empresa siga funcionando pero que corrija definitivamente la emisión de los ruidos que desde hace más de 20 años afectan prácticamente a diario a la vivienda, sita al lado de la fábrica, y disponga para ello todas las medidas oportunas. Se trata de cohonestar el derecho de los afectados a un medio ambiente adecuado y sin ruidos que afecten a sus condiciones de vida diaria en su vivienda, con el desarrollo de la actividad industrial”.