Un nuevo carnaval para volver al Sarriguren de siempre

Inspirados por los recuerdos de los últimos moradores del pueblo viejo, los vecinos han creado una simbología y personajes propios que harán su debut oficial este viernes

Mikel Bernués | Patxi Cascante - Miércoles, 22 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:10h

Zakuton, pelele que representa lo viejo y que arderá este viernes, acompañado por varios de los personajes que desfilarán en kalejira por la ecociudad.

Zakuton, pelele que representa lo viejo y que arderá este viernes, acompañado por varios de los personajes que desfilarán en kalejira por la ecociudad. (PATXI CASCANTE)

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Zakuton, pelele que representa lo viejo y que arderá este viernes, acompañado por varios de los personajes que desfilarán en kalejira por la ecociudad.

sarriguren- “A pesar de que se comente que Sarriguren carece de cultura, yo discrepo. Somos muchas y muchos los que llevamos ya años generando cultura popular y participativa. Desde la base, desde la autoorganización y cooperación entre vecinas y vecinos, sin esperar a que las instituciones nos ofrezcan alguna actividad y tan solo seamos espectadores pasivos. Porque, ¿quién mejor que el pueblo quiere y sabe hacer cultura?”, reivindica Lupe Gutiérrez, de Sarri Kultur Elkartea. “Se trataba de dar el paso de ser espectadores de cultura a protagonistas, a generar cultura”, añade David Bere.

Este colectivo, junto con un grupo de vecinos y con la colaboración del Ayuntamiento local, se ha trabajado un carnaval propio para la ecociudad que verá la luz por primera vez este viernes, con salida en kalejira desde el campo de fútbol de la Ciudad Deportiva (18.30 horas). La idea es remontarse al Sarriguren rural, ya desaparecido, y a partir de los recuerdos y costumbres de aquella vida de pueblo traer al día de hoy unos personajes y simbología propios.

La propuesta gira en torno a los orígenes generales del carnaval, expresados en tres ideas fundamentales: forzar el despertar de la naturaleza (simbolizado por el Hartza al que arrastran de su hibernación ante la proximidad de la primavera);expulsar lo viejo, representado en este caso por Zakuton, el pelele que arderá, y una serie de personajes de cuño propio;y anunciar un tiempo de cambios, de roles sociales, donde el pueblo toma las calles y el poder lo ejerce el vecino. “Ese cambio de rol entre los que mandan y obedecen”, cuenta David.

comitiva en dos bandosComo explica David Bere, la kalejira carnavalesca contará con dos bandos bien diferenciados y algún verso suelto. Por un lado el Jauntxoa, el amo y señor del pueblo “que recoge la estructura social de aquel Sarriguren rural” en el que sus habitantes sudaban sobre unas tierras que no eran suyas. Apaiza, el cura dueño de “la moral, lo contrario a lo carnal que supone el carnaval”, y el Kapataza, “la mano derecha del amo”, viajarán con Zakuton, el pelele que se conserva de otras ediciones. Son la parte negativa y vieja de la comitiva.

Alrededor de las autoridades incordiarán los Nekazariak, los labradores, “personajes principales del carnaval, un homenaje a quienes vivieron aquí”, relata David. Junto a ellos el Hartza, “que queríamos mantener porque representa lo nuevo, como Sarriguren”, el Artzain Mutilzaharra, un pastor soltero que se cuela en esta kalejira a través de los recuerdos de Manuel Górriz, uno de los últimos vecinos del Sarriguren rural, y los Mukizuak, los mocosos que representan a los niños de entonces y se dedicarán a meter todo el ruido que puedan para despertar a la naturaleza. Todos ellos son lo nuevo.

Los akerrak pulularán a su aire, libres como espíritus mágicos que son;al igual que los gitanos, “como no puede ser de otro modo”.

El grupo de danzas Lakarri, los cabezudos del valle, la txaranga Galtzagorri... “y sorpresas” que anuncian desde la organización completan una kalejira con concurso de disfraces final en el bar Enjoy.

propuesta con letraEl escritor local Patxi Irurzun fue el encargado de juntar todos esos personajes en un pequeño libro, editado en euskera y castellano y distribuido por distintos puntos del valle. Y el dibujante David Satrústegui le puso color y animación a la publicación. “La literatura tiene cierta relación con el carnaval porque te metes en unos personajes y te disfrazas desde la imaginación”, comentó Irurzun, que recreó en su texto “cómo vivía la llegada de la primavera un antiguo habitante de Sarriguren”, dijo.

“Me gusta mucho que a través del cuento se pueda recuperar esa vida tradicional que a los chavales les cuesta más imaginar. Sarriguren es una ciudad nueva. Somos los pioneros y tenemos la suerte de poder ir construyendo el pueblo que queremos. Por eso, iniciativas con esta tienen importancia”, finalizó Irurzun en la presentación del carnaval en el colegio Joakin de Lizarraga. Y animó a los vecinos a participar y disfrazarse este viernes y a seguir cultivando, durante todo el año, ese otro carnaval que supone la literatura.

la voz de la memoriaLa presentación del carnaval contó con la intervención final de Manu Górriz, hijo de una de las tres últimas familias que habitaron en el pueblo viejo de Sarriguren, lugar al que llegó con un año de vida. “Mi madre aguantó hasta el final”, puntualizó. Górriz, de cuya memoria se nutrieron para elaborar este carnaval propio, recordó por ejemplo “el mar verde del cereal” que rodeaba el pueblo, con sus 1.500 robadas en las que “se trabajaba mucho el maíz”. También se acordaba de las 22 vacas de leche, otras 20 que no habían criado, gorrines, gallinas o un corral “con hasta 1.000 ovejas”, algo hoy impensable en mitad de la ecociudad.

Górriz dijo que entonces no se celebraba un carnaval como tal, pero sí se acuerda de brincar de casa en casa dándole a la karraka, recolectando a su paso algún huevo y txistorra en una cesta. Y echa en falta muchos elementos que desaparecieron y que bien podrían haberse conservado. Como una bonita fragua. Al menos ahora algunos de sus recuerdos saldrán una vez al año a recordar aquellos tiempos y permanecerán en el tiempo.