“El ‘hooliganismo’ político de UPN”

LA BANCA REGIONALISTA, CON ENRIQUE | Maya a la cabeza, interrumpe varias veces a gritos el normal desarrollo de la sesión plenaria

Un reportaje de Kepa García. Fotografía Patxi Cascante - Miércoles, 22 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El socialista Eduardo Vall conversa con concejales de UPN.

El socialista Eduardo Vall conversa con concejales de UPN.

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El socialista Eduardo Vall conversa con concejales de UPN.

Lo que tenía que haber sido un Pleno de puro trámite -en el que únicamente se debía dar el visto bueno a un presupuesto ya debatido y aprobado- terminó por convertirse en una sesión cargada de tensión y malos modos. En una estrategia que comenzó al inicio de la legislatura y que se ha ido intensificando en este segundo año de mandato, la bancada de UPN volvió a protagonizar varias interrupciones y alteraciones del orden normal de la sesión, con encontronazos dialécticos con los portavoces del equipo de Gobierno y con la persona encargada de dirigir el Pleno, el alcalde Joseba Asiron, visiblemente molesto por las continuas interpelaciones procedentes de los asientos regionalistas.

La sesión ya comenzó mal. Un informe que se entregó a los grupos poco antes del inicio para aclarar algunas cuestiones que se habían planteado en comisión el día anterior sirvió para alterar los ánimos de la oposición, que vieron en la iniciativa una “triquiñuela” del equipo de Gobierno. Aunque se concedió un receso de 45 minutos para que analizaran la documentación, no fue suficiente para rebajar la tensión del Pleno, donde se volvieron a repetir los avisos de atención del alcalde -casi siempre hacia los asientos que ocupan las regionalistas María Caballero y Ana Elizalde- para que respetaran al resto de los intervinientes como sucede cuando sus representantes toman la palabra.

Uno de estos llamamientos al orden fue respondido a gritos por el regionalista Fermín Alonso, que sin tener el turno de palabra interpeló desde su asiento al alcalde con un comentario sobre el respeto a las ideas.

También el líder del grupo municipal de UPN, Enrique Maya, empleó el mismo método y levantó la voz para pedir al alcalde que dejara de hacerle gestos para que mantuvieran el orden. “Ya vale de gestos, ya está bien”, fue el comentario de Maya.

También tuvo su momento de protagonismo la portavoz socialista Maite Esporrín, que durante una de sus intervenciones se dirigió a los ediles de EH Bildu Aritz Romeo y Patricia Perales para decirles que dejaran su “risa tonta”. Aunque el alcalde le pidió después si deseaba retirar esa alusión, se negó a hacerlo con el argumento de que a ella también le sucede.

El barullo generado y algunas intervenciones especialmente ácidas -como las referencias que hizo Ana Elizalde hacia Geroa Bai- llevaron al portavoz de esta formación, Javier Leoz, a pedir a los regionalistas que abandonen “el hooliganismo político” y se dediquen a plantear iniciativas en positivo para la ciudad. La respuesta de la portavoz regionalista fue aún más airada que la primera, con alusiones al presidente del PNV, a la presidenta Uxue Barkos y a todo lo que se movía.

La sesión acabó como empezó, con otra discusión, en esta ocasión por una enmienda que se había quedado sin votar. No fue posible que se pusieran de acuerdo.