Antonio Armendáriz voz y guitarra del grupo párrocko’s

“Estas canciones reflejan el infierno que imagino, que no es sino esta vida perra que llevamos pero que en el fondo nos gusta”

Katakrak acogerá hoy la puesta de largo de primer vinilo del trío forjado entre las paredes del Toki Leza, ‘Esquivando a la muerte’. La cita será a las 19.30 horas

Fernando F. Garayoa - Viernes, 24 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Alfonso, Antonio y Omar, los Parrocko’s.

Alfonso, Antonio y Omar, los Parrocko’s. (Foto: Gorka Beunza)

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Alfonso, Antonio y Omar, los Parrocko’s.

pamplona- “Elvis no está muerto, lo acabo de ver en el Toki”. Esta es una de las míticas frases que durante mucho tiempo han decorado los baños del Toki Leza, auténtico reducto del rock clásico, erudito y de exquisito gusto en el Casco Viejo de Iruña. Y es que su alma mater, Antonio Armendáriz (otrora en Refugiados y posteriormente en Terraplenes) es historia viva de esta capital txikita pero apañada;es más, sin caer en grandilocuencias, esta ciudad sería distinta sin que Antonio no hubiera marcado a generaciones y generaciones con cientos, miles de canciones de esas que son de verdad, que hacen sentir, apretar el corazón, soltar los dientes y amar el rock and roll por encima de toda las cosas, ya que, como se suele decir, el rock nos mata y nos da la vida al mismo tiempo.

Ahora, a sus cincuenta largos, pero con el mismo espíritu que si tuviera 18, acaba de ponerse al frente de una nueva formación, Parrocko’s, con la que acaba de editar un vinilo (no podía ser de otra forma) en el que rock, country, rockabilly, blues y folk no solo se dan la mano sino que se abrazan, de forma sencilla, que no simple, y muy directa, sin artificios, casi a pelo.

La barra del Toki (tampoco podía ser en otro lugar) fue testigo de la conversación que Antonio mantuvo con DIARIO DE NOTICIAS sobre su último retoño, casi nacido de penalti.

Esta colección de canciones, ¿reflejan cómo imaginabas el infierno?

-Sí, pero con doble sentido. Solemos decir que todos nuestros colegas están en el infierno... Por otra parte, el infierno que imagino es esta vida tan perra que llevamos pero que en el fondo nos gusta. En estas canciones conservo un punto de ilusión, de diversión... Teniendo presente el dolor y el sufrimiento, he intentado apartarme un poco.

A todo eso, además, hay que sumarle tu sentido del humor, muy presente en todo el álbum.

-Sí, me encanta el humor negro, la ironía, la parodia, la sátira... A ver, hacemos un grupo de rock, vamos a tocar canciones y queremos que la gente se divierta, por lo tanto tiene que tener ese punto de que olviden los malos rollos, todas esas cosas de cambios políticos, corrupción, los recortes, los refugiados, la precariedad. Pretendemos que la gente aparte eso por unos momentos y sea capaz de divertirse y reírse de sí mismo.

En este caminar, en este vinilo, hay una palabra, un objeto, que se repite por doquier, las botas, ¿por qué?

-Rotas, nuevas, con rosas... Es un símbolo de ir haciendo la vida, el camino. La vida es ir caminando, no hay que ponerse metas. Cuando uno logra un objetivo parece que se acaba todo y no es así, lo importante es seguir haciendo cosas y las botas son una buena metáfora para esta vida.

Mirando hacia el estilo musical de los temas, a esa mezcla de blues, country, rockabilly... ¿Te sientes una rara avis lanzándote a tus cincuenta y tantos a editar un disco que para las nuevas generaciones casi pasará desapercibido, por no decir que no lo entenderán?

-Es lo que yo he mamado, lo que sé hacer... y no me saldría de otra manera. Lo hago con sinceridad, con cariño, con trabajo, esfuerzo y sin pensar en otras cosas. No pienso si una canción va a ser un éxito o no, hago lo que me sale. Hay que tener en cuenta que yo empecé en los 70, pasé a la acción con Los Refugiados en los 80... y el rock y el punk han sido con lo que he crecido. Eso sí, con los años que tengo, editar este disco ha sido una sorpresa que no me esperaba. Sí quise hacer las canciones, pero no tenía pensado grabarlas ni editarlas, algo que se ha hecho a través de un amigo y de un miembro del grupo, porque para mí sería inviable económicamente. Alfonso (contrabajo) llevaba varios años tocando conmigo, y cuando nos pusimos a hacer canciones, era evidente que necesitábamos un batería, y le entré a Omar, que ha sido la solución.

Al margen de estilos, Déjame en paz casi podría ser un himno de los años 80.

-Sí, esa letra es de Alfonso, aunque yo también he enredado. El otro día me decían que oyéndome parecía como si mezclara a Evaristo con Hank Williams, pues tienen razón. Pero en otras me ha dicho que los desarrollos parecían de los Beatles.

Eres el párroco, pero, aunque la respuesta sea evidente, ¿cuál es tu parroquia?

-El Toki Leza. De todos modos, lo del nombre del grupo es un juego de palabras evidente entre rock y párroco. En el rock siempre ha habido dobles sentidos que dejan las cosas abiertas con cierta ironía;y, además, aquí hemos tenido catolicismo hasta hoy. Yo estuve internado varios años y en los 70 aquello era bastante cañero. Creo que era un nombre idóneo, al margen de que también hay muchos reverendos en el blues, porque el rock siempre ha tenido un poco de ceremonia, de subirse a un escenario. Espero que la gente no se lleve a engaño y piense que somos un grupo de rock cristiano (risas).

Las balas hasta ahora han pasando rozando, de hecho has titulado el disco Esquivando a la muerte,aunque al final nos pillará...

-Eso es inevitable. Hace poco murió mi padre... Pero el rock siempre ha sido un estilo que ha destapado los tabúes y ha llevado las cosas muy al límite, y también ha sufrido muchas bajas...

Pero la realidad dicta que solo si se llevan las cosas al límite la sociedad avanza...

-Culturalmente hay que arriesgar, y en el rock, más. De hecho, la historia del rock está plagada de gente que al arriesgar ha causado baja. Y, además, hay pasar por la vida dejando algo...

¿Necesitamos tocar el sol para soñar despiertos, para darnos cuenta de que esto no es el final?

-Sí, ese es El sueño de Ícaro.Hay que subir alto pero también caer bajo para estar en estos parámetros culturales;así se aprende, porque en esta vida las hostias vienen por todas partes y es así como te das cuenta de las cosas.

En cuanto a producción, nos encontramos ante un disco sencillo, que no simple...

-La veteranía es un grado y te hacer buscar la esencia, aunque también es cierto que no teníamos mucho presupuesto. Hay gente que dice que prefiere el sonido gordo, pero esto son canciones. El rock, la música popular, son canciones;si no hay canciones no hay nada. Este es un disco que hay que escuchar varias veces, recreándose en los temas... Es un álbum que entra poco a poco y luego pisa el acelerador.

Sin imaginación, ¿la vida no será vida y acabaríamos en ese cementerio que cantas?

-Seguramente, sí. Esto sería de lo más insulso y pobre. Pero, ojo, si uno quiere escribir, tiene que leer mucho y elegir a los mejores maestros para hacer algo mínimamente decente.

El concierto de hoy será especial, ¿con quién contaréis como colaboradores?

-Tocaremos solo las trece canciones del disco. Nos acompañarán Axel y Facu, de Lazy Daisy;Ione Aierdi (voz), Jam Van (clarinete), un amigo de la infancia tocará la bandurria en una canción;Félix Sola tocará las teclas, Eneko Dorronsoro, de los Zopilotes, tocará la trikitixa, y Patxi Muruzubal, nuestro productor, tocará el violín chino.

las claves

las canciones

Botas de ranchero. El hijo le dice al padre: “¡Cómprame un traje claro!”. Y el padre le contesta: “No hay dinero, lo quieres más claro”.

No me voy a quejar. Me voy a echar unas cervezas

Déjame en paz. No te aguanto más, ¡pesao!

Bolas de papel. Hacer el camino.

El sueño de Ícaro. Tenemos sueños de cera pero los pies en la tierra.

En el cementerio. Frankenstein.

La ley de Murphy. Todo va de mal en peor.

Lonely night. Lunes por la noche.

Olvídate de mí. Quiéreme por lo que soy.

Perdido blues. Canalla hasta las trancas.

Qué suerte. Esquivando a la muerte.

Tormenta en el corazón. Apartar el dolor.

Cuando llegue el momento. De verdad que todo tiene un fin.