A la contra

Gracias a eso sucede

Por Jorge Nagore - Viernes, 24 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

No se me ocurre nada inteligente que escribir acerca de lo de Urdangarin, aunque tampoco sé muy bien qué es inteligente y qué no y para qué sirve, además, eso de la inteligencia o la decencia o casi nada ya, en un entorno en el que día sí y día también ves cómo al personal de a pie no se le pasa una y a esta gente se les pasan todas y pongamos en “a esta gente” al poderoso de turno o a la inmensa mayoría de ellos. Ayer me crucé con dos que iban charlando antes de que se supiese nada de lo de Urdangarin y uno le decía a la otra “es que no pongo la tele, María, me pongo tan malo que me deprimo más”. Se ve que está en el paro -le conozco de vista- y, lógicamente, poner la televisión y ver lo que hay que ver deprime a cualquier persona con corazón. Y, si estás en paro, más. Entonces, te viene a la mente eso que dice Dylan y que ya he mencionado alguna vez de que “la sociedad te intenta constantemente machacar la cabeza y no tiene sentido ir por ahí con la cabeza machacada” y por eso entiendes al que ya no pone la tele o no lee o no oye, para no deprimirse más o para no coger la escopeta, porque está el tema para escopeta, porque es así, porque eso de que las clases ya no existen es otra mentira más que se ha tragado en su gran mayoría la sociedad y que sería bueno que el personal repensáramos: hay, hubo y habrá clases, siempre, y los de arriba siempre harán lo imposible por birlar al resto y quedar impunes e incluso de benefactores, haciendo que los de abajo nos acuchillemos entre nosotros por las migajas. Pero insisto en lo que vengo años diciendo: el problema es estructural, es un país que acepta -PP, PSOE y C’s suman el 70% de los votos- y celebra que haya reyes y lacayos. Nos merecemos -estadísticamente- toda esta mierda, que éste no pise una cárcel y que lo de Alsasua sea terrorismo. Es tan nauseabundo que te alejas tanto que precisamente gracias a eso sucede.