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Sobra vocación, faltan médicos

Por Alicia Ezker - Viernes, 24 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

Optar por ser médico no es una decisión cualquiera. La carrera de Medicina es una de la más sacrificadas y duras y el ejercicio profesional posterior, tan gratificante como exigente. Dificultades que comienzan con el acceso a los estudios por la elevada nota de corte de las universidades públicas que ofertan Medicina, más de un 12 y hasta un 12,832 según la última convocatoria, porque los de ahora ya no son alumnos de 10, son de 14. Conseguir esa nota, o la que exigen en otras carreras de ciencias como el doble grado de Matemáticas y Física de la Complutense que va en cabeza con un 13,45 sobre 14, no está al alcance de muchos, más bien de muy pocos. Y la nota la marcan la oferta y la demanda. Cuantos más alumnos quieren cursar una carrera más sube la nota de corte y más vocaciones se quedan fuera. Ocurre en casi todas, pero en este caso en Navarra es especialmente grave porque la Universidad Pública no oferta Medicina entre sus planes de estudio dentro de la rama de Ciencias de la Salud. Y no lo hace a pesar de ser una carrera largamente demandada y socialmente necesaria dada la situación de relevo generacional para cubrir las jubilaciones de los profesionales sanitarios navarros. Se da la paradoja de que esa ausencia de estudios públicos provoca, aunque no será la única causa, el embudo en el inicio y en el final de la profesión. En el inicio porque aunque la Universidad de Navarra oferta esta especialidad entre sus grados, y no tenga nota de corte, el corte lo marca el elevado precio de la matrícula por ser una opción privada, más de 14.000 euros el primer curso frente a los 1.550 por ejemplo de la pública de Zaragoza, lo que deja muchas vocaciones fuera;y en el final, porque con los médicos que se forman en esta universidad en Navarra, hoy en día no se cubren las necesidades, lo que obliga a buscar profesionales fuera y a tomar medidas como la recientemente anunciada de permitir alargar la edad de jubilación a los especialistas hasta que se les encuentre sustituto. Cuanta más oferta, pública y privada, más posibilidades de elegir entre las plazas disponibles y menos vocaciones se perderán por el camino. A veces un gasto es una inversión, sobre todo cuando hablamos de dinero público y Educación. Los números serán elevados a la hora de calcular el coste real de implantar esta carrera en la UPNA, pero sin duda el beneficio social a medio plazo la hará rentable. Está en juego la salud. Hay vocaciones y faltan médicos, la solución está donde siempre ha estado, entre la UPNA y el Gobierno.