Unos 600 niños festejan el Orakunde en Baztan

el tercero de los días de la antigua trilogía anterior a carnaval desborda de alegría e ilusión a los quince pueblos del valle

Un reportaje de Lander Santamaría | Fotografía Juan Mari Ondikol - Viernes, 24 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Niñas y niños buscan a ciegas el gallo con sus alfanges de madera, en un rito ancestral absolutamente incruento.

Niñas y niños buscan a ciegas el gallo con sus alfanges de madera, en un rito ancestral absolutamente incruento. (ONDIKOL)

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Niñas y niños buscan a ciegas el gallo con sus alfanges de madera, en un rito ancestral absolutamente incruento.El corte de cinta reinaugural del Frontón Iriarte, la niña Aiora Iturria que se llevó el gallo a Lekaroz, Mikel Etxeberría, de Elizondo, feliz y orgulloso con su gallo, y la carrera de los más txikis que ganó Mattín Aleman.
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Unos 600 niños, los de las herri eskolak (escuelas unitarias), los de Baztan Ikastola y algunos, los más jóvenes, matriculados en los institutos Elizondo y Lekaroz están de fiesta estos días en el valle, en la tercera de las antiguas jornadas (Emakunde, Gizakunde y Orakunde) previas al carnaval. Ayer fue la más multitudinaria, al celebrarse en la mayor parte de los quince pueblos baztandarras, de ellos los de más población, Arizkun, Elizondo, Irurita y Oronoz entre otros, ya que unos lo festejan antes y otros aprovechan el fin de semana.

El festejo, con muy ligeras variantes, tiene características parecidas en todos los pueblos. La chavalería acude a una misa en sus parroquias (a voluntad de sus mayores) y luego ocupan las plazas para participar en los clásicos juegos y danzas infantiles, de cintas, de sillas (cada vez se retira una hasta que solo quedan dos que disputan la única silla que queda) y similares, al cuidado del profesorado, madres y padres, el alcalde y kargodunak (ayudantes), hasta la hora de la comida que comparten en varios restaurantes y luego salen dispuestos a correr el gallo, el símbolo máximo del festejo.

símbolo solarEl gallo es símbolo solar, adaptado luego por la cristiandad, que se deposita en un extremo de la plaza y niños y niñas desde el otro y con los ojos vendados lo buscan rastreando con sus espadas de madera en forma de alfange árabe. El primero que lo hace se lo queda, o lo regala a una chica en cuya casa era invitado a comer el domingo de carnaval.

En Elizondo, ayer se corrieron trece gallos (antaño eran dos, únicamente), que llegaron del caserío Akullegi, en el recién cubierto frontón Iriarte que inauguraron dos representantes del Colegio Público de Elizondo y otros dos de Baztan Ikastola, cuyos alumnos estrenaron la instalación que data de 1921 y ha quedado “como nueva”. El simbólico acto fue presidido por la alcaldesa Alazne Sansiñena y su antecesor, Mikel Sobrino, promotor con el Ayuntamiento de Baztan de las obras.

Y luego, la chiquillería corrió a ciegas buscando los gallos, excepto los más txikis que lo hacen sin vendas y de los que el más despierto resultó ser Mattin Aleman Etxebere, de Elizondo. Una niña de Lekaroz, Aiora Iturria Urtizberea, se llevó el de 4 años, el elizondarra Mikel Etxeberria Zabaleta el de 5 años, y así hasta el final. Acabaron con calentita chocolatada y hoy tendrán el desfile que abre el carnaval.