Berriozar apuesta por un ‘educador’ para sus viviendas sociales

La conclusión del diagnóstico de convivencia en los dos bloques de viviendas de Nasuvinsa propone implantar esta figura para mediar en los conflictos de la convivencia y responder a las demandas

Sara Huarte Oskar Montero - Viernes, 24 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

A la presentación del diagnóstico acudieron miembros de diferentes entidades

A la presentación del diagnóstico acudieron miembros de diferentes entidades

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A la presentación del diagnóstico acudieron miembros de diferentes entidades

berriozar- Mejorar las necesidades de la población de Berriozar a través del trabajo directo con los propios vecinos y vecinas. Ese es el objetivo del Estudio-diagnóstico sobre la situación y los conflictos que existen en las viviendas sociales de las calles Oianandoa y paseo de los Fueros impulsado por el Ayuntamiento de Berriozar, la Mancomunidad de Servicios Sociales de Berriozar, el Centro de Salud, la Asociación la Majarí, la Fundación Secretariado Gitano y Nasuvinsa, la empresa pública encargada de la gestión de dichas viviendas. “Este diagnóstico es como una foto del trabajo en común y coordinado entre varias entidades que permite conocer la realidad que se vive en estos pisos sociales, analizar las necesidades y saber cómo actuar”, explicó Raúl Maiza, alcalde de Berriozar, durante la presentación del mismo.

Por su parte, Gema Mañú, directora general de Inclusión y Protección Social de la vicepresidencia de Derechos Sociales del Gobierno de Navarra, y Patricia Abad, presidenta de la Mancomunidad de Servicios Sociales de Ansoáin, Berrioplano, Berriozar, Iza y Juslapeña también estuvieron presentes durante la presentación del diagnóstico y ambas coincidieron en destacar el trabajo conjunto de todas las entidades. “Hemos realizado un trabajo coordinado, compatible y conjunto para abordar una realidad compleja y con muchas aristas”, apuntó Abad, satisfecha con los resultados del estudio. “Trabajamos de una forma muy cercana a la población”, señaló.

Del estudio se extrae que, según los vecinos y vecinas de las 84 viviendas que han participado en el estudio, los principales problemas están relacionados con las zonas comunes. La suciedad es la queja más generalizada en los cuatro portales, aunque también hay reclamaciones por ruidos, molestias causadas por las mascotas, cuyos dueños dejan los deshechos en el portal y las escaleras, por el uso para fines privados de los espacios comunitarios y por el escaso respeto que demuestran algunos por el mobiliario común con acciones como romper extintores y buzones o las puertas de entrada al portal o el garaje.

La resolución de este estudio es que la figura de un educador o educadora comunitario podría incidir y mejorar muchas de las necesidades detectadas durante la consecución de este informe. “Esa es una de las conclusiones del análisis. Contar con la figura de una persona que esté presente en la comunidad podría ayudar con los aspectos que los vecinos han destacado como elementos a mejorar”, apostilló Maiza.

Así, y según se detalla en el informe, “esta figura supondría una oportunidad” debido a que podría escuchar las demandas de necesidades de los vecinos y vecinas, dar respuesta a esas demandas, ya sea mediante la derivación a los diferentes recursos o por intervención propia o mediando en los conflictos que puedan surgir durante la convivencia. Además, en el diagnóstico se hace referencia a que su presencia y autoridad podría “disminuir el sentimiento de desamparo” que sienten algunos de los habitantes de estos dos bloques de viviendas y a que podría realizar “intervenciones educativas” sobre temas como la limpieza o el uso y cuidado de las zonas comunes.

Por último, y debido a que los problemas son “cambiantes”, en el informe se destaca la importancia de que la intervención mediante esta figura del educador comunitario sea “continuada” y con objetivos a “medio-largo plazo”.

participaciónDe las 92 viviendas sociales, 84 fueron los núcleos familiares que participaron en la realización del informe. O lo que es lo mismo, el 94% de los vecinos participaron en la recogida de datos. “Ahora hay que mantener esa relación con los vecinos y vecinas para conocer las necesidades que tienen y que vayan surgiendo y, así, llevar a cabo este programa”, concluyó Mañú.

el dato

2001. Los cuatro inmuebles de vivienda social se agrupan en dos bloques y fueron construidos en 2001, correspondientes a las promociones Berriozar 1 y 2, de Nasuvinsa. Ambos comparten zonas comunes, garajes y patios interiores, y concentran 92 viviendas sociales.

la frase

raúl maiza “Tenemos disposición total a seguir trabajando en conjunto para mejorar la calidad de vida de los vecinos”

El alcalde de Berriozar confirmó su “disponibilidad” para seguir colaborando con otras entidades y, así, “poder actuar según las necesidades”.

la cifra

94%

De las 92 viviendas participaron 84