Chus Burés moderniza la Real Fábrica de Cristales

el diseñador de joyas y los artesanos de la granja unen su talento y crean una colección de piezas únicas de vidrio

Un reportaje de Inmaculada Tapia - Sábado, 25 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:10h

El diseñador de joyas Chus Burés y Blanca García Agullón, gerente de la Real Fábrica de Cristales de la Granja, posan con piezas de la colección de joyas hechas en vidrio.

El diseñador de joyas Chus Burés y Blanca García Agullón, gerente de la Real Fábrica de Cristales de la Granja, posan con piezas de la colección de joyas hechas en vidrio. (Foto: Efe)

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El diseñador de joyas Chus Burés y Blanca García Agullón, gerente de la Real Fábrica de Cristales de la Granja, posan con piezas de la colección de joyas hechas en vidrio.

nació con la intención de dar servicio a la elite de la sociedad del XVIII y ahora en el XXI la Real Fábrica de Cristales de La Granja (Segovia) resurge abriendo camino a la joyería de “alta gama, de lujo”, con el diseño de vanguardia de Chus Burés, que se suma a la “artesanía” y calidad del vidrio segoviano.

Un objetivo que se ha fijado Blanca García Agulló, gerente de la Real Fábrica, para el que ha contado con el talento del diseñador de joyas español más internacional, el catalán Chus Burés, con una colección de piezas de museo que da un nuevo salto en su carrera para experimentar con una nueva materia, el vidrio.

Este cambio de rumbo para actualizar su imagen no significa un abandono en la fabricación tradicional que ha sustentado la historia de la Real Fábrica, sino una manera de apostar por el “producto artesano español de excelente calidad, ensalzarlo y enmarcarlo”, explica García Agulló.

“No hay que olvidar que se trata de un producto elaborado con el patrimonio cultural español”, dice la gerente, con la mirada puesta en potenciales consumidores. “Hay un nicho de mercado que lo solicita”, hasta ahora alejados de sus propuestas, las cuales ahora verán la luz en la Feria del Mueble de Milán y posteriormente en la de Nueva York.

Satisfecho con el resultado y expectante ante la repercusión de The Bubbles Glass Collection. Joyería en Vidrio, Burés confiesa que se ha acercado a este proyecto con mucho “respeto”.

“No soy un orfebre, ni un artesano: soy un diseñador”, comenta, elogiando la labor de los artesanos del vidrio de la Real Fábrica, que han puesto a su disposición todo su conocimiento para trabajar este delicado material de una forma diferente.

Creador y artesanos han conjugado su experiencia articulando como un cubo de Rubik cada uno de los engranajes necesarios para llevar a buen puerto una colección de calidad con “costes asequibles”, explica Burés.

En este proyecto, el diseñador se ha encontrado con un equipo dispuesto a trabajar de otra manera y a aportar su saber a la construcción de sus diseños, “porque una cosa es lo que quería hacer y otra, lo que en realidad podía”, comenta este vanguardista transformador de la materia, mientras mira con orgullo la colección.

Piezas únicas de vidrio soplado, moldeadas a mano, doradas a fuego con oro de 24 quilates y aplicaciones de colores en caliente. Colgantes, anillos y pulseras elaboradas a partir de brazos de lámparas de araña reconvertidos a través de complejas técnicas de la que nacen como brazaletes enroscados, propios de una princesa egipcia.

Joyas con formas orgánicas, juegos de colores y transparencias que se engarzan para componer un mundo de fantasía.

Un proceso de “experimentación” para ambas partes que ha servido para “jugar con el color” y llevar al extremo el vidrio, materia que “ha enriquecido el espíritu de mi cocina, porque aprendo de cada experiencia”, asegura Burés.

Una manera también, según detalla García Agulló, de “dar grasa al motor” con el que se activa la Real Fábrica y que está dispuesto a modernizarse con esta colección, que no va a tener una producción ilimitada para dotarla de “consistencia y calidad”. Precios de piezas que oscilan desde unos pendientes de 180 euros a un collar de 1.500, por ejemplo.