A la contra

Después de tantos años

Por Jorge Nagore - Sábado, 25 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

el pasado sábado fue un día de esos que sin duda se puede calificar de glorioso para la pequeña historia del atletismo navarro, más concretamente para el medio fondo femenino, tan vacío de nombres propios -Ana Casares antes y Estela Navascués ahora hacen fondo, de 5.000 metros para arriba- después de que la promesa de Begoña Vidaurre se quedara en eso, en promesa -tan brillante como efímera-, allá por los primeros años 80. El sábado, tras tantos años mandando en las pruebas locales y muchos también en puestos dignos pero nunca de honor en las nacionales, Maitane Melero, a sus 33 años y después de su primera maternidad, se subió al podio en el Campeonato de España de Pista Cubierta en los 3.000 metros y además batió su récord navarro hasta dejarlo en 9:17, un enorme mordisco de nada menos que 12 segundos. Ambos hechos -la medalla y la marca- son completamente inéditos en Navarra desde el 800 hasta el 3.000. Medallas y registros de nivel nacional -el 9:17 no está entre los 20 primeros españoles de la Hª, pero es una marca ya muy destacable y que puede traducirse en varios segundos menos al aire libre- eran listones que jamás había alcanzado el atletismo femenino navarro, bien representado en velocidad, saltos, lanzamientos y fondo por nombres como Reinares, Ferrer, Barrenechea, Villar, Unzu, Azkona, Lora, Mendía, Mariezkurren, Kintana, Díez Ibarrola, Navascués o Casares pero con falta de atletas de elite nacional en el medio fondo. Desde el sábado, Melero ya ha ascendido con nombre propio hasta ese otro escalón y ha colocado al medio fondo en marcas de las que estar más que orgullosos, en un campeonato en el que también Ana Gayarre estuvo a gran altura en el 1.500, aunque lejos de la excepcional marca de Melero en el 3.000. Ojalá las lesiones y la forma le respeten un tiempo para seguir dándose y dándonos alegrías en 1.50, 3.000 y por qué no 5.000 y 10.000.