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Toda una vida apoyando la gastronomía navarra

La Academia Navarra de Gastronomía

HOMENAJEARÁ HOY A | Ignacio Idoate, del Restaurante Alhambra, por su trayectoria y apoyo al producto navarro

Sara Huarte Unai Beroiz - Sábado, 25 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Ignacio Idoate, responsable del Restaurante Alhambra, comenzó esta aventura con nombre árabe junto a su hermana Esther Idoate hace 32 años.

Ignacio Idoate, responsable del Restaurante Alhambra, comenzó esta aventura con nombre árabe junto a su hermana Esther Idoate hace 32 años. (UNAI BEROIZ)

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Ignacio Idoate, responsable del Restaurante Alhambra, comenzó esta aventura con nombre árabe junto a su hermana Esther Idoate hace 32 años.

“Este premio de la Academia Navarra de Gastronomía es el que más ilusión me ha hecho de todos los que he recibido”

pamplona- Un homenaje a “toda una vida apoyando la gastronomía navarra, sus productos y productores artesanos y siendo embajador de Navarra en todo lugar y circunstancia”. Ignacio Idoate, del Restaurante Alhambra, recoge hoy el Premio 2016 de la Academia Navarra de Gastronomía. “Es el que más ilusión me ha hecho de todos los que he recibido”, confiesa Idoate, que comenzó su andadura en la hostelería con 14 años en el hotel Europa.

“Era propiedad de mis tías Paca y Luci, pero más adelante, en 1977, lo adquirió mi padre Francisco Idoate y se hizo cargo de él junto a sus hermanos”, recuerda el homenajeado, que empezó su propia aventura en 1985 junto a su hermana Esther. “Han sido 32 años de ilusión, oficio e innovación. Fuimos de los primeros restaurantes en apostar por una cocina tradicional, creativa y de productos de temporada”, apunta Idoate, que a lo largo de su dilatada carrera ha recibido numerosos galardones como el premio al Empresario del Año en Navarra o el reconocimiento de la prestigiosa guía Gault Millau, un referente gastronómico en Francia. Además, Ignacio Idoate ha representado a Navarra en varios encuentros gastronómicos en Madrid, “en las primeras jornadas de cocina Navarra con Pío Caro Baroja”, Palma de Mallorca, Gijón, Marbella, Río de Janeiro, Washington, Nueva York, Los Ángeles, México, Alemania o Francia. “En México serví varias comidas al, por aquel entonces, presidente Carlos Salinas de Gortari, que es descendiente de vecinos de Lekaroz”, recuerda el actual presidente de los Restaurantes del Reyno de Navarra y miembro de varias cofradías gastronómicas dedicadas a ensalzar el producto navarro.

“Yo pienso que en Navarra tenemos que apostar por el producto local y por la cocina de producto. Las verduras, el espárrago, el piquillo, las alcachofas, el cordero o la ternera... Tenemos que potenciar este producto tan bueno que tenemos”, asegura Idoate, que nunca ha dudado en hacerlo. La carta del Restaurante Alhmabra, repleta de productos de temporada como las verduras con trufas de Metauten, el risotto de verduras y berberechos o la ensalada de achicoria con cardo rojo, escarola de invierno, vinagre de champán y aceite virgen navarro, es el mejor ejemplo. Pero no es el único. El Artzai Eguna, el concurso de quesos de leche de oveja latxa de Uharte Arakil, también lo es.

“Comenzó en el 81 junto con el crítico gastronómico José María Busca Isusi y José María Ustarroz. Aquella fue la primera vez que se celebraba un concurso de quesos de esas características dentro de la categoría de queso de leche con cuajo natural y se valoró el sabor, la corteza, el color, el olor...”, explica Idoate, que desde entonces no ha fallado ningún año en su labor como presidente del jurado.

32 años de recuerdosTal y como dice Ignacio, la historia del Alhambra es la de sus clientes. Y, como toda buena historia, esta también está recogida en un libro;el libro de firmas del Alhambra. Un testigo silencioso del inmenso desfile de personalidades del mundo del arte, como el escultor Jorge Oteiza o la pintora Elena Santonja, el teatro, como el dramaturgo Montxo Borrajo, o la literatura y también de clientes fieles y anónimos que han acompañado a los hermanos Idoate desde los comienzos. “Anécdotas hay muchas. Abuelos que hace treinta años se convirtieron en nuestros primeros clientes y que, ahora, vienen con sus nietos, escritores, pintores o toreros... Han sido muchas las horas que hemos pasado aquí y también han sido muchas las personalidades que se han sentado a nuestra mesa”, confiesa Ignacio Idoate.

Y casi todos dejaron su huella en el libro de firmas. Algunos, como el poeta Rafael Alberti o el escultor Jorge Oteiza, derramaron talento y cariño sobre las páginas del libro de firmas. Otros, como el novelista Camilo José Cela, prefirieron dejar una muestra igualmente sentida, pero más discreta. “Cela vino a comer un día y se quedó toda la tarde aquí, de sobremesa, sin levantarse hasta la hora de la cena. Al final, enlazó la comida con la cena”, apunta Idoate, que guarda muy buen recuerdo del de A Coruña. “Al principio se mostró algo reservado, pero luego, fue muy agradable y cercano con nosotros”, apostilla.

Además, en 32 años de historia también hay sitio para los agradecimientos y, sobre todo, para los amigos, como Salvador Arozarena. “Era el mayor exportador de trufas de Europa y fue él quien nos enseñó a conocer este mundo y también a trabajarla cuando aquí apenas se conocía, aunque se usaba mucho en Francia y Alemania”, explica Idoate.