Neón y tecnología en una feria mucho menos millonaria

La edición 2017 ha contado con obras de calidad a precios más reducidos que en años anteriores

Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

madrid- Quizás sea fruto de la crisis que el sector ha vivido en los últimos años o que la tendencia por llamar la atención está ya agotada. Lo cierto es que en esta edición de ARCO 2017 no se han visto obras millonarias como en tiempos y, sobre todo, aquellas que buscaban la provocación a través de elementos más que llamativos. La tecnología y la impresión 3D ya no son la novedad en la feria y se convierten en un elemento más que no falta en un gran número de galerías.

A pesar de que la tónica general no ha sido la de llamar la atención con piezas irreverentes, sin duda una de las obras que más flashes ha captado y que ha generado innumerables comentarios por su realismo ha sido Self portrait as a child, de Clemens Krauss. Se trata de una especie de autorretrato de Krauss, ya que es una figura humana de silicona, partida por la mitad y colocada sobre el suelo como su hubiera sido desinflada. El realismo llega a tal extremo que reproduce las facciones del autor cuando era adolescente e incluso utiliza su propio pelo para colocarlo en la cabeza de la obra. Una pieza, valorada en 26.000 euros, colocada estratégicamente muy cerca de los accesos a uno de los pabellones y que inevitablemente sirve de tránsito obligado para todos los visitantes.

MILLóN Y MEDIO Aunque lejos de las cifras astronómicas que se alcanzaron en otras ediciones, en esta ocasión la obra más cara ha sido una escultura de Juan Muñoz titulada Three man laughing at one, con un precio de 1,5 millones de euros. Una pieza suspendida en una de las paredes de la galería Elvira González compuesta por tres hombres sentados en sillas riéndose, dos de ellos con un dado en la boca.

Los efectos ópticos y lumínicos han sido una de las constantes en este edición y que ya venían marcando tendencia en ferias anteriores. Las obras con luces de neón o aquellas que hacen partícipe de la pieza al visitante a través de videocámaras han sido algunas de las que más interés han despertado. Y en estas técnicas, la veintena de galerías del país invitado, Argentina, han destacado sobre el resto.

Una de esas galerías, Barro, ha apostado por integrar performances y obras de arte. En diferentes pases han presentado las distintas piezas de la galería a través de una performance en la que han participado varios niños que iban recorriendo una reproducción en miniatura del Salón de los Espejos de Versalles. Y junto a ellos el cantante y actor Albert Plá, ataviado como un pinocho metálico. Todo ello marcado por distintos ritmos que han convertido las presentaciones de las piezas en una instalación de arte efímera. - G.A.