Antonio Najarro director del ballet nacional de españa

“No hay danza si no hay emoción, si no hay corazón, si no hay expresión;para mí, la danza sin alma no es danza”

El auditorio Baluarte acoge hoy en su escenario principal al Ballet Nacional de España (19.00 horas). Las entradas cuestan 36, 28 y 18 euros;11, 8 y 5 euros con el carnet joven

Una entrevista de Fernando F. Garayoa Fotografía James Rajotte - Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Un momento de la espectacular ‘Suite Sevilla’.

Un momento de la espectacular ‘Suite Sevilla’. (Foto: Robisco)

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Un momento de la espectacular ‘Suite Sevilla’.

pamplona- Antonio Najarro pasó en 2016 los que probablemente fueron sus peores meses desde que hizo de la danza su vida, su pasión y su profesión. El Ballet Nacional atravesó un duro conflicto laboral, con huelga incluida, del que ahora intenta pasar página haciendo gala de una profesionalidad, talento y voluntad a prueba de bombas.

Tras unos tiempos convulsos, en los que, por ejemplo, esperábamos a la Ballet Nacional en el Museo de Navarra pero no pudo ser, ahora, por fin, podemos verlo en Baluarte. ¿Qué factura le ha pasado todo lo acontecido con la huelga de los bailarines y el conflicto que se desató, con declaraciones muy duras en las redes sociales?

-Pasa una muy mala factura, sobre todo cuando uno de los grandes afectados, que soy yo, solo era un mero intermediario. Es decir, yo no contrato a los bailarines, ya que eso corresponde al INAEM. Y todo esto ha tenido una repercusión muy negativa porque se han perdido varios proyectos del Ballet Nacional de España (BNE), como nos pasó en Navarra y en otras ciudades;y, sobre todo, porque, desgraciadamente, no se ha conseguido nada, ya que ha sido una acción que no fue bien articulada ni bien aconsejada. Pero nosotros ya vemos eso como algo pasado y estamos a tope con nuevos proyectos y siguiendo los objetivos propuestos.

¿Cómo se sobrepone uno a un situación de este tipo que da directamente en la línea de flotación de aquello que más ama, la danza?

-Me sobrepongo sobre todo siguiendo con la misma ilusión con la que he afrontado todos los proyectos en mi carrera artística. He pertenecido al BNE, he sido bailarín del cuerpo de baile, bailarín solista, primer bailarín, con 24 años ya me hicieron coreógrafo. Por lo tanto, conozco y conocía la entidad perfectamente, y sabía los pros y los contras de lo que es dirigir la compañía nacional más importante que hay de danza española. Sabía también los problemas que hay respecto a la contratación y las mejoras que hay que hacer, por ello, desde el año 2011, estoy luchando y haciendo todo lo posible por mejorar las condiciones laborales de todos los artistas del BNE. Pero eso es algo que requiere muy buena organización y tiempo, porque depende de la Administración del Estado, no es una decisión rápida. Y, desgraciadamente, cuando se ha articulado esto, España no tenía Gobierno y, además, estábamos en una época de crisis, que nos ha afectado a todos y a nosotros los primeros. Yo estoy dirigiendo el BNE, desde hace años, en las peores condiciones que ha tenido el ballet en toda su historia. Y a pesar de ello hemos puesto en pie seis producciones, estamos girando por todo el mundo y tenemos una visibilidad estupenda. Todo el equipo, conmigo, estamos haciendo un trabajo muy potente de estrujarnos el cerebro para ver de qué manera podemos sacar el mayor partido a la unidad. Yo lo he pasado muy mal, sobre todo porque este tipo de polémicas y situaciones, ayuda a que ciertas personas, a través de las redes sociales, hayan hecho comentarios que no estaban contrastados. Eso es lo que a mí más me ha podido doler, porque ante una huelga o una situación laboral en la que hubo que hacer audiciones, es muy fácil atacar reaccionando a lo primero que lees. Pero yo soy un artista absolutamente cercano a todo el mundo, todos los artistas y el mundo de la danza saben lo cercano que soy, todos los días voy a ver espectáculos, cuelgo en mis redes lo que voy a ver e intento ayudar a mis compañeros. Esa misma facilidad que tengo, la he echado en algunos casos un poco de menos a la hora de querer contrastar información. Porque pienso que una persona debe dar una opinión cuando conoce todas las partes, los acontecimientos y su porqué, cuando sabe cómo funciona la Administración, una compañía pública, las leyes y los convenios que rigen a los artistas.

¿Ha sentido la tentación de tirar la toalla y centrarse de nuevo en la creación única y exclusivamente?

-Sí, no te lo voy a negar. Este verano pasado fue uno de los peores de mi vida. Pero yo soy una persona valiente y, desde que tenía ocho años, he luchado por conseguir todos los objetivos que me he propuesto. He sido una persona muy trabajadora, que me he entregado 100% a cultivarme, a aprender a comunicar, a aprender idiomas, a que todo mi legado, mi creatividad y dirección se perciba por todo el mundo. Y toda la ilusión que he puesto en el BNE, todos los proyectos que hemos puesto en pie, la visibilidad y colaboraciones con otras artes, estoy seguro de que, a lo mejor ahora no, pero dentro de unos años miraría hacia atrás y me hubiera visto como un cobarde. Mucha gente de la profesión me animaba a que me fuera, y a que el BNE se disolviera, desapareciera y volviera a comenzar de nuevo. Pero yo pienso que es mucho más difícil y duro, pero al mismo tiempo más coherente con respecto a mis principios quedarme, dar la cara e intentar que todo esto que ha ocurrido se consiga de una manera ordenada y coherente. Y por eso decidí aceptar la prórroga de tres años que me ofrecieron;también por intentar saborear todo lo que en los cinco últimos años hemos puesto en pie y por lo que hemos luchado.

Todo este trauma, al margen de cuestiones concretas, ¿tiene como fondo que en este país la cultura no recibe el apoyo necesario, no es tratada con el cariño que merece ni se es consciente de la importancia formativa y educativa que aporta a la sociedad?

-Por supuesto. La cultura en general, en este país, debería ser ya no solo valorada sino aprovechada. Yo no hablo de que se nos minusvalore o no se sepa quiénes somos, intento ser más práctico, creo que la cultura hay que aprovecharla. Somos un país con un potencial cultural increíble. He visitado prácticamente todo el mundo, intento ver todo el mundo cultural de cada país y te puedo asegurar que en España tenemos un potencial cultural increíble a todos los niveles. Tenemos artistas maravillosos que desgraciadamente están fuera de nuestro país porque no pueden desarrollar su talento aquí. Y lo que más pena me da es que si fuéramos conscientes de que eso podríamos aprovecharlo, este país evolucionaría muchísimo más;sería uno de los países culturales más punteros sino el que más. En la danza, por ejemplo, tenemos una variedad que no hay en ningún otro lugar. Tenemos bailarines maravillosos de danza española más polifacéticos que en cualquier país porque te pueden interpretar los cuatro estilos de la danza española, algo que no puede hacer ningún bailarín en todo el mundo. Y eso hay que aprovecharlo, además de la exportabilidad de nuestro producto: llenamos teatros allá donde vamos, el público se vuelve loco con todas nuestras representaciones y eso debiéramos verlo como una ventana abierta al mundo y como una fuente de ingresos económicos.

En ocasiones se ha pensado, o hemos pasado por etapas en las que quizá se insistía demasiado en la perfección técnica, que la tiene que haber, dejando a una lado tanto la creación, como la innovación y, sobre todo, la emoción. ¿Cómo es su planteamiento a este respecto?

-Para mí no hay danza si no hay emoción. No hay danza si no hay corazón, si no hay expresión. Y no hay danza si una persona sale del teatro diciendo simplemente qué bonito, que estético o qué plástico. La persona que paga una entrada para ver un espectáculo de danza tiene que salir del teatro emocionada, conmovida, habiendo vivido algo que no había sentido hasta ese momento porque el movimiento que ha visto transmitía algo o la coreografía le ha llegado al corazón. Para mí ese es el sentido de la danza y eso es lo que yo intento plasmar en todas mis creaciones y espectáculos que pongo en pie con el BNE, ya sean de nueva creación o de repertorio. Por supuesto, tiene que haber un dominio técnico, porque cuando uno lo tiene puede ir más allá, puede darle expresión, más sensibilidad y alma a los movimientos. Pero la danza sin alma para mí no es danza.

Aunque el espectáculo que traen a Pamplona tenga como bandera la Suite Sevilla, como es lógico debo empezar por Viva Navarra, con música de Joaquín Larregla y coreografía de Victoria Eugenia. Estrenada en 1978, bajo su mirada, ¿cómo la veremos en Pamplona en cuanto a evolución y adecuación temporal?

-He de decir que, bajo mi criterio, tanto la primera parte como la segunda son joyas de la corona. Soy un artista que respeto muchísimo el repertorio, he tenido la suerte de estudiar con grandes maestros que desgraciadamente ya no están, como Victoria Eugenia, Alberto Lorca, Granero... Son personas que nos han dejado un legado maravilloso y eso es lo que a mí me encanta plasmar en el espectáculo, ver de dónde venimos y hacia donde vamos en la danza. Viva Navarrapara mí es una joya, es una recreación de Victoria Eugenia, que fue directora del BNE, una estilización de la jota que, como su nombre indica, está inspirada en la música de Viva Navarra.Es una coreografía muy difícil técnicamente y es un claro ejemplo de lo que acabamos de hablar. Es una pieza que tiene que interpretarse de manera impecable, con una rapidez de pasos tremenda y un toque de castañuelas muy virtuoso, pero al mismo tiempo tiene que expresar el poderío, la fuerza y el talante que tiene la jota. Aunar todo eso en un mismo bailarín requiere de mucho esfuerzo, muchas horas de ensayo y mucho talento. Por otra parte, en cuanto a lo que preguntas, en todas las coreografías que yo repongo del repertorio, me implico 100% para que tengan el sabor y la forma que quería el coreógrafo en su momento de creación. Eso no quiere decir que ahora se baile igual que hace 30 años;la técnica ha evolucionado pero nunca hay que dejar que esa técnica merme el pellizco que el coreógrafo quería para esa pieza, y eso lo tenemos que conservar... Es que para eso se reponen coreografías de repertorio, para vivir la época y el sabor que había entonces. Por eso siempre intento que los coreógrafos o los primeros bailarines que estuvieron en contacto con ellos vengan a la sede del BNE a reponer estas piezas para que nos pasen el legado de todo el aroma y la forma que tenía la obra. Pero, por supuesto, eso hay que saber transmitírselos a los bailarines actuales, que tienen unos físicos diferentes, con una técnica más evolucionada;debemos llegar a un término medio.

¿Cuál es el hilo argumental, el nexo común, si es que lo tiene, que rige un espectáculo tan variado en el que se mezclan piezas como Farruca, la citada Viva Navarra, Ritmos o Suite Sevilla?

-Lo he concebido de forma que el público vea de una manera fácil y armónica cómo han evolucionado los lenguajes de la danza española. Comienza con la Farruca,de Juan Quintero, que es una coreografía totalmente varonil, limpia, sin aditivos, donde se ve el baile del hombre por naturaleza a través de un palo flamenco como es la farruca, que está creado para el hombre. Es una coreografía en la que se muestra el baile flamenco más puro. Y de ahí se evoluciona con Viva Navarra,que es una coreografía de otra generación, que cambia de estilo, que se baila con zapatilla de media punta, con toque de castañuelas. De ahí se pasa a Ritmos,de Alberto Lorca, una coreografía de danza clásica española, una de las joyas del BNE, que tiene una forma de mover a todo el cuerpo de baile y los solistas de una forma magistral, donde se sigue oliendo el aroma de aquella época, con los diseños de los trajes, las faldas de las bailarinas por debajo de la rodilla y esa manera de bailar mucho más recortada y ruda en el buen sentido de la palabra. Y esto evoluciona finalmente con Suite Sevilla,que es una coreografía propia, con un punto de partida tradicional, que es la ciudad de Sevilla con todas sus costumbres, pero desde una óptica y un lenguaje mío personal que, no lo quiero calificar de moderno o vanguardista, sino simplemente actual, en el que yo muestro 100% lo que es mi estilo como creador.

Aunque resulte obvio, ¿que hace tan atractiva esta ‘Suite Sevilla’ que la ha hecho merecedora de numerosos reconocimientos?

-Creo que lo que más llama la atención de Suite Sevillaes que se toca un tema tradicional pero al que le he dado una vuelta de tuerca tan grande, con una forma de expresión y simbolismo que la convierte en un espectáculo muy novedoso. Puedo poner como ejemplo el paso a dos Maestranza,que es una corrida de toros, con un torero y un toro que es una mujer. He querido simbolizar así lo que es para mí la mujer, que es feminidad, coqueta, sensual pero al mismo tiempo con la fuerza de un animal. Este simbolismo está de continuo en el espectáculo y hace que Suite Sevillasea un paso más en la danza española, mezclando la tradición de los grandes maestros con la evolución aportada por una persona, una cabeza, que vive en 2017.

Desde la perspectiva que le otorga su posición como director del BNE, digamos que en la cúspide de la danza en el Estado, ¿qué le falta a este arte en cuanto a formación y desarrollo, no ya solo profesional, sino desde estadios anteriores, amateur en incluso escolares?

-Le falta, principalmente, visibilidad en los medios. La danza tiene que tener, por lo menos, un programa en televisión donde el espectador pueda ver los trabajos que están haciendo grandes coreógrafos en la danza española. Que tengan la opción de elegir qué espectáculo puedan ir a ver porque se sientan más afines a unos o a otros. A partir de ahí, una vez que el espectador empiece a descubrir la danza y vaya por lo menos una vez al teatro, se interesará por ello y querrá que sus hijos aprendan a bailar, porque la danza es un vehículo muy importante para el desarrollo y la evolución de un niño, en cuanto a expresión, movilidad... A todos los niveles es un arte muy positivo y desde el BNE estamos obsesionados con hacer llegar la danza a través de diferentes iniciativas a los niños y los jóvenes. Pero para eso se tiene que poder ver, se tiene que comunicar.

las claves

“Pensé en tirar la toalla, pero es mucho más difícil, duro y coherente con mis principios quedarme y dar la cara ”

“He concebido el espectáculo para que se vea de forma fácil y armónica la evolución de la danza española”

“A la danza le falta, sobre todo, visibilidad en los medios para que se conozca el trabajo de nuestros coreógrafos”