Editorial de DIARIO DE NOTICIAS

Medios, operatividad, competencias

El simbolismo de la Policía Foral como enseña del autogobierno debe sostenerse con un desarrollo cabal que no podrá mediar si no se antepone el interés del Cuerpo y de la ciudadanía a la que sirve a la pugna política y sindical

Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

La Policía Foral constituye uno de los referentes más vigorosos del autogobierno de Navarra, pero su valor simbólico no puede sostenerse sin una apuesta firme por su desarrollo en aras a unas crecientes eficacia y eficiencia para consolidar e incluso reforzar su predicamento social. En esa línea se expresó ayer la presidenta del Gobierno, Uxue Barkos, quien con motivo de la festividad del Cuerpo se comprometió a dotarle de los “medios suficientes” tras constatar sus “necesidades apremiantes”. Unas urgencias agravadas durante los gobiernos de UPN y paliadas en parte en los dos últimos ejercicios mediante el incremento del presupuesto en cuatro millones de euros -hasta los 56 millones-, a lo que agregar un impulso a la renovación de vehículos, vestuario y material técnico traducido en un aumento de la consignación del 60% en 2016 y del 176% en 2017. Más allá de constatar la perentoriedad del pulso inversor en cuanto a recursos materiales y efectivos personales -el Gobierno actual ha convocado 37 plazas tras siete años sin nuevas promociones-, se trata de optimizar las potencialidades del Cuerpo, primando la operatividad a la burocracia, la productividad al presentismo, lo que precisa de un reconocimiento de las unidades de mayor valor añadido vinculadas a la investigación policial y las actividades de riesgo, más la imprescindible formación y la enmienda de las incongruencias en materia de jornadas y retribuciones que concurren, como admitió también la presidenta Barkos. Una jefa del Ejecutivo foral que comprometió asimismo su esfuerzo por procurar la asunción de transferencias, en especial la de Tráfico enajenada por el franquismo y que los sucesivos ministerios del Interior se niegan a devolver. En el marco de esas negociaciones con la Administración del Estado, resulta igualmente apremiante la revisión del mapa policial de Navarra, pues los 1.066 agentes de la Policía Foral coexisten sin un reparto competencial y bajo una coordinación siempre en entredicho con sus homólogos de Policía Nacional y Guardia Civil, que sumados les doblan en número en una Comunidad cuyos ratios de criminalidad y riesgo estratégico potencial no justifican tal despliegue de seguridad. La Policía vanguardista, moderna e inspirada en principios éticos a la que ayer aludió Barkos tiene aún muchos retos por delante, que no podrá superar con éxito si no se antepone el interés del Cuerpo y de la ciudadanía a la que sirve a la permanente pugna política y sindical.

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