Mesa de Redacción

El discurso tóxico de la destrucción

Por Joseba Santamaria - Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

amnistía Internacional advertía esta semana de las peligrosas consecuencias de los discursos tóxicos que se están imponiendo en el mundo. Discursos que alientan la confrontación y la persecución y que se sostienen en la agitación social, la manipulación mediática y la mentira. Y me vino a la cabeza Navarra. La oposición tóxica contra el Gobierno de Barkos, contra los avances del cambio político y social. UPN y PP enzarzados en una dura competencia por ver quién llega primero al insulto más grueso -con la presidenta Barkos como diana prioritaria- o quien construye la mentira más sonora. Y también en menor medida el PSN. El PSN sigue ubicado en ningún lado y no se le espera en ningún sitio. Mienten sobre la ampliación del Canal de Navarra a la Ribera, que paralizaron ambos partidos en 2013 y ahora se intenta reiniciar para llevar agua de calidad a la Ribera. Mienten sobre el proyecto para modernizar la red ferroviaria de Navarra para personas y mercancías y conectarla con Europa y el Mediterráneo, que también dejaron en la estacada UPN y PP en 2014 por incapacidad para financiar su megaproyecto de alta velocidad. De ambos proyectos hablan ahora los ex consejeros Íñigo Alli y Esparza como si no hubieran sido miembros del Gobierno que paró ambas infraestructuras. Cuando hablan de imposición y de sectarismo mienten sobre el euskera, también sobre el Modelo D o sobre el PAI. Y mienten sobre la ikurriña, que durante años ondeó sin problemas en muchos ayuntamientos de Navarra. Mienten sobre las pensiones de viudedad. Navarra es la primera y por ahora única comunidad que ha equiparado las pensiones de viudedad y las pensiones contributivas mínimas al SMI, en total 22.000 navarros y navarras beneficiados de una decisión a la que UPN, PSN y PP se opusieron en 2014 y que tampoco ahora sus respectivas referencias políticas en el Congreso han aplicado en del Estado. Mienten para ocultar las consecuencias que su mala gestión económica y política dejó en Navarra. Y mienten para exigir al Gobierno actual hacer aquello que ellos no hicieron en 30 años o incluso para que haga lo contrario de lo que ellos hicieron. Mienten sobre el empleo y el desarrollo económico. Mienten sobre el acto de reconocimiento a las víctimas de otras violencias, esas personas y familias que durante años han estado olvidadas, ninguneadas y muchas veces humilladas. Se han instalado en el peligroso todo vale. No han escuchado, porque no les gusta lo que dice, a Sara Buesa, hija del dirigente socialista Fernando Buesa, asesinado por ETA en el año 2000, que esta misma semana reivindicaba la igualdad de derechos de todas las víctimas de vulneración de derechos humanos huyendo de los falsos dilemas del sectarismo. Mienten sobre los Presupuestos del Ayuntamiento de Iruña, con una bochornosa escenificación a gritos de Maya, impropia de quien ha sido alcalde de Pamplona. Mienten sobre la mejora de las prestaciones públicas en salud y educación y atención social, que su gestión devaluó a límites olvidados en Navarra. La verdad ya no importa. No se trata de denunciar y de replicar a los errores del Gobierno de Barkos, que los hay y algunos graves, sino de apostar por ese discurso cínico de nosotros contra ellos, la culpa del otro y el miedo al otro como método de alentar la destrucción en lugar de apoyar la construcción que necesita Navarra en este siglo XXI.