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Las opciones que descarta Rajoy y las que baraja ante la desconexión catalana

Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

referéndum de independencia

No liquidar la soberanía. El Ejecutivo catalán tiene previsto convocar un referéndum de independencia en septiembre o, incluso, adelantarlo al verano si comienzan a llegar condenas de inhabilitación por desobediencia a cargos como la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. El president Puigdemont sigue pidiendo a Rajoy que pacte la pregunta y la fecha con el Govern, pero el popular lo rechaza con el argumento de que no se puede trocear la soberanía nacional. Se niega a seguir el modelo de Escocia y Londres, donde Alex Salmond y David Cameron pactaron un referéndum de independencia que se celebró en 2014 y se saldó con la victoria del no a la secesión.

reforma de la constitución

Rajoy no ve consenso. El presidente español no quiere abordar la reforma con tres argumentos: que nadie le ha presentado con claridad los objetivos y los artículos que hay que cambiar, que no hay mimbres para el consenso en un Congreso tan dividido con la irrupción de nuevas fuerzas como Podemos y Ciudadanos, y que no está claro que vaya a satisfacer a los independentistas. El PSOE tiene intención de solicitar una subcomisión en el Congreso, pero de momento nadie ha dado impulso político a un debate que, además, llega en plena crisis interna de los socialistas, sus principales defensores e incapaces ahora de liderar la discusión.

pacto fiscal

Crearía un “problema descomunal”. Rajoy se opone a conceder autonomía fiscal a Catalunya para que recaude sus propios impuestos, y también rechaza un nuevo Estatut. Sobre la posibilidad de que se pueda ofrecer a los catalanes un Concierto Económico similar al vasco, defiende que “no está en la Constitución, no se quiso en su día y generaría problemas descomunales en el país”. En una entrevista concedida a finales de enero a Onda Cero, concretó hasta dónde puede llegar su oferta: “Puedo hablar de inversiones”. Madrid defiende que no hay dinero suficiente para repartir, y además le presionan otros territorios.

45 demandas de puigdemont

Madrid ve margen para el acuerdo. Puigdemont trasladó un documento con 46 demandas a Rajoy en la reunión que mantuvieron en abril del pasado año. Madrid solo negociará sobre 45, porque una de ellas, la primera, es el referéndum de independencia. El documento se articula en cuatro bloques. El primero alude al referéndum vinculante. El segundo aborda las políticas sociales, donde entran la financiación de la ley de dependencia, la relajación de los objetivos de déficit para Catalunya, la garantía de que el Fondo de Liquidez Autonómico se preste a interés cero y un nuevo modelo de financiación autonómica. El tercer bloque se refiere a los incumplimientos del Estado, y se citan, entre otros puntos, las nueve transferencias pendientes, la inmersión lingüística en las escuelas catalanas, la cesión del 0,7% del IRPF, inversiones en infraestructuras como el corredor mediterráneo, permitir la acción exterior catalana, y que le sean devueltos los papeles de Salamanca, los documentos que le incautó el franquismo durante la Guerra Civil. El cuarto eje pide evitar la judicialización, sobre todo contra los Ayuntamientos catalanes. Hay cerca de 260 Consistorios investigados por no izar la española o por apoyar el procés.

los 45 puntos, insuficientes

El Govern no negocia con el documento. Puigdemont ha avisado de que el cumplimiento de los 45 puntos no sería suficiente para detener el proceso porque considera que son cuestiones que el Estado debería haber asumido hace años. Además, el punto que alude al referéndum es irrenunciable para el Govern y no quiere que Rajoy lo excluya de la negociación. El vicepresident Oriol Junqueras, de ERC, avisaba esta semana en un artículo en Avui de que el referéndum no es “canjeable” por otras demandas, y dijo que se va a realizar con o sin permiso del Estado. “El referéndum no es canjeable. Sencillamente, porque la democracia tampoco lo es”, avisó. Junqueras está en contacto con la vicepresidenta española, Soraya Sáenz de Santamaría, para abordar cuestiones económicas y técnicas que conciernen a ambos gobiernos, pero de momento el PP no le ha puesto sobre la mesa ninguna tercera vía.