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Ione Belarra, portavoz adjunta de Podemos

“La Gran Coalición entre PP y PSOE ya es una realidad en Madrid”

La diputada navarra y portavoz adjunta de Unidos Podemos en el Congreso lamenta la posición del PSOE y cree que su partido es hoy “la única oposición” a Rajoy

Una entrevista de Ibai Fernandez Fotografía Iban Aguinaga - Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Ione Belarra.

Ione Belarra. (IBAN AGUINAGA)

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Ione Belarra.

Pamplona- Ione Belarra Urteaga (Pamplona, 1987) se define como una activista social temporalmente en las instituciones. Tras algo más de un año como diputada, Belarra asume ahora la portavocía adjunta de Unidos Podemos en el Congreso, responsabilidad que le lleva a poner rostro y voz a las políticas de su formación. Pero sobre todo a una labor de coordinación interna en un momento en el que el partido trata de fijar su nuevo rumbo tras el convulso proceso que ha sido Vistalegre II. “El partido ha salido fuerte y unido”, explica la diputada navarra, a partir de ahora será la voz de Podemos en el Congreso, tras las de Pablo Iglesias y de Irene Montero, la nueva portavoz que ha sustituido a Íñigo Errejón.


¿Cómo hay que interpretar los cambios en la dirección del grupo parlamentario de Podemos?

Creo que se trata básicamente de un reconocimiento al trabajo realizado este año, pero también a la apuesta clara por una feminización profunda del partido. Las dos portavoces somos mujeres jóvenes, es una forma de demostrar que vamos en serio. Nunca había habido una portavoz mujer de menos de 30 años. Eso es un paso adelante.

¿Qué significa para ustedes feminizar la política?

Tiene que ver con que las mujeres estén en puestos de responsabilidad y con la igualdad en los espacios públicos. Pero sobre todo con cambiar las formas de hacer política y de tomar las decisiones. En definitiva, de descentralizar el poder. Cuando el poder está centralizado siempre es un mismo tipo de hombre el que acaba tomando las decisiones.

¿El congreso de Vistalegre II ha reforzado a Iglesias pero ha debilitado a Podemos?

De Vistalegre ha salido reforzado el proyecto en su conjunto. Los inscritos pidieron sobre todo unidad y humildad, y creo que Iglesias ha sabido gestionar su victoria con generosidad. Podía haber hecho un consejo de coordinación a su medida, pero ha elegido la pluralidad de la formación. Es algo que en otros partidos ni siquiera se contemplaría.

Relegar a Íñigo Errejón a la tercera fila del Congreso no parece un síntoma de unidad.

Íñigo sigue en el consejo de coordinación con una secretaría importante, la de análisis, y sigue siendo portavoz en cuestiones importantes. Así que va a seguir teniendo un papel importante en Podemos. De hecho, se le ofreció la portavocía adjunta, pero ha optado por otro camino dentro de la organización. Es algo lógico y respetable.

¿Cómo han sentado internamente estos cambios?

La lealtad al proyecto tiene que estar por encima del papel que ocupe cada uno, y hay que asumir con deportividad cuando se gana y cuando se pierde. Ahora mismo hay más tranquilidad que antes de Vistalegre. Creo que toda la dirección ha captado el mensaje de unidad. Nuestra militancia han dado una lección de dignidad a quienes ejercemos las labores de dirección.

¿Qué ha ocurrido en Podemos para que sus dos figuras más reconocidas hayan acabado confrontando?

Puede haber distintas interpretaciones, pero creo que la diferencia estaba sobre todo en dónde hay que poner el foco a partir de ahora. La propuesta de Íñigo se centraba más en el papel institucional. Nosotros defendíamos que tan importante como eso es fomentar la transformación social desde una movilización potente. La construcción de lo que hemos llamado movimiento popular.

¿Va a cambiar Podemos?

Podemos va a hacer una mayor apuesta por lo municipal. Que gobernemos en las dos principales ciudades de nuestro país es el laboratorio perfecto para ensayar las políticas que mañana vamos a poner en marcha en el Gobierno. Y eso va a venir de la mano de una descentralización del poder hacia los círculos y los inscritos. Sinceramente creo que estamos en el momento perfecto para tomar el rumbo correcto.

¿En qué se va a notar en la labor institucional?

Vamos a ser más capaces de colocar los temas fundamentales en la agenda política, tanto en las Corte Generales como en la movilización. Eso significa que las instituciones y la calle van a ir de la mano. Las instituciones deben ser una herramienta al servicio de las movilizaciones populares. La respuesta institucional al tarifazo de la luz, por ejemplo, debe ir acompañada de una movilización en la calle que le diga al Gobierno que esto es intolerable.

Pactando en el Congreso también se puede influir en el Gobierno.

El problema en el Congreso es que la Gran Coalición PP-PSOE ya está funcionando de facto. En aquellos temas en los que el PSOE quiere colgarse la mellada y que no tienen mucha importancia, vota con nosotros. Pero en lo que supone el núcleo duro de las políticas de austeridad y recortes, como el techo de gasto, el PSOE vota sistemáticamente con el PP. Además, cuentan con la muleta extra de Ciudadanos. Seguramente nuestra tarea ahora deberá ser explicar a la gente que la Gran Coalición existe y que ya está funcionando.

¿Fue acertada la estrategia de Podemos en el proceso de investidura?

La comunicación quizá fue excesivamente dura y pudimos cometer algún error. Pero también es verdad que se ha hecho todo lo posible por malinterpretar nuestra posición en aquel momento. Podemos solo dijo que debía ser corresponsable del Gobierno porque tenía los mismos votos que el PSOE. Pero el problema de fondo no estaba en Podemos, el problema era que el PSOE estaba atado de pies y manos. Lo dijo después Pedro Sánchez: no le dejaron pactar con nosotros. Y si una parte no quiere, es imposible ponerse de acuerdo. Con Errejón o con Iglesias.

¿Entonces, no ve margen para el acuerdo con el PSOE?

Hasta ahora ha sido muy difícil, la verdad, tanto en Navarra como en el Estado. Desde el inicio de la crisis el PSOE ha adoptado una deriva neoliberal que todavía mantiene.

¿Con una estrategia de polarización no corren el riesgo de dejar libre el espacio de centro izquierda para que lo recupere el PSOE?

Hace mucho que el PSOE renunció al centro izquierda. Quien pone las prioridades encima de la mesa del Congreso somos nosotros, y al PSOE no le queda más remedio que apoyarlas. Aunque luego las rebaja por detrás pactando con el PP, como ha hecho con el salario mínimo.

¿Y qué le queda ahora a Podemos?

Construir la alternativa que tenga como prioridad la lucha contra la pobreza mediante una renta garantizada o la mejora del SMI. La realidad es que hoy la única oposición al Gobierno de Rajoy es Unidos Podemos, así que solo Unidos Podemos puede ser la alternativa a Rajoy.

Pero sin mayorías no se pueden aplicar las políticas.

Unidos Podemos tiene una representación muy amplia que le da una influencia muy poderosa. Por muy limitado que nos parezca, el PP y el PSOE no hubieran subido el SMI a 707 euros si no fuera porque pusimos este tema encima de la mesa. Es verdad que desde la oposición esas transformaciones van a ser limitadas, pero el escenario nos da margen para evidenciar las contradicciones de la Gran Coalición y que Podemos pueda ser la alternativa de Gobierno dentro de dos años y medio.

¿Se completará la legislatura?

Rajoy es una persona que aguanta todo, así que creo que intentará completar los cuatro años. Otra cosa será en qué condiciones acabe. Porque es verdad que el Gobierno del PP goza de buena salud, pero para ello han tenido que sacrificar al PSOE.

¿Eso es mejor o peor para ustedes?

Eso es malo para España. Cuando más tiempo pase más se le olvida a la gente cómo era cuando tenía derechos. Cuanto más tiempo siga el PP, más desigualdad y más pobreza se va a generar en el país.

¿El congreso del PSOE puede condicionar este escenario?

Desde luego va a tener mucha importancia. Para bien, si se imponen las tesis progresistas, y para mal si se imponen las de Susana Díaz.

Pedro Sánchez estuvo el viernes en Pamplona con claro discurso de izquierdas. ¿Se lo cree?

Ese es un proceso interno en el que no me gusta entrar. En cualquier caso, está muy bien el mensaje de Sánchez, tiene mucho sentido común. Pero ya tuvo su oportunidad. Pudo hacer un Gobierno de transformación y no lo hizo.

¿Qué le ha indignado más, que Urdangarín pueda volver a Suiza pese a la condena o que se haya destituido al fiscal que investigaba al presidente de Murcia?

Lo peor de todo lo que ha ocurrido esta semana es que se ha puesto en duda la independencia de la Justicia. Con el relevo de fiscales el Gobierno intenta un uso partidista de la Justicia, y eso es algo muy grave porque hace que los ciudadanos duden de las instituciones y de su capacidad para garantizar la igualdad. No se puede olvidar que esta semana también se ha condenado a un rapero a tres años y medio de cárcel por una canción.

¿Hay margen para corregirlo desde el Congreso?

En el Congreso tenemos un papel muy importante de vigilancia, de no dejar al Gobierno que haga lo que quiera y que los ciudadanos sepan lo que pasa. Pero no nos engañemos, para poder llevar a cabo las reformas constitucionales que garanticen la independencia de la Justicia hay que estar en el Gobierno.

¿Cómo se ve Navarra en Podemos?

Ahora mejor, porque estar dentro del grupo parlamentario nos ayuda a explicar las especificidades de Navarra y de nuestro régimen foral.

¿Había dudas?

No, pero a veces hay desconocimiento. Es algo general cuando sales de Navarra.

¿Y cómo se valora el cambio?

Hay una valoración muy muy positiva, el propio Pablo Iglesias lo dijo cuando vino aquí. Navarra es una de las comunidades en las que estamos pudiendo ensayar el camino para llegar al Gobierno del Estado.

¿Qué papel debe jugar a partir de ahora Podemos en Navarra?

Ese el debate que tenemos que afrontar ahora, que incluya una renovación de los órganos internos. Tendremos que hablar de políticas, de descentralización y de futuro. Nuestro reto ahora es, no solo ser un pilar del cambio, sino tratar de liderarlo la próxima legislatura.

¿Eso pasa por condicionar la relación dentro del cuatripartito?

No. La fórmula que hemos elegido es buena está funcionando muy bien. Pero los cambios no se hacen solo en cuatro años. Ahora tenemos que ver cómo profundizamos en él y, desde el punto de vista de mi organización, con un papel más protagonista.

¿Con los mismos socios?

Es verdad que el cambio sería más fuerte con la incorporación del PSN, pero hasta ahora ha dado pocas muestras de que esté por el cambio.Soy firme defensora de cómo se ha hecho el cambio porque ha dado muy buenos resultados.