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Carnaval multicultural

El tema de este año era el internacionalismo, una denuncia popular y festiva de la situación que viven muchos pueblos
En esta edición han colaborado 263 comercios y locales del Casco Viejo

Sara Huarte Iban Aguinaga - Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Donald Trump paseó por las calles del Casco Viejo de Iruña subido en un particular coche presidencial.

Donald Trump paseó por las calles del Casco Viejo de Iruña subido en un particular coche presidencial. (IBAN AGUINAGA)

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Donald Trump paseó por las calles del Casco Viejo de Iruña subido en un particular coche presidencial.

pamplona- Aún resuena por las calles del Casco Viejo el sonido de las campanas de Santa María la Real al dar las 12 horas cuando Donald Trump pasa justo por delante de la fuente de Navarrería. Poco después, la reconocido artista mexicana Frida Khalo y un ciudadano kurdo siguieron los pasos del magnate americano y se detuvieron justo delante del coche presidencial de Trump. Un curioso vehículo con forma de carroza, forrado con banderas de Estados Unidos, fotos del actual presidente americano y, lo más importante, unas pizarras con las “Trump Lessons” (lecciones de Trump). Estudiados mensajes para “volver a hacer grande América” como, por ejemplo, “los mexicanos nos roban el trabajo y las mujeres, por lo que hay que construir un muro” o “Ni burka ni turbante, McDonald’s por delante”.

En lo alto de la fuente de la Navarrería, sin perder detalle del curioso espectáculo que tiene lugar a sus pies, la bruja Mari Trapo espera resignada a que llegue la hora de pagar sus delitos y poner punto y final a los carnavales del Casco Viejo 2017. “Como cada año, la temática del carnaval se decidió mediante un concurso de ideas. Así, en esta edición, los vecinos y vecinas del barrio colaboraron con nosotros mandando un correo electrónico con sus sugerencias. Y al final, nos decidimos por el internacionalismo”, explican Ekhiotz Lacasta y Beñat Pena, ambos miembros de la Comisión de Fiestas de Alde Zaharra. Un intento de unificar la fiesta, la reivindicación y, sobre todo, un recuerdo de que el Casco Viejo es un barrio multicultural y solidario. “Del barrio al mundo y del mundo al barrio, porque las luchas globales son también locales”, reza el programa de fiestas, en cuya portada se hace referencia a diferentes comunidades relacionadas de una forma u otra con el internacionalismo, como Cuba, Grecia, Colombia, México o Palestina.

“Todos los años tratamos de unir al barrio alrededor de los carnavales”, apunta Lacasta, más que satisfecho con el resultado. “Este año colaboran con nosotros 263 comercios y locales del barrio”, señalan. Y es que, aunque a las reuniones de la Comisión de Fiestas acudan regularmente “unas doce personas, aproximadamente”, son miles las que colaboran para que año tras año, los carnavales del Casco Viejo salgan adelante. “No se puede contabilizar el número de personas que están detrás de esta fiesta, porque son muchas las que, de una forma u otra, han aportado algo para que puedan llevarse a cabo. Porque nosotros, desde la Comisión de Fiestas, siempre lo decimos: estamos abiertos a las aportaciones de todo el mundo. Nos reunimos todos los martes a las 19 horas en Auzoenea”, señala Lacasta. “Somos un barrio muy unido y comprometido, por lo que es fácil trabajar”, apostilla Pena.

Así, ambos coinciden en que, “aunque sean muchos los actos que hay que preparar”, la buena disposición y acogida de los vecinos y vecinas del barrio facilita enormemente la tarea. “Hay que atar muchas cosas y reunirse con mucha gente, pero siempre se hace con gusto cuando ves que la respuesta de la gente es tan buena y que se implican tanto. Dan más ganas de trabajar”, resume Ekhiotz Lacasta. Sin embargo, el carnaval no es el único momento en el que los vecinos y vecinas de Alde Zaharra trabajan unidos. “En general el barrio se implica mucho con todas las actividades y festividades que organizamos, no solo con ésta. Además, cada vez vamos a más. La gente cada vez está más dispuesta a colaborar y participar en este tipo de iniciativas para que el barrio siga teniendo vida”, apuntan.

el mejor momentoTanto Ekhiotz como Beñat aseguran que de “los carnavales se disfruta cada momento”. Y ese disfrute no comienza necesariamente cuando el cortejo calderero da el pistoletazo de salida a la fiesta. “De los carnavales se disfruta todo el tiempo, y eso incluye las largas jornadas de preparación y todo el trabajo que hay detrás de esta fiesta. Porque, a pesar de que es una locura, también es muy gratificante”, explica Lacasta, para quien, al igual que para su compañero de Comisión, el momento favorito de estos días es el carnaval rural.

La capacidad del barrio para “reinventarse” y concebir una nueva idea cada año también es una característica que ambos valoran mucho. “Es increíble que la gente responda de esta forma y se implique así año tras año”, confiesa Beñat.