Roberto Lumbier y Ricardo Asiáin

Dos agentes salvan la vida a un hombre de 88 gracias un masaje cardiaco en Iturrama

Roberto Lumbier y Ricardo Asiáin, que ya han reanimado a otras dos personas en apenas dos años, lo mantuvieron vivo hasta llegar la ambulancia

Ana Ibarra Javier Bergasa - Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:08h

Roberto Lumbier.

Roberto Lumbier. (JAVIER BERGASA)

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Roberto Lumbier.Ricardo Asiáin.

pamplona- “Te da una alegría inmensa poder conversar con la persona que veías totalmente inconsciente en el suelo y que se emocionan al verte”. Eran poco más de las doce del mediodía cuando Roberto Lumbier, de 43 años, y su compañero Ricardo Asiáin, de 39, patrullaban por el Soto de Lezkairu. Una llamada a la emisora desde el servicio de emergencias del 112 les alertó de la presencia de una persona semiinconsciente en la calle Abejeras. Calculan que no debieron de transcurrir más de cinco minutos hasta que llegaron al lugar de los hechos. “Tenía dificultades para encontrarse de pie, se les caía y lo mantenían recostado en el escalón de acceso a la oficina de la Caixa que en aquel momento se encontraba abierta. Los vecinos de la zona le arroparon y decidieron llamar al 112. Al parecer, esta persona no se encontraba bien, se sintió mareado y pidió ayuda a un chico que pasaba por la calle, que le cogió del brazo y le acompañó pero el hombre se le caía y pidió refuerzos”, expuso Roberto. Cuando los dos agentes llegaron al cruce de las calles Abejeras y Padre Barace no respiraba y tenía mal aspecto, “no había manera de cogerle el pulso, no se le buscaba... y no nos lo pensamos”. Entre Roberto y Ricardo se relevaron para llevar a cabo el masaje cardiaco hasta que llegó la primera de las ambulancias trasladadas. Fueron entre cinco y diez minutos hasta que el personal de la ambulancia se personó e hizo uso de un desfibrilador: “Sin necesidad de descargas, y mientras lo reanimábamos, el hombre recuperó el pulso”. “La rapidez de la maniobra resulta clave, no sólo para salvar la vida de una persona en parada cardiaca sino para evitar las secuelas que ésta pueda producirle. En este caso, el personal médico nos ha dicho que los minutos de reanimación han sido fundamentales”, señala Roberto. Ambos agentes, que también utilizan los equipos de desfibriladores que cuenta la policía local, tuvieron la ocasión de visitar al enfermo en el hospital e incluso trasladarle el móvil desde el apartamento tutelado donde reside en Serafín Olave para que avisara de su ingreso a su hermana y a la chica que le atiende. Servicio completo sin duda. “Al parecer el día anterior tuvo una caída. En cuanto nos ha visto, se ha alegrado, nos ha preguntado si era los que le hemos reanimado pero no se acordaba de nada...”, relatan. Roberto reconoce que son muchas las veces en las que el 112 les llama primero a ellos porque están a pie de calle. “Este tipo de intervenciones resultan muy reconfortantes, nos encontramos con muchas personas que se encuentran en situación de desamparo o parejas mayores que viven solas y que los vecinos nos llaman porque no saben nada de ellos...”, exponen. Ambos se han especializado en salud. Ricardo ya consiguió recuperar hace ahora un año a una chica que sufrió una parada cardiaca en una fiesta, y Roberto logró reanimar a otra persona, también en Padre Barace, en agosto.