Carnaval de plata y fuego en Olazti

Para celebrar el 25 aniversario de su recuperación, personajes de otras maskaradas se unieron a la fiesta de los zamarros

Un reportaje de Nerea Mazkiaran - Domingo, 26 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

Frente a la ermita de San Sebastián hubo una parada para bailar, ya que cada carnaval tiene su danza.

Frente a la ermita de San Sebastián hubo una parada para bailar, ya que cada carnaval tiene su danza. (NEREA MAZKIARAN)

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Frente a la ermita de San Sebastián hubo una parada para bailar, ya que cada carnaval tiene su danza.

veinticinco años después de la recuperación de los carnavales de Olazti, zamarraundis, zamartxikis y neskas volvieron ayer a ser dueños y señores de las calles de esta localidad en una mirada a un pasado rural que ayer fue muy especial, dada la fecha. Y es que momotxorros de Altsasu, momoxarros de Urdiain y mamuxarros de Unanu se unieron a esta fiesta, además de Markitos de Zalduondo junto con todo su séquito y cucurrumachos de Navalosa, en Ávila. Tampoco quiso perderse esta cita Mari Arroka, que bajó desde Urbasa envuelta en fuego

Así, la celebración del 25 aniversario fue a lo grande, con cientos de cencerros que llamaban a la naturaleza a despertar de su reposo, al tiempo que ahuyentaban malos espíritus, sonidos ancestrales forman parte de la banda sonora de esta fiesta. Otro elemento común de esta fiesta irreverente es su carácter fustigador, matar lo viejo para que nazca lo nuevo, según dicen algunos. Lo cierto es que ayer había de todo. Mientras los locales tiraban tierra a los no disfrazados y los cucurrumachos arrojaban paja, momotxorros y momoxarros blandían sus sardas o tridentes a los pies de sus víctimas, que tenían que saltar para evitar los golpes. También obligaron a saltar mamuxarros y muttus con sus largas varas de avellano, los temibles urritzas.

Todos formaban parte de una salvaje y anárquica comitiva en la que destacaba la diosa Mari Arroka con su hoz de fuego, la misma sobre la que viaja desde Aitzkorri hasta Urbasa. A la cabeza iban el alcalde, alcaldesa, médico y cura entre otras autoridades además del cabrero, el guarda y el vaquero. Y es que estos últimos personajes eran los protagonistas del día del Lardero, el primer día de celebraciones en los carnavales que desaparecieron en 1937. Más de medio siglo después fue recuperado de la memoria de los mayores gracias a la labor de un grupo de entusiastas, muchos de los cuales siguen en activo.

La kalejira tuvo dos paradas. La primera en la ermita de San Sebastián, dónde los de Altsasu bailaron la Momotxorroen dantza, y les siguieron los de Olazti, Zalduondo y NavalosaLa otra fue en la plaza San Miguel, cuando zamarraundis, zamartxikis, neskas y otros personajes del carnaval de Olazti bailaron el zortziko, encabezado por los quintos.