LETRA TXIKIA

Un libro recoge el fruto de varios años de talleres artísticos en el Centro Huarte

Tras varios años realizando talleres artísticos en el Centro Huarte donde los más pequeños han explorado su creatividad, un libro recoge el fruto de todo este trabajo y proceso, un resultado envuelto en colores e imaginación.

Un reportaje de Ana Jiménez Fotografía Unai Beroiz - Lunes, 27 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:09h

De izquierda a derecha, César Oroz, Lola Azparren y Blas Campos, junto al ejemplar recién editado.

De izquierda a derecha, César Oroz, Lola Azparren y Blas Campos, junto al ejemplar recién editado.

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De izquierda a derecha, César Oroz, Lola Azparren y Blas Campos, junto al ejemplar recién editado.

El arte como medio para cambiar el mundo, o al menos el propio universo de cada uno. Esta podría ser una de las bases de Letra Txikia, una iniciativa original de Bidari Arte que cuida esta filosofía entre los más pequeños -y los que ya no lo son tanto- desde hace ya varios años. Con el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte como escenario y punto de partida, entre esas paredes han volado mentes, pinceles e ideas de todo tamaño, formas y colores, creando álbumes ilustrados donde se reúnen la voz, el relato y la imagen, e integran un artefacto cultural que ofrece un primer acercamiento al mundo del arte.

Los programas de Letra Txikiabuscan un espacio original, visible y vivo para la infancia en el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte, donde los niños contribuyan a crear de forma cooperativa, enriqueciendo el museo con sus propias obras infantiles, paso a paso. Porque la imaginación y creatividad de estos pequeños talleristas ha ido desarrollando una historia común durante estos años y creando álbumes ilustrados que entraban a formar parte de esa biblioteca viva.

Ahora, un libro recoge entre sus páginas todos esos mundos y personajes que solo la imaginación de cada uno es capaz de crear. La edición Letra Txikia: el origen de una Biblioteca Viva también muestra el trabajo pedagógico que hay detrás de estos talleres, porque es un sustrato siempre presente: casi un centenar de actividades. Así, el libro puede ser una guía de lectura para profesionales.

Tres de los participantes en esta iniciativa, el pedagogo Blas Campos;la educadora Lola Azparren y el dibujante César Oroz, presentaron la semana pasada Letra Txikia: el origen de una biblioteca viva, una obra que es el fruto de varios años de trabajo.

“Este libro resume un proyecto que se inició en el año 2009 en el Centro de Huarte de Arte Contemporáneo -presentó Blas Campos-. Se comenzó a trabajar en torno al álbum ilustrado, y se programaron actividades donde se integraban la narración oral, lo literario y las artes plásticas;los lenguajes artísticos”.

Desde entonces y hasta el pasado año, se ha ido creando una biblioteca viva en el Centro de Huarte de Arte Contemporáneo, que cuenta ya con casi 1.200 álbumes ilustrados, producto de la actividad de los niños y niñas durante estos talleres. Unos talleres que también se abrieron en ocasiones a los adultos, pero siempre con la pauta de ser dirigidos por los niños.

EL MUNDO DE LETRÓPOLISAunque esta biblioteca esté ubicada en Huarte, en realidad es una puerta a otro lugar, a Letrópolis. Es ahí donde los pequeños talleristas han ido desarrollando su arte e imaginación, construyendo una historia durante estos años.

Letra Txikia: el origen de una Biblioteca Vivaes una invitación a este mundo, un viaje a través de un cuento que muestra Letrópolis, un lugar donde reinan las letras. Uno de sus habitantes, Abc, decide explorar más allá de Letrópolis y viaja a la Tierra, hasta el Centro Huarte. Allí conoce a los niños talleristas y se maravilla con sus creaciones artísticas, porque en Letrópolis no conocen la representación por imágenes. Algo que, por supuesto, los niños se lanzaron a remediar. “Tras la escucha narrativa de un cuento, llevada a cabo por Belén Álvarez, los talleristas pasaban a hacer sus creaciones plásticas. Una vez terminado esto, que era la obra que se llevaban a casa, les propusimos que se hicieran un autorretrato para que Abc pudiera llevárselo a Letrópolis y enseñárselo a los letrocuidadanos, para que conociesen cómo eran los terrícolas y un mundo de imágenes. De esta manera esto se quedaba en el centro y se hacia un álbum colectivo que se quedaba en la biblioteca”, explicó Lola Azparren.

A partir de ahí, durante los talleres se dio forma a Letrópolis y todos sus personajes. “Fueron los talleristas los que llenaron de contenido a los personajes y crearon su perfil. Así, cuando llegaban, antes de pasar a la narración del cuento, había una introducción al mundo de Letrópolis. Esto surgió de manera natural. Los primeros personajes fueron en 3D y luego se han convertido en dibujos de la mano de César Oroz”, planteó Azparren.

desarrollar la creatividadPrecisamente, Oroz fue partícipe en una actividad especial en la que dibujaba sobre una pared la historia que estaba narrando la cuentacuentos, algo que le entusiasmó. “Los niños mientras escuchaban el cuento iban viendo cómo en la pared aparecían una serie de monigotes. Su participación es una sorpresa continua, ellos flipan y van dando aportaciones. Es muy divertido, te recuerda que de pequeños la mayoría dibujábamos bien y conforme vas creciendo solo los más cabezones seguimos dibujando, la mayoría de la gente lo va abandonando. En estos talleres ves que esos críos manejan de maravilla las acuarelas, pinturas, ceras, dan aportaciones interesantes... Después del cuentacuentos dibujado, ellos mismos generaban sus propios cuentos y tú les ayudabas y veías cómo desarrollaban su historia. Hay algo dentro de cada uno que nos aporta creatividad, pero durante la vida la vamos matando”, manifestó el dibujante.

Incidiendo en el trabajo de Oroz y la capacidad de expresar historias a través de los dibujos, Campos destacó que “siempre ha habido un componente de trabajar las emociones y de saber expresarlas. El arte tiene una característica muy importante relacionada con cómo reelaboramos el mundo y a partir de ahí creamos representaciones, que pueden ser palabras, rayitas, letras, fotos...”.

el dibujo como lenguaje universal

La frustración por ver el maltrato educativo hacia el dibujo es inevitable. “Acaban los talleres y todos quieren ser dibujantes, pintores, simplemente porque les gusta... Pero a nivel académico y escolar eso se muere ahí, no hay seguimiento”, criticó Oroz. Lola Azparren fue más allá: “El dibujo es un lenguaje universal. Los niños dibujan para contar y es incomprensible que en los currículums escolares esto se corte de cuajo. Es un lenguaje que desarrolla muchas historias en la vida, supone el desarrollo de hemisferios cerebrales. No hace falta que saquemos artistas, sino personas autónomas que puedan tener un pensamiento divergente, cambiar de punto de vista y dar respuestas distintas a los problemas y cuestiones que se les plantean”.

Además de este desarrollo artístico, Letra Txikia también enriqueció el crecimiento personal de los niños a otros niveles. “Hay una palabra que quizá es un eje, la palabra encuentro. El Centro Huarte sirve como espacio de encuentro para niños y familias, como una manera de vincular a la infancia con el centro pero no como espectadores, sino como protagonistas, y no como protagonistas que van a ver una exposición y hacen algo a partir de la misma, sino que van allá y crean su propia obra, que se llevarán a casa y parte de la misma se quedará en el centro”, expuso Campos.

Hay un encuentro también con la diversidad ya que los talleres reúnen a niños y niñas diferentes, formando una mezcla enriquecedora. “En el sistema educativo los niños están agrupados por edades y por una serie de criterios que los hacen homogéneos: centro concertado, euskera o castellano... Sin embargo estos eran grupos diversos en edades, procedencias, lenguajes, en origen... Es un encuentro entre personas muy diversas y también un encuentro entre disciplinas. El arte es una parte de la cultura y su objetivo implícito es introducirte en la cultura pero como actor”, declaró el pedagogo Campos.

Todo esto ha sido el proyecto durante estos años que ahora recoge el libro Letra Txikia: el origen de una Biblioteca Viva. Es la oportunidad que tuvieron los más pequeños, narración en mente y pincel en mano, deslizar su imaginación sobre un papel, y que esa obra pasase a formar parte de un Centro de Arte. Pero también es una invitación a los más mayores, para que no olviden la importancia de las creaciones artísticas, y no se cierren así las puertas a aquellos que aún las tienen abiertas, esas que mantienen vivas las bibliotecas.

el libro

Guía de lectura. La obra cuenta con 95 páginas que recogen desde la historia creada y desarrollada por los niños y niñas durante los talleres, hasta el casi centenar de actividades realizadas y el valor pedagógico de todo el proyecto.

Puntos de distribución. Letra Txikia: El origen de una Biblioteca Vivapuede adquirirse en las librerías Elkar, Katakrak y Deborahlibros. Asimismo, el Centro de Arte Contemporáneo de Huarte dispone de algunos ejempleras. Su precio es de 12 euros.

Presentaciones. Hay planes de acudir a presentar el libro, si es posible, a diferentes zonas de Navarra e intentar acudir al País Vasco y Madrid, entre otras opciones.