Cuatro miradas al Canal de Navarra

REPRESENTANTES DE SECTORES VINCULADOS AL CANAL Y AL AGUA DEBATIERON AYER SOBRE LA MAYOR OBRA PÚBLICA DE | Navarra

Un texto de Juan Ángel Monreal. Fotografía Iban Aguinaga - Martes, 28 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Imanol Ibero, Julen Mendiguren, Blas Simón, Idoya Ederra y Félix Chueca, ayer en Pamplona.

Imanol Ibero, Julen Mendiguren, Blas Simón, Idoya Ederra y Félix Chueca, ayer en Pamplona.

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Imanol Ibero, Julen Mendiguren, Blas Simón, Idoya Ederra y Félix Chueca, ayer en Pamplona.
“El Gobierno central debe poner la parte de dinero que le toca en Canasa” “No podemos pensar en el agua como un bien solo económico: estamos dejando morir los ríos” “Sin llevar agua de Itoiz no es posible transformar 10.000 o 15.000 hectáreas” “Por este camino vamos directos al desastre, a una agricultura sin agricultores”

Hace más de tres décadas que comenzó a hablarse de ella y la obra de Itoiz-Canal de Navarra sigue siendo motivo de debate, en ocasiones apasionado. La asociación ATTAC reunió ayer en el civivox de Iturrama, en Pamplona, a cuatro voces distintas, que aportaron su visión y también su documentación acerca de un proyecto que habla de agua, de necesidades de riego y de consumo humano. Pero también de industria, de desarrollo económico, de paisaje y medio ambiente. Y que ilustra como pocos el choque entre los dos modelos de entender la agricultura: uno quizá más tradicional, vinculado al territorio y a las pequeñas explotaciones. Y otro donde tiene cabida explotaciones agrarias mucho mayores, con superiores rendimientos y con una menor presencia humana. “Una agricultura sin agricultores”, definió Imanol Ibero, presidente de EHNE Nafarroa, uno de los cuatro ponentes de la charla. Junto a él, Félix Chueca, presidente de la Comunidad General de Regantes del Canal de Navarra;Julen Mendiguren, técnico de URA, Nueva Cultura del Agua e Idoia Ederra, técnica de INTIA.

El diagnóstico

Cuánta agua necesita La Ribera de Navarra

Con sus matices, estas dos visiones se encontraron ayer en Pamplona. “En la Ribera siempre ha habido agua para el riego”, explicó Julen Mendiguren, técnico de Ura y contrario a la ampliación de una obra que, en estos momentos, concluye en Pitillas en su primera fase y se ha ramificado en dirección a Tierra Estella en una primera ampliación. Una racionalización de los regadíos, un mejor aprovechamiento del embalse de El Ferial y la toma de agua del nacimiento del río Queiles, dijo Mendiguren, permitirían dar agua a las 90.000 personas que viven en la zona. La representante de Intia, sin embargo, precisaba esta afirmación: hay agua, pero no en suficiente cantidad como para atender la demanda de boca y de riego que supondría la transformación de entre 10.000 y 15.000 hectáreas de secano en nuevo regadío. “Para ello es necesario traer agua del Canal de Navarra”, señaló, si bien matizaba que se puede completar con otras fuentes.

Mendiguren había definido el informe hecho por Intia como “técnico y también político”, algo que fue rechazado tanto por Ederra como por el propio Félix Chueca, quien respondió a Mendiguren en lo que tiene que ver con el embalse de El Ferial. “Este no es un embalse cualquiera, que se va rellenando con el cauce del río, sino que toma agua de la acequia que baja de Yesa. El 30% entra por presión natural y el resto hay que bombear y solo se puede emplear de octubre a abril”.

El otro informe aportado desde el Gobierno, realizado por Nilsa, también fue criticado por Mendiguren, al considerar que se estaba sobredotando de agua La Ribera. “360.000 personas de la Mancomunidad de Pamplona gastamos en agua de boca, industria y servicios unos 30,2 hectómetros cúbicos. Y Nilsa prevé para La Ribera, con 90.000 personas, 18,5 hectómetros cúbicos.”, dijo. Ya en el turno de intervenciones entre el público, le replicó Iñaki Urricelqui, de Nilsa. “Para empezar, el nivel de eficiencia que se alcanza en la Mancomunidad de Pamplona, con apenas un 10% de volumen incontrolado (perdido), es muy alto. Estamos hablando de que en La Ribera supera el 40% y se pretende dejar en el 20%, pero no será fácil rebajarlo más. Y hay que tener en cuenta que la industria de la zona es la que más agua consume. Dos empresas de la zona van a consumir este año más de un millón de metros cúbicos de agua cada una”. Urricelqui no las citó, pero ambas empresas son la papelera de Buñuel (Sofidel) y las plantas congeladoras de Congelados de Navarra. Ambas firmas están creciendo con intensidad en los últimos años.

El dinero

El gasto anual y el periodo en que se paga

Félix Chueca

Presidente de la comunidad de regantes

JUlen mendiguren

Técnico de URA

idoya ederra

Técnico de Intia

Imanol Ibero

Presidente de EHNE

Hubo una coincidencia casi general. El coste del Canal de Navarra se come casi una tercera parte del presupuesto anual del Departamento de Desarrollo Rural, por lo que esta cantidad (unos 22 millones de euros) debería ser asumida por otros departamentos del Gobierno. “Como el Canal de Navarra era prioritario, el Gobierno anterior suprimió partidas destinadas a las explotaciones ganaderas, las Cumas (cooperativas), la modernización de explotaciones, los alimentos ecológicos o los consejeros reguladores”, explicó el presidente de EHNE.

Los regantes también tienen sus reclamaciones. “La obra no se puede pagar ni en 30 años, porque va a ser usada durante mucho más tiempo, ni solo con las hectáreas actuales. Poner en marcha las 22.500 hectáreas de la primera fase costó 460 millones de euros. Las 15.000 hectáreas de la ampliación de la primera fase, unos 25 millones. Es un dato”, dijo Félix Chueca, quien coincide con el Ejecutivo foral en que el Gobierno de Madrid debe poner dinero en Canasa, tal y como ha hecho el Gobierno de Navarra con sus 77 millones de euros. Ampliar la base de regantes y la inyección de dinero que debería hacer el Estado habrían de servir para mejorar la ruinosa situación financiera de Canasa, que ya ha consumido todos los recursos propios con los que contaba para hacer frente a esta obra.

Todas las opciones de financiación están abiertas con vistas a la segunda fase del canal, explicó Idoya Ederra en referencia al peaje en la sombra con el que se paga hasta ahora la zona regable. “Estamos viendo que entran en juego empresas constructoras, con intereses en el hormigón, que con empresas privadas y que son empresas corruptas, que tienen sedes en paraísos fiscales, que nos están defraudando a todos”, dijo Mendiguren.

La primera fase

Críticas de unos y satisfacción de regantes

Imanol Ibero, presidente de EHNE, fue uno de los más contundentes. “La primera fase fue un verdadero despropósito por cómo se hizo, a los agricultores que no querían entrar en los regadíos se les expropiaba o se les trasladaba a otro secano. Y muchos abrazaron el riego como si fuera la panacea y quizá no han obtenido los rendimientos esperados. Aquello llevó a grandes hipotecas e incluso los técnicos de la administración hicieron de comerciales en todo aquel proceso”. Ibero recordó situaciones como la vivida en Olite, donde en cinco años “hubo que hacer dos concentraciones parcelarias distintas”. Félix Chueca prefería ver el lado positivo: “Se está regando un 88% de la superficie y creemos que aún puede crecer, aunque nunca se llegue al 100%. En la ampliación de la primera fase se han creado zonas específicas para pequeños regadíos y es verdad que se está cultivando maíz transgénico, pero apenas es el 10% del total”.

El agua como recurso

Dos modelos de desarrollo frente a frente

“Estamos dejando morir los ríos, los acuíferos. El agua no es solo un recurso económico”, defendió Mendiguren, quien recordaba que la sobreexplotación y el desarrollo de una agricultura intensiva han terminado con los pozos y los acuíferos que jalonaban la margen derecha del Ebro, desde donde era posible abastecerse. “Hoy esas aguas tienen nitratos, sulfatos, restos de productos fitosanitarios que se emplean y se filtran”, dijo. La segunda fase va a profundizar en este modelo, “que lleva al desastre”, señalaba Ibero en relación al futuro que aguarda a muchas pequeñas explotaciones del sur de Navarra. “Se dicen cosas sobre el riego que no son ciertas. Nosotros hemos conseguido con riegos a manta la misma o mejor eficiencia que con el goteo o la aspersión”, dijo Chueca, quien recordaba que la ampliación de la primera fase revitalizará el Arga y sobre todo el Ega: “Se van a liberar 55 hectómetros cúbicos de agua que hasta ahora se empleaban en los actuales regadíos”, dijo.