Por detrás de Madrid y la CAV

Navarra, tercera comunidad en el ranking de competitividad de la UE

EFE - Martes, 28 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 17:02h

Manuel Ayerdi, Consejero de Desarrollo Económico.

Manuel Ayerdi, Consejero de Desarrollo Económico. (NAVARRA.ES)

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Manuel Ayerdi, Consejero de Desarrollo Económico.

PAMPLONA. Navarra ocupa la tercera posición entre las comunidades autónomas, por detrás de Madrid y la CAV, en el ranking que sobre competitividad elabora la Unión Europea entre 263 regiones.

El informe, entiende por competitividad la capacidad que tiene una región de ofrecer un entorno atractivo para vivir y trabajar a empresas y personas tanto en el corto como en el largo plazo, y los datos reflejan que las regiones más competitivas se encuentra en el centro y norte de Europa.

Navarra, tercera en competitividad del conjunto de las autonomías, ocupa la posición 148 entre las 263 regiones analizadas, lo que significa que ha descendido 17 puestos con respecto a 2013, aunque mejora en 8 en relación a 2010, cuando por delante de la Comunidad Foral también se situaba Cataluña.

El índice mide en total once aspectos económicos y sociales, entre los que se encuentran la sofisticación empresarial, la innovación o la educación básica y universitaria.

Al observar la posición de Navarra en cada uno de los aspectos, si bien en algunos no existen datos regionales y la comparación se hace sobre países y no regiones, se ve que destaca positivamente en salud y formación y arroja resultados más negativos en sofisticación empresarial e infraestructuras.

Agrupados estos once sectores en tres subgrupos, la Comunidad Foral se sitúa en quinta posición en el subíndice básico (instituciones, estabilidad macroeconómica, infraestructuras, salud y educación básica), en tercera en el subíndice de eficiencia (educación superior, eficiencia del mercado laboral y tamaño del mercado) y en cuarta en el subíndice de innovación (preparación tecnológica, sofisticación empresarial e innovación).

El análisis refleja que la crisis ha afectado de manera especial a la eficiencia del mercado laboral y la estabilidad macroeconómica en el sur de Europa, mientras que las capitales de cada Estado son los principales impulsores de la competitividad.