Éxito de la X Jornadas del Toro de Lidia en la UPNA

Ganaderos, toreros y otros invitados participaron en el encuentro ‘El toro de lidia, dos concepciones diferentes’

Martes, 28 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:07h

pamplona- Las Jornadas sobre el Ganado de Lidia, que en su décima edición se celebraron el pasado fin de semana en la Universidad Pública de Navarra, tuvieron el privilegio de juntar en una misma mesa a los ganaderos Borja Domecq y Adolfo Martín. A los dos ganaderos, propietarios de dos hierros de élite a pesar de diferenciarse bastante en por su encaste y en forma de concebir la bravura de sus toros, se les unió el matador de toros retirado Sebastián Palomo Linares. Una terna de tronío que llenó el aula con los inscritos (profesionales y aficionados).

El título del encuentro fue: El toro de lidia, dos concepciones diferentes. Borja Domecq, pamplonés de nacimiento y muy “navarro”, según él mismo reconoce, se prodigó mucho en sus comentarios: desde el distinto toro que sienten y quieren los tres principales protagonistas de la fiesta (público, ganadero y torero) hasta las distintas maneras e importancia del manejo del toro en el campo, su selección y enlotado para la plazas importantes.

Ganaderos, toreros y otros invitados participaron en un muy interesante encuentro El toro de lidia, dos concepciones diferentes, título con el que ha mostrado su desacuerdo el pamplonés Borja Domecq. “No existen dos concepciones sino sensibilidades, hasta tres, que se tienen que unir: la del ganadero, que es el que trabaja con el toro;la del torero, que interpreta lo que siente ante la embestida del toro, que interpreta lo que realizan toro y torero”.

Por su parte, Adolfo Martín, continuador de la estirpe de los cárdenos albaserradas, habló sobre los valores de la fiesta. Unos valores entre los que destaca la verdad de un espectáculo donde el peligro y la muerte siempre están presentes. Sobre su toro ideal, el ganadero madrileño habló de un toro con movilidad, fuerza, temple y que embista por abajo. Entre los muchos toros que han sido premiados en los tres últimos lustros, señaló como su toro perfecto o ideal a Malagueño II, número 30, de pelo cárdeno, con un peso de 496 kilos y nacido en febrero de 1996, que en el año 2000 fue premiado con la póstuma vuelta al ruedo en San Isidro y al que Óscar Higares le cortó una oreja.

Por último, el conocido diestro retirado Sebastián Palomo Linares habló sobre el toro ideal para el torero, donde debe predominar la bravura, pero la clase y la nobleza.

Un año más, la Universidad Pública de Navarra, y sus mentores Antonio Purroy y Buxadé han acercado el toro de lidia a los aficionados de forma rigurosa. Es de agradecer de qué forma tan brillante se ponen en valor en estas jornadas, (y van 10) al toro bravo como animal único en la tierra y a la tauromaquia como preservador de esta raza animal y del equilibrio ecológico de gran parte de la Península Ibérica. - M.S.