Lantxurda

Estropicios judiciales

Por Rafa Martín - Martes, 28 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:05h

sustanciado el arduo trámite de la elección de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno, un asunto que el ilustrísimo político de Santiago de Compostela ha manejado con tal soltura que ha dejado a la oposición dividida y a su principal rival (el PSOE) sumido en una crisis histórica, la realidad de la política española ha vuelto donde solía: a los tribunales. En pocos días hemos conocido tres sentencias de calado sobre los principales episodios de corrupción que acorralaron a la versión más hedionda del PP mientras la ciudadanía pagaba los platos rotos de una crisis galopante y de las decisiones políticas y económicas que tomaban los ilustres excompañeros de quienes llenaban sus bolsillos y sus cuentas en Suiza con la pasta que afanaban a los contribuyentes. Sin presuntos, que ya hay condenas. La primera, la trama valenciana del caso Gürtel,ha supuesto un castigo ejemplar para los corruptos y sus cabecillas están ya en prisión con duras condenas. La segunda, el caso de las tarjetas black, ha condenado sin ambages a los 65 encausados por apropiación indebida, pero ha dejado la sensación de escasa severidad en las penas. La tercera, el caso Noós, ha sido más que benevolente con Urdangarin, y no digamos con la ignorante hermana del rey. Desde el Gobierno se ha visto con cierto alivio este panorama y se ha sentido crecido ante el nuevo panorama. Tanto es así que ha tardado horas en cambiar la cúpula fiscal y relevar a algunos de los fiscales más combativos con la corrupción del PP. Estos dos episodios han vuelto a enardecer la indignación popular, que confiaba en la justicia para que impusiera unas sentencias ejemplarizantes ante la inacción de un Ejecutivo que mira estos casos de reojo, como si no fuera con él y con una falta de autocrítica más que sonrojante. Y judicializando una nuevamente (vía recurso al Constitucional dado que ya no puede imponer su mayoría absoluta) los numerosos acuerdos de cambio pactados entre toda la oposición que se plasman en el Congreso. Todo le vale a Rajoy con un oposición desarbolada, a la greña y poco efectiva. Y con unas encuestas que incluso penalizan más a sus rivales que a los propios causantes de tamaños estropicios.