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Barkos reitera que Navarra no suprime ningún símbolo, sino que permitirá respetar la pluralidad

Defiende la iniciativa parlamentaria con la que se busca “avanzar en políticas de tolerancia”
Pide a UPN y PPN que dejen de alimentar una polémica que sólo existe “en su imaginación”

Andoni Irisarri | Unai Beroiz - Martes, 28 de Febrero de 2017 - Actualizado a las 06:05h

La presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, ayer durante su comparecencia en la comisión de Régimen Foral del Parlamento.

La presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, ayer durante su comparecencia en la comisión de Régimen Foral del Parlamento.

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La presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, ayer durante su comparecencia en la comisión de Régimen Foral del Parlamento.

“Hablamos de normalizar, sin excluir sensibilidades y sin sancionar” “Poner la ikurriña es una anormalidad institucional;cuando lleguemos al Gobierno, las quitaremos” “UPN no sólo quitará la ikurriña. También revertirá las medidas progresistas del cambio” “Con los símbolos hay dos opciones: o se apuesta por la libertad o por la imposición” “Aprendamos a tolerar los símbolos, porque Navarra es mestiza, plural y diversa” “Es un error dar este paso. Ustedes tendrán la mayoría política, pero no la mayoría social” “Usted no sale a la calle y ve la indignación de la gente. La ikurriña es un insulto a los navarros” “Nos oponemos a que se utilicen los símbolos para enfrentar a una parte de la sociedad con otra”

pamplona- La presidenta del Gobierno de Navarra, Uxue Barkos, compareció ayer en el Parlamento para salir al paso del último arreón identitario de UPN y PPN, que ayer se materializó en un nuevo episodio de crítica furibunda a costa de la proposición de derogación de la Ley de Símbolos, que ha terminado por convertirse en uno de los últimos filones susceptible de ser explotados hasta la extenuación por parte de regionalistas y populares.

Hasta ahora, ambas formaciones habían aprovechado el anuncio por parte del cuatripartito de querer derogar la sancionadora norma para acusar al Gobierno (aunque la iniciativa parta de la Cámara) de querer acabar “con los símbolos de Navarra” y “dar pasos para contentar al nacionalismo vasco”, “insultando” así a “la mayoría de los navarros”. Hubo comunicados, ruedas de prensa convocadas ex profeso para poner el grito en el cielo e incluso el presidente de UPN, Javier Esparza, llevó a cabo una performance bandera de Navarra en mano.

Pero una vez que tanto los partidos que sustentan al Gobierno como la propia jefa del Ejecutivo han dejado claro que la derogación sólo pretende eliminar las cláusulas sancionadoras y la inseguridad jurídica al que aboca el texto vigente desde 2003, regionalistas y populares han vuelto a reducir su crítica a la exageración retórica que vaticina “la desaparición de Navarra” a través de la “eliminación de sus símbolos”.

Para cuestionar a la presidenta sobre esta posibilidad, UPN y PPN convocaron una vez más a Uxue Barkos, esta vez en Régimen Foral. Porque tal y como se encargó de recordar ayer la propia presidenta, ya han sido siete las ocasiones en las que ha tenido que posicionarse en torno a la Ley de Símbolos a petición de las formaciones de derecha, en el que es el ejemplo palmario del gusto de ambas siglas por explotar los temas más susceptibles de ser ideologizados hasta el extremo.

No obstante, Barkos abogó ayer por “normalizar y promover la convivencia” y por respetar los símbolos de la ciudadanía navarra, que ni mucho menos van a verse mermados. Al contrario, la presidenta se remitió al acuerdo programático para dejar claro que la única intención es derogar una ley sancionadora y consensuar una alternativa “no excluyente y que avance en las políticas de tolerancia y pluralidad”. Consideró, además, que el hecho de que sea una proposición de ley, y por lo tanto una iniciativa parlamentaria, otorga “una mayor hondura democrática” al proceso (que sólo será aprobado con la mayoría de la Cámara) y que en última instancia otorgará a los plenos de los consistorios la capacidad de regular los símbolos de las localidades, eso sí, respetando los actuales, “sin sustituir ninguna bandera y sin imposiciones”. Una política de transferencia efectiva de capacidades a los ayuntamientos, hasta ahora afectados por la inseguridad jurídica de la ley de 2003, y con la que ironizó Barkos: “Hasta ahora, la única soberanía municipal que ustedes han defendido a capa y espada ha sido la de los congozantes de Bardenas, y no para regular sus símbolos, sino para poner un polígono de tiro”.

Por eso, Barkos pidió abandonar “el escenario bronco” que ha construído una oposición que sólo ve problemas “en su imaginación”, y que sigue obsesionada con las banderas cuando para la sociedad “es un problema importante, pero desde luego no urgente”, y para eso se apoyó en el hecho de que antes de que esta proposición se tramitase en el Parlamento “se han aprobado dos presupuestos, se ha producido una mejora en las listas de espera y la tasa de paro, se ha profundizado en la defensa de Navarra en Europa, en la negociación beneficiosa del Convenio y en la mejora en las pensiones y ayuda a los más necesitados”. “Dejen de mentir a la ciudadanía y empiecen a trabajar”, concluyó Barkos.

“es un paso más”Agotado el discurso más bronco (que puede reportar beneficios a corto plazo, pero cuyo efecto es limitado), UPN pasó directamente a la ocurrencia como forma de hacer política. En su turno de réplica, Javier Esparza volvió a repetir que ve en la derogación “un paso más” para colocar la ikurriña y contentar “al nacionalismo vasco”, en una lógica con la que también se entienden “los blanqueos a ETA, a Herri Batasuna o los empeños en que no vengan los reyes de España a Navarra”. “A mi juicio, derogar la ley es una anormalidad democrática e institucional”, pero vaticinó que “será la propia sociedad la que “frene” la iniciativa, que para Ana Beltrán (PPN) sólo pretende “enfrentar” a la sociedad.

Mucho más templados estuvieron los portavoces de los partidos del cambio. Koldo Martínez (Geroa Bai) criticó que “se utilicen las banderas para atacar a quien piensa distinto”, por eso justificó la apuesta de Geroa Bai porque “en esta comunidad podamos convivir en paz, en libertad, sin imposiciones y sin exclusiones”.

Maiorga Ramírez, ayer portavoz de EH Bildu, lamentó “con tristeza” el papel adoptado por UPN y PPN, que “no le hacen ningún favor a la sociedad navarra”. Con respecto a los símbolos, resumió, “hay dos posibilidades”. “La de la libertad o la de la imposición”.

Por parte de Podemos, Laura Pérez reprochó a la derecha que convoque una y otra vez a la presidenta para contestar a los mismos temas “en una suerte de filibusterismo”. Dejó claro que su formación “defiende la pluralidad” y abogó por “cualquier cosa con tal de evitar que se siga haciendo de la guerra de banderas un objetivo monotemático que impide hablar de los problemas de la gente”.

María Chivite (PSN), reclamó un debate “sosegado” sobre este tema, pero se abonó a las teorías derechistas y vio en la iniciativa “otro paso más en la hoja de ruta nacionalista vasca que pretende el cuatripartito”.

Finalmente, Marisa de Simón (I-E) consideró que hay que derogar la ley “porque se impulsó para prohibir y sancionar el uso de otros símbolos” y pidió “no contar con I-E para enfrentamientos identitarios”.

tuvo la ikurriña en aoiz

javier esparza, contra su pasado

“Un poco de coherencia”. El hecho de que Javier Esparza, actual presidente de UPN, mantuviese durante su legislatura como alcalde de Aoiz (1999-2003) la ikurriña en el balcón municipal no pasó ayer inadvertido a Koldo Martínez, portavoz parlamentario de Geroa Bai. Martínez consideró una falta de coherencia que el actual dirigente regionalista se haya erigido como un beligerante defensor de la sancionadora Ley de Símbolos, cuando no hace tantos años la postura de Esparza no era tan radical. “Haría bien en recordar su propia historia antes de verter tanta sal gruesa y calificativo insultante”, recomendó el portavoz de Geroa Bai, quien recordó que la enseña ondeó también la legislatura anterior (1995-1999), cuando Esparza era concejal del Consistorio agoizko. Sin embargo, Javier Esparza no dio respuesta ayer a las palabras de Martínez, al no presentarse ante los medios tras la Mesa y Junta de Portavoces del Parlamento. En su lugar estuvo Carlos García Adanero, quien ya ha comparecido ante los informadores en calidad de portavoz más veces que el titular de los regionalistas. - A.I.R.