El farolito

Obstinación

Por F.L. Chivite - Miércoles, 1 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:06h

Hoy es miércoles de ceniza, día de ayuno y abstinencia para los católicos (muchos no lo sabrán). Cuando yo era niño nos sacaban de clase en fila, nos llevaban a la iglesia y un cura nos ponía ceniza en el pelo y nos decía uno a uno: “Polvo eres y en polvo te convertirás”. Y encima nos hacía gracia. No recuerdo si lo decía en castellano o en latín. Todavía había mucho latín por todas partes. Al monopolizar el latín, la Iglesia se apropió de un acerbo inmemorial. Y consecuentemente se apoderó de todas las celebraciones y de todas las festividades. El tiempo, el calendario anual estaba en sus manos: cada mes tenía sus santos, sus rituales, sus ceremonias y sus fiestas más o menos apegadas a las estaciones. Todas las fiestas pertenecían a la Iglesia. Y me temo que en gran medida sigue siendo así: todas tienen nombres de santos. Sigo viendo a gentes que no son religiosas corear los nombres de los santos patronos porque están inseparablemente asociados a las fiestas populares. Cuando yo era niño todavía vivía Franco, claro. Los cargos públicos ocupaban un lugar de preferencia en las ceremonias religiosas. No puedo evitar acordarme de aquellas procesiones de mi infancia en que los gobernadores, los alcaldes y los obispos besaban las mismas reliquias, desfilaban juntos y sobre todo formaban parte de la misma trama y del mismo drama. Por suerte aquello se acabó, en teoría. Aquella identificación, aquella interdependencia entre Iglesia y Estado es cosa de otra época. Pero digo “en teoría”, porque en la práctica aún abundan unos cuantos vestigios de aquel tenaz maridaje, de aquel obstinado acoplamiento entre el poder político y la corte celestial que avergüenzan, ofenden e indignan a una gran parte de la ciudadanía (mayor cada día, creo yo). Ojo con eso.

Más sobre El Farolito

ir a El Farolito »