El sitio de mi recreo

Fukushima a cien kilómetros

Por Víctor Goñi - Miércoles, 1 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:06h

aun a riesgo de errar, y además dejando rastro, en este preciso instante me apostaría un penique no más a que Garoña seguirá cerrada a cal y canto. No desde luego por el nulo celo del Consejo de Seguridad Nuclear, que de manera irresponsable ha excitado el alarmismo social avalando la reapertura de la décima planta más antigua del mundo sin visar previamente las inversiones de fuste que exige a la compañía que la gestiona. Gastos de tanta envergadura como 170 millones de euros, un dineral que cuestiona la viabilidad de la operación desde la premisa de que Garoña representó en 2012 -último año de funcionamiento- sólo el 6% del total de la producción nuclear española. Justo en las reticencias de las copropietarias Iberdrola y Endesa radica el presentimiento de que la instalación no retomará su actividad y, subsidiariamente, la sospecha de que el Gobierno del PP ha utilizado a Garoña como un señuelo para estimular el debate sobre la energía nuclear, con el afán de blanquearla procurando la prórroga de la vida útil de las centrales por encima de los cuarenta años en beneficio de las cinco hoy operativas. Sin embargo, la derecha no ha tenido demasiado éxito por ahora, habida cuenta de que la Comisión de Energía del Congreso requirió la clausura de Garoña priorizando criterios de seguridad pública sobre la generación de más de mil empleos, un argumento éste vigoroso en los ásperos tiempos que corren y sobre el que podría legitimarse cualquier iniciativa empresarial por nociva que resultara. Mejor haría el ministerio del ramo en dedicar el medio año escaso del que dispone para resolver el controvertido expediente de la nuclear burgalesa en definir un modelo energético autosuficiente, sostenible desde la perspectiva medioambiental y justo para el consumidor, corrigiendo la ficticia liberalización de un sector eléctrico que no liga el precio a los costes de producción y penaliza el autoconsumo cuando a la vez no se incentiva con el énfasis debido el desarrollo de las energías limpias. Por lo pronto, el Parlamento foral aprobará mañana una moción del cuatripartito que sustenta al Gobierno para instar el cese definitivo de Garoña, un imperativo categórico al tratarse de una obsoleta central gemela de la infausta de Fukushima -comparten modelo de reactor- que dista a menos de cien kilómetros de la muga navarra. Una menudencia en caso de siniestro nuclear.