Un Casco Viejo de calles abiertas al tráfico y prioridad peatonal

José Antonio Lezaun - Jueves, 2 de Marzo de 2017 - Actualizado a las 06:07h

El grave problema de la hostelería aparecido estos días en prensa, retirar sus terrazas durante la carga y descarga de 14 a 16 horas obligada por una ordenanza pensada para una Zona Peatonal, ha tenido una comentada solución. Los técnicos del Ayuntamiento han certificado lo evidente: la señal S-28, presente en todas las entradas al Casco Viejo de Pamplona, no indica el inicio de una “Zona Peatonal” sino de una “Zona Residencial”. Luego las terrazas ¡quietas ahí!

Que un informe hecho a petición de parte deje claro que en el Casco Viejo es de aplicación el articulado inherente a dicha señal, además de acabar con el mito de la peatonalización, arrebata a este Ayuntamiento cualquier excusa para no eliminar el riesgo que el actual sistema de carga y descarga conlleva para los residentes.

En el pictograma de la señal S-28 que anuncia la Zona Residencial, se ve una calle con su zona de circulación compuesta por dos franjas diferenciadas: en la izquierda tenemos un adulto, un menor jugando y al fondo un automóvil. A la derecha hay una vivienda protegida por una banda longitudinal que la separa de los anteriores.

El uso de una señalización homologada y normalizada en el Código de Circulación, obliga al titular de la vía a disponer de un formato de calle idóneo para que su articulado se cumpla. Así, no es casualidad que salvo la primera fase de la primera etapa de la peatonalización 1996/97 (Chapitela, Calceteros, plaza Consistorial y Zapatería hasta Pozoblanco), la práctica totalidad de las calles del Casco Viejo se recibieran de obra con aceras y calzada perfectamente diferenciadas tanto en diseño como en textura.

La misma señal en su articulado recalca que es el peatón el que puede utilizar toda la zona de circulación. No dice lo mismo de los vehículos, lo que deja a estos relegados a la calzada. Destaco otra de sus cláusulas: “Los vehículos sólo pueden estacionarse en los lugares designados por señales o marcas viales”.

Hasta ahora la prohibición de aparcar, con sus excepciones y horario, figura al inicio de la Zona Residencial y nadie se ha preocupado de establecer espacios interiores para ello (ni siquiera estacionamientos puntuales, minusválidos, por ejemplo). Esto ha acarreado que cualquier resquicio que deja libre la hostelería sea utilizado como aparcamiento de carga y descarga, ocupando las aceras y desviando a la calzada el tránsito peatonal.

Nuestras calles no son avenidas. Se aparca mal, en línea de fachada, y, aún así, que un vehículo sobrepase a una camioneta ahí instalada es imposible sin acariciar la fachada de enfrente. ¡Piensen!, nuestros portales son parte de esas fachadas. Mientras sigan a disposición de la carga y descarga todas las calles del Casco Viejo y, como secuela del aparcamiento discrecional, en demasiadas de ellas siga imponiéndose que sus vehículos circulen por la acera rozando portales, el peligro estará ahí.

Alcaldía;el desenlace para hoy, mejor que para mañana. Que hasta ahora no tengamos nada que lamentar, más que suerte, es un milagro.